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Selfie mortal: murió al caer de un barranco mientras posaba para una foto

El trágico hecho ocurrió en Mendoza. La mujer, oriunda de Buenos Aires, estaba junto a su marido en el Cañón del Atuel.

Una mujer de 39 años murió este lunes luego de caer desde un precipicio de unos cien metros al Cañón del Atuel, en Mendoza, donde intentó sacarse una foto al estilo selfie.

La víctima fatal es Natalia Elizabeth Ramallo, una turista de Buenos Aires que se encontraba con su marido en ese lugar de San Rafael, a unos 243,5 kilómetros de la capital mendocina. El hombre fue quien reveló a través de un llamado al 911 que su pareja se había caído de la ladera de la montaña.

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De acuerdo con el relato de fuentes policiales de Mendoza, “la mujer se estaba tomando una fotografía en una roca, perdió el equilibrio y cayó al vacío”.

Puntualmente, el hecho sucedió al mediodía, a las 12:50, en la ruta 173, El Nihuil, donde comienzan los caracoles del Cañón del Atuel, uno de los principales atractivos turísticos de San Rafael.

Expertos del cuerpo de Bomberos trabajaron en el rescate de la mujer y, posteriormente, personal del SEC constató la muerte de esta en el lugar del hecho. Allí, los efectivos lograron rescatar el cuerpo de Ramallo gracias al uso de sogas.

Personal de la Policía Científica de la provincia trabajó en el lugar y la causa judicial quedó caratulada como “accidente seguido de muerte”.

Un hecho similar en Bélgica

Una mujer cayó a un precipicio de más de 30 metros de altura y terminó en el río Ourthe de Luxemburgo, Bélgica. Se trató de la influencer Zoe Snoeks, de 33 años, quien estaba acompañada por su esposo cuando se presentó la tragedia.

Las autoridades rescataron el cuerpo horas después y fue así como su esposo, al evidenciar su celular, notó que la última selfie que ella se había tomado había sido al borde de la montaña.

La pareja se encontraba de paseo por la provincia de Luxemburgo, Bélgica. Habían llegado muy temprano a la zona de acantilados, montañas y variada vegetación, el pasado 2 de noviembre.

Zoe Snoeks.

“Casi siempre hay niebla allí. Es genial para las fotos”, sostuvo Joeri Janssen, su marido. Zoe le pidió a su esposo que sostuviera un momento los perros, pues estaba muy feliz capturando el momento en su celular. Él se dio vuelta por unos segundos, pero cuando regresó no la encontró.

“No vi ni escuché nada. Ni golpes, ni pedidos de auxilio o gritos. La llamé, aunque sabía que era inútil. El abismo tenía decenas de metros de altura”, relató conmovido. El hombre recogió el celular, lo desbloqueó y vio que las últimas fotografías guardadas eran selfies de su esposa al borde del precipicio.

“En la imagen estaba mirando a la cámara. Se puede ver al fondo la niebla y el río, donde finalmente encontraron su cuerpo”, recordó Janssen, quien tuvo que dirigirse a un hotel cercano para llamar a las autoridades, pues la señal era deficiente.

Otra de las dificultades que tuvo el hombre para comunicar la tragedia fue que no sabía hablar muy bien francés. Sin embargo, con las indicaciones, el cuerpo fue rescatado horas después del río Ourthe, gracias al equipo de bomberos y un helicóptero médico.

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