El semillero de los bomberos

El cuartel local tiene una escuela para niños con 75 alumnos.

Algunos son chicos, otros adolescentes, y todos ellos se forman para ser bomberos en la escuela de los voluntarios. Aprenden a través del juego cómo hacer nudos, irse de campamento y hacer un fuego. Qué herramientas y recursos tiene un cuartel, cuál es su historia, quiénes la componen. También reciben teoría adecuada a la edad y al nivel en que se encuentren. Se instruyen, por ejemplo, sobre primeros auxilios y traumas.

Ya hacia el final, cuando transitan el último escalón de aprendizaje, el juego desaparece, tienen más práctica y teoría, y los chicos estudian para rendir el nivel uno de la federación: todo lo básico que necesita saber un bombero para jurar y estar preparado.

Son tres brigadas: Hacha, Agua y Fuego, divididas por edades. Así, los chicos que quieren transitar este camino de aprendizaje pueden anotarse desde los 11 hasta los 17 años. “Nos basamos en el manual de la Federación de Bomberos”, comentó el director de la escuela, Jorge Castillo.

La institución dio sus primeros pasos en 2014 y todos los años moviliza a decenas de pibes de entusiasmados. Está ubicada en Perú 456, abre sus puertas todos los sábados, de 14:30 a 18:30, y se llama Roberto Florit, en honor a un compañero fallecido.

La idea es que esta escuela sea un semillero para formar chicos que luego quieran convertirse en bomberos profesionales

“Acá, lo más cercano a un fuego real que tienen los chicos es cuando anualmente hacemos una reunión de todas las escuelas de cadetes, de dos o tres días, donde se realizan distintas actividades relacionadas con la altura, el rescate, las cuerdas, entre otras cosas”, comentó Castillo.

Se supone que muchos de estos pequeños bomberos siguen la tradición familiar de servicio voluntario, más allá del trabajo o la carrera que siguen a la par. Sin embargo, Castillo advirtió que muchos otros no, pero siempre se sintieron atraídos por la sirena y el carro bomba. “La idea es que esta escuela sea un semillero para formar chicos que luego quieran convertirse en bomberos profesionales”, indicó.

Este año ingresaron diez chicos nuevos, quienes junto al resto, forman un grupo de entre 60 y 75. “Siempre hay más demanda que cupo. Pero somos una escuela chica”, reconoció Castillo.

“Esta es una pasión, un compromiso que asumís hasta que te jubilás. Implica mucho trabajo, mucho esfuerzo”, sintetizó Castillo. Castillo destacó la participación de Gastón Escobar, Victoria Campos, David Parra, Cristian Méndez, Carlos Cáceres, Mariana Rucci, Gastón Leiva, Claudia Florit y Jorge Cardozo, los instructores que colaboran como instructores.

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