Buscan probar que Forno comandaba la megabanda

La fiscalía quiere consolidar su acusación con el aporte de los investigadores.

Como estaba previsto, empezó el desfile de testigos en el juicio contra la presunta megabanda de boqueteros y las primeras consultas se concentraron en el principal sospechoso: José “Chiqui” Forno. Se confirmó que el cipoleño no era un desconocido para la fuerza policial y que su nombre apareció en otras investigaciones que desarrollaron en la región.

Para despejar dudas sobre cómo se consiguió atrapar a los supuestos cabecillas de la megabanda, la fiscalía se encargó de convocar a los funcionarios policiales que intervinieron en las pesquisas. Uno de los más experimentados hombres de la Brigada de Investigaciones, Osvaldo Sánchez, dio detalles de los pasos iniciales y contó por qué Forno era casi una obsesión para los encargados de esclarecer distintos robos y asaltos. Entre los antecedentes, hay uno que vincula a un cuñado del cipoleño, que era policía y vivía en Neuquén. Este hombre, tras un resonante robo en la empresa Zanellatto, hizo dos operaciones bancarias con cheques de la firma y los investigadores fueron en busca de Forno pero nunca pudieron comprobar su participación en el hecho.

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Después, en el 2015, se produjo un segundo hecho en las instalaciones de Zanellato mediante el método boquetero y la Policía volvió a poner los ojos sobre Forno. A partir de ahí arrancó el seguimiento con escuchas telefónicas y los investigadores pudieron establecer un supuesto nexo entre Forno y el resto de los integrantes de la banda.

Otro atraco que movilizó y generó distintas hipótesis de trabajo fue el asalto a la familia Zanellato, en el barrio Capellán, el 21 de octubre de 2015. En este caso, los delincuentes se habían disfrazado de carteros, un modus operandi que se había utilizado en un viejo hecho.

Más allá de los testimonios de los efectivos policiales, será fundamental el aporte de los peritos y el análisis de las escuchas telefónicas donde se señala que Forno daba órdenes y ajustaba los detalles de los atracos en casas de particulares y empresas.

El año pasado, la fiscalía buscó concretar pericias tendientes a probar que el presunto cabecilla es quien habla en las grabaciones tomadas con equipos tecnológicos policiales, pero se encontraron con una rotunda negativa de Forno a que le tomen registros de su voz.

El proceso oral se reanudará hoy con la participación de más testigos.

Las partes, con dientes apretados

Al igual que en instancias anteriores, hubo un chisporroteo entre los defensores y los representantes del Ministerio Público Fiscal debido a la exhibición de un material de Power Point. Esta metodología no es nueva y les sirve a los acusadores para simplificar sus exposiciones; sin embargo, los abogados de los acusados se encargaron de advertir que no se puede incorporar como prueba.

El juicio oral que se está llevando a cabo en los tribunales cipoleños contempla múltiples audiencias, que se extenderán hasta diciembre. La semana que viene fueron programados tres encuentros.

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