Trepa la demanda en privadas
Testimonio de esta situación es la escuela Nuestra Señora de Fátima, institución que podría abrir un aula más por cada año de primaria. Debido al crecimiento incesante en la demanda, el establecimiento ha implementado un sistema de ingreso. La modalidad incluye una lista de espera que se publica año a año y que se respeta, la misma es aplicada desde la sala de cuatro años hasta primer grado. En los cursos sucesivos, quienes quieran ser parte de la entidad deben rendir un examen de ingreso.
El aumento de las solicitudes no siempre redunda en un bien para el plan pedagógico de los establecimientos, según señaló Walter Gasparini, administrador de Fátima: «A veces los padres quieren clases y no proyecto de escuela, entonces no se suman a las actividades del establecimiento». Como consecuencia, en las entidades privadas no siempre se da el compromiso necesario con la educación por parte del estudiantado y los padres.
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