Alcohol, velocidad, choque y piñas

Un conductor borracho se llevó puestos dos autos que estaban estacionados. Lo quisieron linchar pero la Policía lo impidió. Terminó en el hospital.

Un conductor cipoleño protagonizó una noche de alcohol, velocidad y violencia y terminó en el hospital. Manejaba en completo estado de ebriedad una camioneta Ford Ranger color gris, cuando perdió el control y terminó chocando a varios vehículos estacionados. Ocurrió en el cruce de Mengelle y Avenida La Plata.

Un grupo de vecinos quiso hacer justicia por mano propia, pero salvo algunos golpes aislados, la situación no pasó a mayores gracias al rápido accionar del personal policial.

Por falta de personal de Tránsito disponible, no le pudieron hacer un test de alcoholemia en el lugar, por lo que se lo llevaron detenido sin esa prueba fundamental y sin atención médica. Sin embargo, como el hombre, de 60 años y de nacionalidad chilena, sufrió una herida cortante en la cabeza fue trasladado luego al hospital, donde sí lograron constatar que tenía más alcohol en sangre del permitido para manejar. En el vehículo, además, encontraron una gran cantidad de latas de cerveza, la mayoría vacías.

Según informaron desde la Policía, el imprudente conductor circulaba por la calle Mengelle, minutos después de las 0 de ayer, cuando comenzó a volantear hasta embestir de lleno a un Fiat Duna que, a su vez, chocó a un Renault Clio, ambos estacionados. El escandaloso siniestro provocó que decenas de vecinos salieran a la calle para saber qué había pasado. Todos, al igual que los policías, aseguraron que el estado de ebriedad del hombre era evidente.

“La razón por la que produjo el accidente fue por su inconsciencia de conducir bajo un estado alcohólico, el cual no se pudo determinar en el lugar del accidente porque el personal de la Dirección de Tránsito no se hizo presente. Seguramente porque no conocen las coordenadas de la intersección”, explicó indignado Juan, uno de los testigos.

Además, aseguraron que varias personas le quisieron pegar pero que la “Policía resguardó su integridad física en todo momento”.

“Es una vergüenza. Uno de los autos es de una familia trabajadora, ellos tienen un negocio, escuchamos el freno y el golpe. El que chocó andaba con una lata de cerveza y nadie le hizo control de alcoholemia. Si van a tomar alcohol, no suban a un auto. Menos mal que no había niños o gente, los daños sólo fueron materiales”, agregó Victoria, una vecina.

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