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El agua no baja y el caudal del río Neuquén seguirá al máximo por 20 días

La AIC confirmó erogaciones por 550 m³/seg en el río Neuquén. Se abrió el dique Ballester para derivar el agua por los canales de chacras. Prevén más lluvias.

La crecida del río Neuquén entró en una meseta, pero los caudales aguas abajo en la zona de Centenario, Vista Alegre y la costa de la capital neuquina se mantendrán altos, al menos por 20 días más, según la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC).

Serán días donde el agua irá bajando de a poco, debido a que desde este miércoles el Departamento Provincial de Aguas de Río Negro (DPA), tomó una medida extraordinaria: abrir la compuerta del dique Ballester en pleno invierno, y sacar parte de la masa de agua por el sistema de canales de riego de las chacras. El riego cierra todos los años a mediados de mayo y se larga por la mitad de agosto. Pero esta situación requirió de erogar agua, de manera imprevista.

Esta maniobra se hizo a partir de las 14 del martes, en consenso con los consorcios de riego de la región, debido a que también puede haber desbordes de canales internos en las ciudades abajo del dique, más allá de la crecida. Son unos 50 m³/ menos de agua que pasarán en el trayecto de Centenario, Vista Alegre y la costa de los barrios ribereños de la ciudad de Neuquén.

Drone crecida Centenario

Un alivio temporal que ya comenzó a generar problemas entre los chacareros, sobre todo en la calle 0 de Centenario, donde literalmente "reventó" un canal e inundó calles rurales. Es una zona con loteos irregulares y de difícil acceso cada vez que hay inundaciones.

Pero la realidad de los números y los reportes diarios contrastan con el paisaje duro que tienen decenas de familias, con el agua casi al cuello, frente al río Neuquén. Sobre todo en parte del barrio Villa Obrera, algunas casas de la calle 0, loteos ribereños y el sector de Costa de Reyes.

La crecida generó desastres aguas arriba de El Chañar, específicamente en Sauzal Bonito, un pueblo que se inunda por completo, porque recibe toda la masa de agua antes de la represa que modera los caudales para el Alto Valle. Hubo familias evacuadas y otras que salieron por sus propios medios con las casas inundadas, por las filtraciones.

Centenario- Inundacion Villa Obrera (16).JPG

¿Lluvia o nieve?

Hay también otro factor que preocupa a la AIC, pero que aún no reviste una gravedad y es el pronóstico de lluvias en el norte neuquino denominada “tormenta fría”, para la primera semana de julio, un fenómeno que podría reactivar la suba de los caudales en todo el trayecto del río Neuquén hasta el ingreso de la primera represa, que es Portezuelo Grande.

El caudal máximo que entró a la presa fue de 8.000 m³/seg, una masa de agua difícil de digerir aguas abajo. Por estas horas al ingreso de ese embalse hay uno 1000 m³/seg, y se espera que el temporal de lluvia de la semana que viene eleve sólo hasta 5.000 m³/seg.

“Dicen que es un parche, pero la verdad es que para que se tome esta decisión muy importante y compleja de tomar en acuerdo con los consorcios. Los caudales van a ir descendiendo de a poco con esta medida, pero las erogaciones seguirán altas por lo menos 20 días más”, dijo a LMNeuquén Julio Porrino, secretario de Fiscalización y Control de la AIC.

crecida rio neuquen vista alegre norte

Las lluvias pronosticadas para la semana que viene en el Norte neuquino no generarían tanto impacto aguas abajo, debido a las bajas temperaturas que se están registrando. Es que parte de las lluvias quedará consolidada como nieve.

“Como parte de esas precipitaciones será nieve, creemos que no tendrá tanto impacto y no habrá nuevas subas de caudales, como los que ingresaron a Portezuelo Grande. Va entrar más agua a los embalses, pero no aportará volúmenes máximos”, añadió el técnico de la AIC.

El manejo de la crecida parece estar contenida, pese a que oficialmente se erogaron caudales máximos por el término de 20 días y de manera paulatina. Pero la realidad de los números fríos de la represa, se contrastan con los de las familias que tienen patios anegados, animales de granja en peligro y que aún no pueden salir de sus casas.