Advierten sobre la impunidad de los desarmaderos
El robo de autos, camionetas y motos es un gran dolor de cabeza para cientos de cipoleños que, por distintas vías, se ilusionan con recuperarlos. En algunos casos, con una cuota de suerte la Policía provincial logra secuestrarlos en ciudades vecinas. Pero en la mayoría de las ocasiones, los dueños no se reencuentran nunca más con sus vehículos.
Ante el descreimiento de las acciones que puedan desarrollar las fuerzas de seguridad o la Justicia, muchas víctimas de robos recurren a los medios de comunicación o las redes sociales para dar con datos certeros sobre el paradero de sus rodados. En uno de los últimos hechos acontecidos en la ciudad, sorprendieron a las víctimas varios llamados de personas anónimas que brindaron información sobre lugares que funcionan como desarmaderos de autos sustraídos. No sólo se limitan a ofrecer direcciones sino también, en algunas circunstancias, se mencionan los nombres de quienes se encargan de regentearlos.
“Nos aseguraron que la estaban desmantelando”, precisó una víctima del robo de una camioneta a este diario, que decidió publicar en el Facebook un número de teléfono y de esa manera recibió varios llamados anónimos. Entre otras precisiones, le remarcaron que un desarmadero funcionaba en calle Paraguay, bajo la fachada de un taller mecánico.
Frente a estas situaciones, llama la atención que los fiscales y jueces de turno no actúen de oficio ni avancen con las respectivas investigaciones. El último procedimiento de envergadura se concretó hace dos años pero la causa penal duerme en algún despacho.
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