El hombre que al momento del asesinato de Ana Zerdán transitaba su juventud dice no recordar cómo era su vida antes de quedar envuelto en el caso que conmocionó a la ciudad. Hoy, con 42 años, volvió a enfrentar un juicio y espera que sea el último.

25 años de prisión sería la pena para Juan Aguirre Taboada si es condenado.

En diálogo con LM Cipolletti, Aguirre Taboada no ocultó su desconcierto por la posición adoptada por el fiscal Marcelo Gómez, quien lo considera el autor del asesinato de la bioquímica cipoleña. “A mí, durante todo el debate me dijo otra cosa, me comentó que estaba esperando avanzar para ver si encontraba alguna cosa y que, de no ser así, iba a levantar la acusación”, explicó.

Sostuvo que, para él, el giro en la causa se debió a que el funcionario judicial estaba “re contra presionado. Estuvo una hora y media hablando de nada. Habló de indicios y citó tests psicológicos re viejos de 1916, que de ningún modo terminan de ser pruebas”. Según su análisis, “el fiscal se agarró de lo que podía, los testigos no dijeron nada, no hay pruebas, carece de toda lógica”.

El imputado, que está ligado a la causa desde hace 17 años, ya conoce los pasos a seguir si es condenado. “Sé que el proceso que sigue es hacer una apelación al Superior Tribunal de Justicia y, en caso de que este no dé lugar, hay que llevarlo a la Corte Suprema de Justicia, amparados en el hecho de que no debíamos ser llevados a un nuevo juicio porque no se puede ser juzgado dos veces por la misma causa”.

Más allá de las conjeturas, el miércoles se conocerá la decisión final de los jueces Florencia Caruso, Santiago Márquez Gauna y Julio Sueldo. “Mi vida está completamente condicionada hace 17 años a lo que diga el sistema judicial. Pero si ya llegué hasta acá, quiero ganar porque quiero seguir adelante. Quiero que me declaren inocente”, sentenció.

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