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Investigador ubicó a dos de las imputadas en una entrega de drogas

Un policía de Neuquén que participó del seguimiento al clan Montecino afirmó ver a Olga Jorquera y Jessica Montecino cuando intentaban un intercambio. Las interrumpieron agentes cipoleños que se quedaron con la cocaína.

En la continuidad del juicio por la megacausa de narcotráfico, se volvió a establecer un vínculo entre efectivos de Río Negro y la banda liderada por los hermanos Héctor y Ruth, quien podría declarar hoy.
 
Un policía neuquino declaró ayer en el juicio contra el clan Montecino haber sido testigo directo de una polémica entrega de estupefacientes en Cipolletti, que involucró a dos efectivos rionegrinos, hoy procesados, y a dos acusadas: una que salía de su casa de la calle Perú y entregaba una bolsa que contenía droga, y la otra, que pasaba a buscarla a bordo de una motocicleta.
El debate continuará hoy con otras declaraciones de testigos y el posible descargo de Ruth Montecino, sindicada como una de las líderes de la organización.
El testigo detalló que durante la polémica operación entre las mujeres dos efectivos bajaron de un Renault 9 y truncaron la entrega. La joven se fue sin el paquete y sin la moto en la que había llegado. Del lugar huyó corriendo.
El policía neuquino dijo que no las conocía. Pero luego recordó quienes eran, en base a las escuchas telefónicas que facilitaron su reconocimiento al recrear el episodio en la voz de una de sus protagonistas.
Olga Jorquera, a quien Héctor Montecino llamaba “tía”, fue la mujer que habría entregado la sustancia; y Jessica, la hija del cabecilla; la joven que supuestamente pasó con la moto a buscar la mercadería.
La primera está acusada de almacenar la droga en su casa de la calle Perú; y la segunda, de retirar y trasladar la sustancia de los lugares de acopio y realizar otras tareas, como recibir pagos y atender a proveedores.
Un párrafo aparte merecen los efectivos que al parecer malograron la entrega de las sustancias. El investigador dijo que primero observó llegar al lugar un Renault 9 bordó y luego la moto que conducía Jessica. Advirtió que los hombres que descendieron del Renault mantuvieron un “entredicho” con las mujeres acusadas; y que luego levantaron y abrieron la bolsa con el estupefaciente, cuando la chica de la moto se alejó corriendo.
El testigo fue citado a declarar también por un juzgado de Instrucción de General Roca, donde corroboró que los sospechosos que malograron la entrega de la droga eran policías rionegrinos, y que estaban imputados por haber “simulado ese hallazgo en otro procedimiento”.
 
La Mayorina
La declaración del policía aportó detalles para la causa que se debate con otra intervención más hacia Cinco Saltos. El objetivo que le asignaron fue nada menos que el galpón de la chacra La Mayorina, uno de los lugares principales de acopio de la droga.
El oficial principal dio cuenta del hallazgo de 13 kilos de cocaína ocultos en una caja y de otros tres kilos más, de la misma sustancia, en otra caja que descubrió un perro adiestrado en la detección de narcóticos.
No aportó fechas ni direcciones precisas, pero sí recordó bien todo lo que vio al frente de las dos vigilancias que encabezó, como parte de una investigación policial que calificó reiteradas veces de “muy reservada”.
Agregó como dato que primero revisaron la casa ubicada en el frente de la chacra, donde encontró a (Leopoldo) Belmar, el cuidador acusado de tráfico de droga en la modalidad de almacenamiento, y una mujer. Al hombre le pidió que le abriera el galpón; y ahí descubrió el estupefaciente.
Dos ciudadanos neuquinos que declararon en relación a un acta de procedimiento como testigos ofrecieron elementos de prueba que complican a otra acusada, Fiofania Ruskoff. La mujer no paró de llorar en la audiencia, a tal punto que tuvo que entrevistarse con su defensor oficial.
Los dos testigos recordaron haber visto un arma de fuego y cocaína en su casa. “Más de cuarenta (tizas) seguro”, dijo uno al tribunal. Coincidieron también en el hallazgo de un plato chico en la cocina con droga.
La jornada matutina culminó con un cuarto testigo propuesto por la defensa oficial que, siendo familiar, reparó en Marcelo Seguel y su hijo Diego como “excelentes personas” y dedicadas al trabajo en un taller de metalúrgica. El hombre dijo que la acusación que pesa sobre los Seguel “fue una sorpresa” y les “pegó muy fuerte” como familia.
En horas de la tarde, fue el turno de cuatro testigos, entre los que se destacaron vecinos de los Seguel y Reyes. De manera coincidente, rescataron sus cualidades y que desconocían cualquier vinculación con el delito.
El debate continuará hoy.

Últimos testigos
Neuquén >
De ochenta testigos propuestos al inicio del debate sólo quedaron firmes alrededor de 30,  informaron ayer fuentes judiciales. En el camino, las partes desistieron de la mayoría, en tanto que a otros la Justicia Federal no los pudo ubicar.
Es así que la audiencia de hoy pondrá fin a la rueda de testimoniales. Está previsto que declaren tres personas más y que el tribunal luego avance con posibles indagatorias.
Ruth Montecino, imputada por tráfico de estupefacientes en el rol de organizadora de la supuesta banda liderada por su hermano Héctor, sería la primera en declarar, y acaso la única, antes de pasar a los alegatos de las partes.
Por un lado está la defensa, representada por los abogados Juan Luis Vincenty y Gustavo Olivera (particulares) y Pablo Matkovic (oficial); y por otro, el Ministerio Fiscal, a cargo de Marcelo Grosso.
Es posible que Ruth en su descargo intente demostrar que no compartía el liderazgo de la banda como su hermano ni tenía manejo y contacto con el grueso de los colaboradores imputados en esa causa, quizás buscando aliviar la acusación en su contra.
Ya en la recta final, tras la audiencia de hoy el debate sería retomado el próximo 9 de septiembre con los alegatos.
El tribunal está compuesto por los jueces federales Orlando Coscia, Eugenio Krom,  Ricardo Barreiro y Leónidas Moldes.

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