El operativo se realizó en Chichinales, donde constataron que el pescado estaba a una temperatura de 12 a 14 grados -cuando debería estar entre 0 a 4 grados- y que el equipo de refrigeración del camión estaba roto. Por ese motivo, se resolvió secuestrar la abundante carga.

Fuentes allegadas al control rutero explicaron que hasta el hielo del interior de la cámara del camión se había derretido y que, además, había dejado rastros de agua sobre el asfalto en todo su recorrido. Por otra parte, remarcaron que el mismo vehículo tiene antecedentes por hechos similares y que saben que viene de San Antonio Oeste, con carga que no está en condiciones para el consumo humano seguro.

“La pérdida de la cadena de frío puede generar problemas de intoxicación alimentaria”, expresaron profesionales del Senasa. Es por eso que destacaron el secuestro de la merluza, ya que de esta manera se evitaron males mayores a la salud de vecinos del Alto Valle.

Este tipo de decomisos es cada vez más habitual en la zona, aunque es más común todavía con carne vacuna. Los peces y mariscos, en tanto, requieren una mayor refrigeración, por lo que el transporte clandestino es más complejo de realizar.

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