El cementerio sigue al borde del colapso por falta de espacio
El cementerio cipoleño sigue al borde del colapso porque no tiene lugares donde albergar los cuerpos que llegan a diario. La última fila de nichos se inauguró en enero, pero el lugar ya casi no tiene disponibilidad y las sepulturas dependen de que se remuevan los ataúdes de las familias que no pagan el arrendamiento. Así de fría y cruda es la situación que impide dar el último adiós a muchos cipoleños fallecidos y fue expuesta por los empleados, esta semana, cuando realizaron una medida de fuerza en protesta de mejores salarios.
El Municipio viene generando nuevos espacios desde hace tiempo para evitar que la necrópolis quede obsoleta. Sin embargo, la creación de filas de bóvedas no es suficiente y es cada vez más urgente la puesta en marcha de otras alternativas: un nuevo cementerio o el incentivo de la cremación de cuerpos aparecen como las principales. “Es difícil, pero es así, no hay lugar y los cajones van al depósito”, detallaron los empleados, quienes también esperan una ampliación real de la capacidad del campo santo para no tener que lidiar con los reclamos de los vecinos.
Sin embargo, hasta el momento la política local está orientada a levantar nuevas filas de nichos e implementar una firme política de control sobre el cumplimiento de las condiciones de arrendamiento, teniendo en cuenta que los espacios no son comprados sino alquilados por las familias y que los pagos deben estar al día como condición para mantener el convenio.
Sin embargo, esas acciones, más las facilidades para la cremación de cuerpos, no han provocado el efecto deseado y el cementerio sigue al límite de su capacidad, por lo que pronto deberá retomarse el plan de abrir un nuevo cementerio, que en algún momento se contempló con la posibilidad de la participación de empresas privadas.
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