El patrimonio histórico está en riesgo de desaparecer
Peligra, e incluso desaparece, la herencia histórica y arquitectónica de los cipoleños. La sede de la que fuera la farmacia Angelaccio, ubicada en calle Fernández Oro y de las primeras de la ciudad, fue demolida para destinarla a otro fin, pese a que en 2011 había sido incluida como parte del patrimonio cultural por el Concejo Deliberante. También hay inquietud por el destino del viejo edificio comercial de ramos generales Diente de Oro, en la esquina de Oro y Villegas, que corre riesgo de derrumbarse y por eso podría disponerse su demolición. El panorama para la antigua casa y consultorio de Augusto Mengelle, en calle Villegas, a pocos metros de Fernández Oro, tampoco es alentador y podría también perderse si no se toman medidas urgentes.
La situación de estos tres sitios que forman parte de la memoria colectiva de la ciudad quedó al descubierto luego de que el Ejecutivo municipal remitiera al CD una iniciativa en la que se solicita a los ediles desafectar del listado patrimonial al local de la Angelaccio. Lo que resulta asombroso es que el requerimiento se formulara después de que se demoliera el inmueble y por un error del Municipio. Ocurre que luego de aprobarse la ordenanza de conservación de los inmuebles las ex autoridades locales no cumplieron los pasos exigidos para que se pudiera avanzar en las medidas pertinentes y, con el tiempo, los propietarios del lugar lo vendieron y sus nuevos dueños, los mismos de los edificios Potenza, ahora tienen previsto darle otro fin. Lo que fuera testimonio del pasado hoy luce arrasado por completo; ni rastros quedaron de su existencia.
Para poder habilitar los proyectos de los actuales poseedores, en la comuna necesitan cumplir el trámite burocrático de eliminar a la farmacia de la nómina de lugares protegidos, donde sigue figurando aunque hoy ya no queda nada, ni los escombros. La realidad, en este caso, se parece a los laberintos kafkianos, en los que las cosas suceden en forma fantasmagórica y con una extraña racionalidad o irracionalidad.
En la misma iniciativa del Ejecutivo que ya está a estudio de los concejales, se da cuenta del precario futuro de los restos que perduran del Diente de Oro, popular tienda cipoleña que fuera propiedad de la familia Schuvaks y que empezó sus actividades en la década del 30. Del recinto en el presente casi no queda más que la fachada y sus interiores mejor conservados suelen ser refugio de linyeras. Existen serios riesgos de un desplome, peligroso tanto para transeúntes como para eventuales moradores. Su fin podría estar cerca. En los informes también se mencionan los riesgos que se ciernen sobre la casa y consultorio de Mengelle, que podría sufrir el embate del tiempo y el olvido.
Un listado a proteger que no se ha cuidado
En agosto de 2011 el Concejo Deliberante aprobó una ordenanza para preservar y proteger el patrimonio histórico y cultural de la ciudad. Fueron incluidos una treintena de edificaciones antiguas, además del gran eucaliptus ubicado en Alem y Kennedy, entre otros bienes del legado permanente de la comunidad.
A partir de esta iniciativa, se dispuso la conformación de una unidad de gestión para que se cumplan las pautas establecidas, tendientes a evitar que cada una de las cosas a conservar pudiera ser modificada, demolida o destruida.
Fue esta repartición la que comunicó al Deliberante la necesidad de desafectación posderribo de la farmacia Angelaccio y la que alertó sobre lo que está ocurriendo y los peligros que enfrentan el Diente de Oro y la vivienda de Augusto Mengelle.
En la actualidad, se supo que hay políticos y funcionarios de distintos sectores que estarían impulsando extender la nómina patrimonial pero lo malo es que, en el interín, se ha descuidado parte de lo que se debía defender, mantener y conservar para las actuales y futuras generaciones.
La edil Alejandra González, a cuyo cargo está el expediente, que empezará a analizarse mañana, indicó que casi no existen fondos para las tareas, ya que deben surgir de las multas a aplicarse a quienes atentan contra los bienes patrimoniales. Las dificultades que plantea este tipo de recaudación tornan los resultados casi irrisorios.
Por su parte, la concejal Valeria Fernández destacó su objetivo de analizar con cuidado la situación y tomar medidas urgentes.







