El narco Condorito va a la Corte por una rebaja de penas

El cipoleño Sergio Dávila cumple un castigo de 24 años. Su ex esposa hizo un reclamo similar.

Al igual que otros condenados por delitos graves, muchos cipoleños se aferran a los recursos que presentan ante el Superior Tribunal de Justicia de la provincia o la Corte Suprema. En este marco, en las últimas semanas entró una presentación en la Cámara Federal de Casación Penal, que busca achicar los pesados castigos que recayeron sobre los narcos Ramona Susana Luna y su ex esposo Sergio “Condorito” Dávila. Ambos fueron declarados culpables por el Tribunal Oral de General Roca (TOF) luego de un juicio donde compartieron el banquillo de los acusados con el fallecido Héctor Montecino.

Mientras que Luna purga una pena de prisión efectiva de 19 años, Dávila debe pasar encerrado un total de 24 años. Este cipoleño se encuentra alojado en penales federales desde 1999, lo que no le impidió volver a delinquir y operar una banda de narcotraficantes en sociedad con Montecino. Con una gran audacia, Condorito administraba la venta de cocaína y su socio la de marihuana. Esto fue lo que se estableció tras un juicio oral que se extendió durante varios meses en el TOF roquense y que terminó con una sentencia condenatoria para los líderes de la banda y sus cómplices: a Montecino le impusieron 18 años y a Dávila, 15. Sin embargo, por la unificación de penas, Condorito se ve obligado a cumplir casi 25 años.

La denominada alianza narco se desbarató durante un enorme procedimiento llevado a cabo el 28 de septiembre de 2012 con el protagonismo de los integrantes del Departamento Toxicomanía de la Policía neuquina. Se hicieron allanamientos en una decena de propiedades, hubo varios detenidos y una gran cantidad de autos y droga secuestrados. Para conocer los movimientos de la banda se trabajó principalmente con las escuchas telefónicas, que permitieron determinar las órdenes que daba Dávila desde el interior del penal federal 5 de Roca.

Además de los jefes de la banda, fueron apresadas y juzgadas 11 personas. En el debate oral se conocieron casi todos los detalles de la comercialización de drogas en Cipolletti y las principales ciudades de la región. Por ejemplo, en las comunicaciones telefónicas no se revelaban los nombres auténticos y Condorito era conocido como “Carpintero”.

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“Mi domicilio es la cárcel”

El cipoleño Sergio Dávila era un personaje muy conocido en el penal federal de Roca por todos los años que lleva preso. En su historia personal, tiene un breve paso por la Policía neuquina hasta que lo echaron por apremios ilegales. En cuanto al último juicio, se permitió reírse de sí mismo y, por ejemplo, ante la pregunta sobre su domicilio en Cipolletti, manifestó: “Desde el 99 mi domicilio es prácticamente la cárcel”.

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