Una superdefinición con un gol que nunca más se vio

Un libro recrea la primera final jugada entre Boca y River en 1976, ganada por el Xeneize con aquel "gol fantasma".

Pablo Montanaro

montanarop@lmneuquen.com.ar

Neuquén.- Una barrera a medio formar, la mano levantada del árbitro Ithurralde dando vía libre a ese derechazo rápido y preciso de Rubén “Chapa” Suñe y el viaje sin escalas de esa pelota que se metió en el ángulo izquierdo del Pato Fillol. Fue dos días antes de la Nochebuena de 1976, en una cancha de Racing colmada por más de 80 mil personas que presenciaron aquella definición del torneo Nacional de ese año, que quedó a favor del Boca dirigido por el Toto Lorenzo.

La final, publicado por editorial Aguilar en 2015, escrito por el periodista Diego Estévez, se convirtió en uno de los pocos libros que recrea el Superclásico del fútbol argentino. El otro es el del periodista uruguayo Hugo Martínez de León, con el título El superclásico. Historia y secretos de una pasión.

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En 280 páginas, Estévez narra con maestría ese enfrentamiento emblemático del fútbol argentino, el Boca de Juan Carlos Lorenzo y el River del emblemático Ángel Labruna, en plena dictadura militar con un estadio repleto como nunca. Era la única vez que estos equipos se enfrentaban en una final. En La final, el lector se encontrará con los comentarios de los diarios de la época, la tapa de la revista River que mostraba lo tremendo de esa derrota reflejada en la imagen de Fillol de espaldas, caminando por el túnel hacia un vestuario silencioso por la amargura. Acaso también la impotencia del arquero por no impedir aquel derechazo de Suñe que hasta sorprendió al camarógrafo de Canal 7 que mostró de apuro y de refilón la imagen cuando la pelota ya estaba dentro del arco.

De ese gol no quedaron registros fílmicos, sólo fotos y relatos, por eso se convirtió en el “gol fantasma”. Estévez plantea numerosas hipótesis por las cuales nunca se conocieron esas imágenes. Una de ellas señala que las imágenes del gol se mandaron a quemar por orden del capitán de navío Carlos Lacoste, hombre fuerte del gobierno militar y vinculado directamente al equipo de Núñez como otros del régimen de facto. “Lo agarraron un par de milicos y desaparecieron. Las quemaron, parece. No sé por qué fue el motivo. Desapareció del mundo”, dijo el autor del gol.

Lo cierto que el Pato Fillol no reaccionó, hizo un movimiento mínimo, hubo un letargo porque esperaban que el gol no se sancionara porque el árbitro no había dado la orden de ejecutar el tiro libre, pero cuando Ithurralde señaló el centro del campo, Suñe salió corriendo queriendo abrazarse con cada una de los 40 mil hinchas de Boca que estaban en la bandeja alta del estadio.

Estévez reconstruye cómo se fueron armando ambos equipos, aporta testimonios de los protagonistas de esa final contextualizando la época y revive la semana previa de ese partido que conmovió a la Argentina en medio del horror de asesinatos y desapariciones.

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