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Violencia tras ocupación de casas

Sucedió ayer en Puente de Madera, cuando un grupo de vecinos aprovechó la mudanza de las familias de la zona hacia el DVN para apoderarse de las viviendas que quedaban desocupadas. Hubo enfrentamientos entre policías y "tomeros".

En la zona noreste de Cipolletti se vivieron momentos de tensión. La mayoría de las 57 familias del sector ya fueron relocalizadas.
 
La ciudad se despertó del letargo dominguero de ayer con una serie de incidentes que se concretó en la zona de Puente de Madera.
Las 57 familias de ese lugar comenzaron a llevarse sus pertenencias y a instalarse en sus nuevas viviendas en el Distrito Vecinal Noreste, situación que fue aprovechada por otros vecinos que decidieron ocupar las casas que iban quedando desocupadas.
Este problema requirió la presencia de una gran cantidad de efectivos policiales, entre los que se incluyeron agentes de la Brigada de Operaciones, Rescate y Antitumulto. Allí fue cuando comenzaron los incidentes que tuvieron como partícipes, por un lado, a quienes se encontraban tomando las viviendas de la zona, y por otro a la Policía, que intentaba desalojar el lugar.
Las casas tomadas fueron varias, y alrededor de las 14 de ayer la situación ya había sido controlada por las fuerzas de seguridad.
Sin embargo, los problemas no sólo surgieron con la presencia policial, sino que los vecinos se vieron enfrentados en fuertes discusiones, algunas de las cuales llegaron a la agresión física. Esto porque los que abandonaban el lugar lo hacían llevándose todas sus pertenencias, lo que incluía puertas, marcos, ventanas, rejas, y demás, es decir, materiales que pueden ser comercializados fácilmente. En tanto, las personas que intentaban ocupar este lugar pretendían que estas cosas quedasen en los hogares y se generaron intensas discusiones que convulsionaron el barrio.
Uno de los vecinos, que se encontraba ayudando a su hijo con la mudanza, aseguró que los nuevos ocupantes de la zona habían tomado varias casas. “Hasta acá no llegaron porque llegó antes la Policía, pero si hubiesen podido tomaban todo”, manifestó.
La felicidad que mostraban los vecinos por un cambio importante en sus vidas, ya que habían conseguido unas nuevas viviendas, mejores que las anteriores, y sin los inconvenientes corrientes que tenían antes, se vio opacada por el problema suscitado ayer.
“Se enteraron que había comenzado el éxodo de los vecinos, y aprovecharon a venir a quedarse con las casas”, aseguró un vecino presto a instalarse en su nuevo hogar provisto por el IPPV.
Por su parte, una desesperada vecina indicó que “yo todavía no terminé de mudarme, tengo un montón de cosas mías y de mi familia adentro de la casa, pero no les importó y ya la ocuparon”.
Mientras todo esto sucedía, máquinas retroexcavadoras se encargaban de demoler las casas en las que no se encontraba gente en su interior. Esto, confirmando lo establecido por la Municipalidad de Cipolletti, que había anunciado la eliminación total del barrio.
Sin embargo, la situación desatada ayer generó que algunos vecinos, sin esperar la llegada de las máquinas, comenzaran a demoler sus antiguos hogares con cuanto elemento contundente tuvieran a mano.
Puente de Madera fue, durante ocho años, un sector de constante conflicto a causa de la planta de líquidos cloacales que se instaló allí, lo que generó una merma considerable en las condiciones de vida de la población del noreste de la ciudad.
Ante esta situación es que desde el Estado provincial y municipal se comprometieron a resolver la situación habitacional de todas las familias de la zona, relocalizándolas en el DVN, situación que finalmente se concretó este fin de semana.
 
Vigilancia
Los vecinos del barrio temían que pudieran producirse ocupaciones de viviendas, pero no de las que dejaban sino de las nuevas que esperaban ocupar.
“Ya estaban terminadas pero no nos daban las llaves, por lo que temíamos que se meta gente”, aseguró una de las personas ya instaladas en el DVN.
Esta situación fue prevista, por lo que antes de la entrega de las llaves, efectivos policiales se apostaron en la zona de las nuevas viviendas, para evitar ocupaciones.
Luego de la entrega de las nuevas casas, los vecinos tenían un plazo de dos meses para concretar la mudanza, pero debido a los miedos generados por constantes amenazas de ocupaciones, la mayoría cargó sus pertenencias y se mudó de inmediato.
Lo que no se tuvo en cuenta fue que las casas abandonadas, que aún no habían sido demolidas, podían ser “tomadas” por otros vecinos con sus problemas de índole habitacional.

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