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Termina el Mundial y empieza la disputa electoral del FdT para 2023

El cierre del campeonato le devolverá la centralidad al debate político y adelantará los posicionamientos para las elecciones del año que viene. La situación del oficialismo tras el renunciamiento de Cristina y el repechaje de Alberto. 

La finalización del Mundial en Qatar cerró un período ventana para la opinión pública. El fútbol puso en segundo plano los temas políticos, que no dejaron de agitarse mientras la Selección Nacional iba avanzando en el fixture hasta llegar a la final. Cada partido ganado fue un bálsamo para el humor social de una sociedad golpeada por la economía. De ahora en adelante, las dos semanas que le quedan a diciembre serán la antesala de un año electoral determinante, cuyo arranque se adelantó a partir de este lunes, aunque el anuncio que hizo la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner hace diez días, también significó un inesperado punto de partida para la contienda electoral que se avecina.

La titular del Senado dijo que no se presentará "a nada". Provocó una conmoción dentro del panperonismo que adelantó su calendario. Han pasado 10 días y el impacto sigue en pleno desarrollo. La liga de gobernadores se reunió en el Consejo Federal de Inversiones y planteó un reclamo previsible: que más allá de Cristina, había que armar una la mesa interna del Frente de Todos para ordenar a los socios de la coalición oficialista y definir las candidaturas que buscarán llenar el hueco que dejó la vicepresidenta. Los mandatarios no descartan que juegue alguno de ellos y comienzan a surgir planes electorales sin CFK en el horizonte.

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Cada movimiento de ese tipo es muy mal visto en el cristinismo y las diferencias se liberaron esta semana luego del acto que organizó el presidente Alberto Fernández para conmemorar los tres años de su gestión y arrancar el último tramo de su mandato. Fue este miércoles y será recordado como la fecha del relanzamiento de sus aspiraciones a pelear su reelección, al menos desde la necesidad política de evitar que su poder se siga deshilachando en el último tramo de su mandato.

“Muchos dicen que soy un Presidente timorato, que no ejerce el liderazgo. Pero yo creo que el liderazgo no se ejerce ni gritando ni golpeando la mesa, sino convenciendo a todos”, lanzó. “Me voy a poner al frente para que él que asuma en 2023 sea uno de nosotros”. Un día después de la puesta en escena comenzaron a quedar al desnudo las diferencias.

La renuncia de Cristina Fernández a toda candidatura en 2023 abre la posibilidad a cuatro funcionarios para ir por la presidencia.

Detrás del discurso también hubo intrigas sobre los presentes y los ausentes, como el ministro de Economía, Sergio Massa y su par de Interior, Eduardo "Wado" de Pedro. Fue el germen de una interna que volvió a azotar desde el interior de la Casa Rosada, porque luego se ventiló el malestar presidencial por la tardanza del jefe del Palacio de Hacienda, aunque ambos almorzaron después, y por el faltazo del titular de la cartera de Interior. Sin embargo el punto más álgido de la interna se concretó por la tarde de ese miércoles, cuando Fernández finalmente terminó con los enigmas y anunció el pago de un bono no remunerativo de 24.000 pesos para las trabajadoras y trabajadores asalariados y otro de dos cuotas de 6.750 pesos para quienes reciben el Plan Potenciar Trabajo, que paga mensualmente el 50% del Salario Mínimo Vital y Movil y complementa el ingreso de miles de trabajadoras y trabajadores de la economía popular que forman parte de cooperativas y emprendimientos productivos.

De esa presentación se dispararon los malestares que se siguen cocinando a fuego fuerte durante este fin de semana. La expectativa de los movimientos sociales era que el bono para las beneficiarias y beneficiarios del Plan Potenciar Trabajo incluyera una cuota de 13.000 pesos y otra posterior de 7.000 pesos. La respuesta desató la bronca de las organizaciones que son aliadas del Gobierno y también las opositoras.

“Me parecen una burla los montos. Ni (Mauricio) Macri se animó a tanto. Si el Gobierno otorga un bono de fin de año de 6.500 pesos y encima lo anuncia, tenemos un problema y también de reacción social, también con los asalariados. Naturalizar que no alcance es naturalizar ser el cuarto mundo”, se quejó Juan Grabois, dirigente de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular y del Frente Patria Grande. La queja del aliado del Frente de Todos resonó con fuerza, porque también dijo que el Presidente ya no sintetiza nada dentro del peronismo y que si no hay un golpe de timón el año que viene el oficialismo perderá las elecciones. También acusó a Fernández de liderar una transición dejándole el poder a Juntos por el Cambio.

Eduardo Wado de Pedro

Las críticas de Grabois reflejan el malestar que se respira en las organizaciones sociales aliadas del Gobierno y también entre las opositoras. También puede expresar una parte del malestar del cristinismo ante los últimos pronunciamientos del Presidente y la tormenta de versiones, bajo estricto "off the récord", que salen de la Casa Rosada para sostener que Cristina no juega porque tampoco tiene los votos para ganar y no pasa una segunda vuelta. Así es el calibre de las diferencias dentro del oficialismo mientras ya emergen los primeros aspirantes a llenar los espacios que dejará la ausencia de la vicepresidenta como candidata.

El ministro de Economía, Sergio Massa, aparece como un presidenciable pero su suerte depende de que su gestión del Palacio de Hacienda ofrezca resultados positivos y no destroce su carrera política si no son buenos. El gobernador bonaerense Axel Kicillof surge como uno de los aspirantes que podrían ser impulsados por Cristina, pero el exministro trabaja por su reelección en la provincia y se aleja de cualquier especulación, aunque sabe que si se lo pide ella no podrá hacer otra cosa. El ministro del Interior, Eduardo "Wado" De Pedro es otro de los posibles competidores y se mueve como tal. Goza del respaldo de la vicepresidenta y además de venir el kircherismo originario, articula con Grabois en un tándem que genera especulaciones sobre una posible fórmula para el año que viene.

Desde esta semana esa lista sumaría el interés del Presidente por intentar su reelección, aunque el intento arrancó con señales de debilidad por las ausencias y por la falta de pronunciamientos de respaldo para incrementar la conversación que lanzó este miércoles. También por la desazón que generó la medida que Fernández decidió anunciar el mismo día que buscó revivir su operativo de reelección. Para algunos fue un gesto que no mide el termómetro del impacto de la inflación y otros creen que se trata de la única medida posible en un momento donde el ajuste fiscal no le deja otro margen que articular paliativos, una expectativa que no alcanza para recuperar competitividad en la contienda electoral que ya asoma con fuerza.

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