El clima en Cipolletti

icon
13° Temp
66% Hum

Vive 24 horas con custodia por violencia de género

Andrea quiere llevar una vida normal y exige respuestas a la Justicia.

Por Gustavo Arroyo

Días atrás, Andrea Valenzuela, de 32 años, tuvo su primer encuentro con un fiscal de la Cuarta Circunscripción Judicial. Esto se produce a tres años de su denuncia por violencia de género amparada en la Ley Provincial 3040. Antes, sólo había sido atendida por empleados de las oficinas ubicadas en España y Urquiza de esta ciudad.

Te puede interesar...

Para otras personas quizás sea un tema menor, pero para Andrea es un paso muy importante en su lucha por protegerse de las agresiones de su ex marido y reclamar los derechos de su pequeño hijo de 8 años. "Hace un año que no veo un peso de cuota alimentaria", enfatizó a LM Cipolletti, refiriéndose a otra de las causas judiciales que va de mano en mano y que no registra avances.
El malestar de la joven madre creció en el tiempo debido a que las soluciones brindadas por el Poder Judicial están muy lejos de conformarla. Desde 2012, su vida se desarrolla con un policía al lado porque consideraron que debe tener una custodia permanente ante las amenazas de muerte de su ex pareja. Lo que en un principio dio tranquilidad a la víctima, con el transcurrir de los años se transformó en un enorme trastorno: no le quieren dar trabajo, tiene que llenar extensos formularios en la escuela adonde concurre su hijo y una simple salida a la plaza motiva la presencia de un integrante de las fuerzas de seguridad. "Cada 8 horas, vos tenés un policía, son 24 horas. Obviamente esto me lo pusieron como parche", se quejó.

La decisión judicial de una custodia permanente se dio tras una exposición pública de su situación en las cámaras de Canal 7 de Neuquén. Por este motivo, Andrea no oculta su enojo con los jueces y fiscales por las demoras en las respuestas y las trabas burocráticas para trámites como el de la cuota alimentaria o el juzgamiento de su ex marido por el delito de lesiones.

De manera paralela, Andrea destacó que el denunciado hace su vida sin mayores trastornos y hasta se permite violar cada tanto la restricción de acercamiento. Molesta, apuntó que "esta persona sigue haciendo su vida, él sigue lo normal. Pero uno no puede llevar una vida así todo el tiempo, son tres años, y van para cuatro".

4 años se demoró la Justicia cipoleña en designarle custodia por violencia de género.

Por las golpizas reiteradas, Andrea decidió separarse en el 2008 y, al poco tiempo, además de las denuncias por las agresiones, inició el pedido de la cuota alimentaria. No le fue bien en ninguna de las presentaciones ante los juzgados. "Entre el 2008 y 2012 hubo meses que si depositó, meses que no. La cuota fijada del 2008 hasta la fecha son 350 pesos; entonces, si yo sigo esperando y ni un juez se pone una mano en el corazón y ve el expediente, mi hijo queda en estado de desnutrición. Yo vivo con mis papás, pero mis papás no son el padre, hay mucha gente que me ayuda, pero no es el caso", enfatizó.

A pesar de las decepciones, Andrea no baja los brazos y confía en que podrá caminar tranquilamente por Cipolletti junto a su hijo, sin un policía a sus espaldas.

"La amenaza fue concreta: él dijo que cuando me viera me iba a matar a mí y al nene. En la escuela tengo que presentar todos los años un acta de que nadie se puede acercar a mi hijo". Andrea Valenzuela. Denunciante

Más causas, más policías y reclamo de alternativas


En Cipolletti, hay casi un centenar de policías asignados a casos de violencia de género. Según las características, la Justicia determina un rondín preventivo y en otras situaciones más delicadas, como la de Andrea Valenzuela, una custodia durante las 24 horas.

De acuerdo con fuentes policiales, en el 2015 eran 20 las cipoleñas en riesgo que contaban con algún tipo de protección de las fuerzas de seguridad provinciales. En este marco, hay expectativa de que fiscales y jueces trabajen en forma más comprometida con otras medidas preventivas. Para muchos jefes policiales y también organismos no gubernamentales sería muy positiva la implementación de las tobilleras y pulseras electrónicas, que se colocarían a los denunciados por violencia de género. Un sistema como este posibilitaría a las víctimas llevar una vida normal y, a la vez, no habría que utilizar tantos agentes que en la actualidad son destinados a este servicio de protección.

Mientras tanto, las propias estadísticas del Poder Judicial provincial revelan un panorama sombrío debido al crecimiento sin pausa de las denuncias por violencia de género. A mediados del año pasado, se advirtió que "las causas en el fuero (de Familia) mantienen una tendencia incremental año tras año y los datos ratifican que las causas de violencia familiar, enmarcadas en los expedientes relacionados con la Ley 3040 conforman casi el 50 por ciento de la temática actual del fuero".

Valenzuela se muestra cansada por sus permanentes pedidos a la Justicia, que no son atendidos. "Todo el tiempo pidiendo un poco de piedad porque yo ya no doy más, toda la vida no voy a estar con un policía y esta persona (su ex pareja) hace su vida", lamentó.


"¿Acá quién se hace cargo, si ni el Estado lo hace?

Con la custodia, en el 2012, la violencia física cesó y desde ese entonces se lo imputa y procesa en la causa. Él hace una contradenuncia, diciendo que yo lo golpeé y salgo sobreseída el año pasado. Yo tengo el certificado donde se acredita que fui golpeada y que no es la primera vez, tengo como 5, 6 denuncias de agresiones físicas y verbales", contó Andrea Valenzuela, quien busca llevar a juicio a su ex marido por las golpizas.

Decidida, recalcó: "Sigo esperando; el juicio era supuestamente el año pasado, en julio, fui en octubre, noviembre y nada. Hablé con un juez subrogante el año pasado y me dijo que tenía que seguir esperando, que más que esto no pueden hacer".

En su charla de la semana pasada con el fiscal Martín Pezzetta, reiteró sus intenciones de que su ex marido sea juzgado.

Leé más

Noticias relacionadas

Dejá tu comentario