El Barrio Obrero, el sector de la ciudad más castigado por la lluvia
Vecinos del Barrio Obrero se organizan para contrarrestar los efectos desgraciados de la lluvia, cuando el barro y el agua inundan calles y viviendas precarias que el Estado prefiere ignorar. Tienen la experiencia del temporal que azotó a miles hace poco más de un año.
Anticipándose al problema, pergeñaron un plan de emergencias que hasta ayer no fue necesario implementar, pero no descartan que así sea en un futuro y quieren estar preparados. Otro problema pone en crisis a los vecinos, luego de colapsar los pozos ciegos de muchas casas, en un barrio que no tiene cloacas. “Convivimos con la materia fecal”, ilustró Lila, circunstancia que amenaza la salud de los niños, los más vulnerables.
Lila Calderón, referente del comedor de adobe que abre la puerta a cientos de vecinos, contó que cinco familias cedieron sus casas para albergar a los evacuados. También se acondicionó el jardín maternal y se cuenta con el centro comunitario. Entre vecinos consiguieron colchones, frazadas, ropa y alimentos varios para asistir a los posibles damnificados.
El plan de emergencias que prepararon para hacerle frente a la lluvia, si la situación empeora, es una cruzada solidaria entre los vecinos del asentamiento. En otros puntos de la ciudad, la lluvia del miércoles no provocó grandes complicaciones.
“Todos los años es lo mismo. El Estado abandona a los que menos tienen, cuando podría resolver sus problemas con nada”, sostuvo la referente barrial y añadió: “Los vecinos han aprendido a ser solidarios” y agradeció a la comunidad cipoleña que en momentos de crisis siempre les da una mano.
Calles anegadas y vecinos pasados de agua configuraron ayer la postal del día. “Hay agua por todos lados y lugares que son prácticamente intransitables”, comentó. En ese escenario, las manzanas 16, 2 y 9 quedaron sitiadas. Allí el agua queda estancada, no se filtra ni tiene por donde salir, desde que uno de los canales del lugar fue tapado. “Son como 70 familias las que viven en ese sector”, estimó Lila.
Gabriela es mamá de tres chicos. Junto a su esposo, viven en una humilde vivienda del Obrero A. Para el temporal del año pasado perdieron todo. El agua entró de lleno a su casa y les llegó a las rodillas. Nunca recibieron un subsidio de parte de Provincia ni del Municipio, como tampoco el resto de sus vecinos.
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