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Revés judicial para Irene Méndez: otra vez la condenan a perpetua

Irene Beatriz Méndez fue nuevamente condenada a prisión perpetua por el crimen del comerciante Eduardo Honores. Cumplía una condena menor, a 10 años de cárcel.

Irene Méndez ejercía la prostitución y Eduardo Honores era su cliente. El 7 de mayo de 2017 estuvo con él, en su casa, y lo asesinó de un disparo. Fue condenada a prisión perpetua, luego un tribunal de impugnación revocó esa sentencia y fijó una pena mucho menor, de 10 años de cárcel, por homicidio simple.

Sin embargo, la suerte de Méndez no fue definitiva porque la fiscalía y la querella apelaron esa condena y, ahora, un nuevo tribunal de impugnación resolvió anular la pena de 10 años y condenarla a prisión perpetua en los mismos términos que lo hizo el tribunal que juzgó el hecho y su conducta en Cipolletti.

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La sentencia salió este jueves y dice: " Se confirma la sentencia del tribunal de juicio de Cipolletti en cuanto resolvió condenar a Irene Méndez como autora penalmente responsable de homicidio doblemente agravado pro alevosía y para preparar facilitar consumar y ocultar otro delito".

Los jueces Carlos Mohamed Mussi, Daniela Elisabet Zagari, Marcelo Juan Enrique Chironi avalaron los argumentos del tribunal de juicio de Cipolletti, según el cual la condenada Irene Méndez obró a traición para robar dinero y objetos de valor que tenía la víctima en su domicilio.

Confirmaron la última pena impuesta a Irene Méndez: diez años de cárcel por el homicidio de Honores.

De acuerdo al veredicto del tribunal de juicio, antes de matarlo, Méndez le prepuso “convenientemente” mantener relaciones sexuales a Honores. Ella sabía que su cliente necesitaba preparar la medicina inyectable que utilizaba en estas situaciones; y mientras se encontraba en el baño, lo sorprendió en tales preparativos con los pantalones bajos y le disparó en el pecho.

“Esto le permitió obrar sobre seguro, inhibiendo cualquier tipo de resistencia”, sostuvieron los jueces.

De acuerdo al veredicto, a Méndez no le bastó la indefensión de la víctima, sino que preordenó su conducta para matarlo sin riesgo. Recurrió así a la astucia, al engaño, al acecho. Y se proveyó, además, de un arma calibre 32 para ultimarlo.

El planteo de la defensa

En su momento, la defensa de Méndez apeló y consiguió que otro tribunal de impugnación le dé la razón. Tanto es así que fijó otra pena menor, de 10 años, por homicidio simple, tras considerar que la acusada ejercía la prostitución para lograr su sustento. Evaluaron el caso con perspectiva de género y tuvieron en cuenta una serie de atenuantes que reflejaban entonces el estado de vulnerabilidad de la imputada.

Advirtieron que la historia y las circunstancias de vida condicionaron todas sus acciones y decisiones, incluso la del terminar con la vida de Honores.

Pero esta sentencia fue ahora anulada. Sobre Méndez volvió a recaer la pena máxima que prevé el Código Penal.

Irene Méndez Causa Honores

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