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En Las Palmas, Nardanone dirigió el aparato de violencia que desapareció a Ávalos y selló un pacto de silencio

El dueño del boliche Las Palmas se negó a declarar ante el juez federal. Se develó su rol, conocimiento, accionar y el pacto sellado con sus empleados.

Pedro Nardanone fue indagado por el juez federal Gustavo Villanueva quien le imputó la desaparición forzada de Sergio Ávalos, ocurrida el 14 de junio de 2003 en el boliche Las Palmas. Se trata de un delito de lesa humanidad que no prescribe y está penado con prisión perpetua.

La indagatoria finalmente se concretó esta semana después de un mes y medio de dilaciones a las que recurrieron los defensores de Nardanone y que la Justicia Federal les fue bajando el pulgar en cada una de las instancias.

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Nardanone se negó a declarar, tal como lo hizo Patricio Sesnich, su exyerno y esbirro favorito que estaba a cargo de Las Palmas al momento de la desaparición. Ambos se encaminan a ser procesados.

Si bien negarse a declarar es parte del derecho que lo asiste, se lo imputó y se detalló su rol, nivel de conocimiento y acciones que desplegó para ocultar lo ocurrido la madrugada del 14 de junio de 2003 en Las Palmas.

En el expediente está más que claro que era el propietario del boliche, por más que Sesnich figuraba en el registro municipal como dueño.

Para la justicia, Nardanone era consciente del ambiente de violencia que había en Las Palmas donde el personal de seguridad, incluidos militares y policías, usaban la fuerza excesiva contra los jóvenes clientes.

En ese entorno hostil y de prácticas violentas se concretó la desaparición del estudiante de la UNCo Sergio Ávalos y luego se selló un pacto silencio que está teñido por la sangre de un inocente.

La fiscal federal Mariana Soledad Querejeta, pidió la imputación por la desaparición forzada, pero adentrémonos en las fauces de este oscuro empresario que se presenta como un abuelito adorable.

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En la sede del Juzgado Federal 2 le revelaron a Nardanone los cargos que le imputaron por la desaparición forzada de Sergio Ávalos.

En la sede del Juzgado Federal 2 le revelaron a Nardanone los cargos que le imputaron por la desaparición forzada de Sergio Ávalos.

Nardanone y sus oscuros manejos

Si alguna vez califiqué de oscuro empresario a Nardanone, sepan disculpar. El calificativo correcto es siniestro.

Nardanone, conocido simplemente como Pedro en Regina, es un hombre con un historial de negocios fallidos, tratos lúgubres y un paso truculento por la política.

Controló la terminal de Regina y un boliche que funcionaba sin cumplir la normativa. Manejó “El Negrito”, famoso local de venta de autos en Neuquén, y lo fundió.

Su presencia en Neuquén es la sombra ominosa.

Su mayor emprendimiento fue Las Palmas, que lo abrió en 1994 gracias a una serie de excepciones municipales, sospechosamente obtenidas, para operar en una zona prohibida por el Código Urbano.

Sus oscuros manejos encontraron buena acogida en la intendenta Derlis Kloosterman, siempre atenta a cada nueva oportunidad de negocios.

En menos de cuatro meses, le dio la excepción municipal por decreto. No hay que olvidar la “excelente” predisposición del Consejo Deliberante que se lo aprobó sin objeción alguna. ¡Nada es gratis!

Vale recordar que Kloosterman, junto a varios de sus funcionarios, participó del denominado “affaire de las tachas” por lo que debió abandonar el ejecutivo municipal tres meses antes de concluir su mandato y terminó recluida en la pequeña localidad costera de Claromecó.

Las Palmas también se llamó El Monumental y El Fuerte, nombres que cambiaba don Pedro para evadir deudas, demandas y estafar proveedores.

Creó un entramado de sociedades para evitar responsabilidades legales. Lebai SRL, LiPe SRL y Grappa SRL, interactuaban entre ellas para administrar el boliche.

Estas maniobras le permitieron evadir deudas y sanciones.

SADAIC persiguió a Nardanone durante siete años por no pagar aranceles autorales, acumulando una deuda de casi 645 mil pesos/dólares. Tras la desaparición de Ávalos, el juez Raúl Bassi dictó sentencia contra Nardanone y Lebai SRL, ordenando el embargo de sus bienes.

Pese a las sentencias, no hay registro alguno de que Nardanone haya pagado su deuda con SADAIC, dato confirmado por fuentes judiciales.

Entre 2011 y 2015 hizo negocios con el denominado “clan Masip” que terminó siendo procesado por el juez federal Gustavo Villanueva por los delitos de evasión tributaria, apropiación indebida de recursos de la seguridad social, asociación ilícita y lavado de activos.

Fue de tal magnitud la maniobra de evasión al fisco que la propia AFIP se presentó como querellante en la causa. De hecho, la pena pecuniaria a junio de 2023 superaba los 3 mil millones de pesos.

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Los socios de Pedro Nardanone en el boliche Sens no gozan de buena reputación.

Los socios de Pedro Nardanone en el boliche Sens no gozan de buena reputación.

La última movida que hizo Nardanone para reabrir Las Palmas fue jugar la carta del comodato y poner dos socios que bautizaron al boliche como “Sens”.

Sus socios eran Nicolás Vaamonde, ex policía y ex custodio de Jorge Sobisch, gobernador al momento de la desaparición del estudiante. El otro socio, Mariano Medel, cabecilla de la banda Los Simuladores que participó de millonarias estafas, motivo por el cual hoy es investigado por la fiscalía de delitos económicos que se apresta a formularle cargos.

Detrás de la apertura del boliche Sens, había todo un entramado narco más que interesante.

Finalmente, el Concejo Deliberante terminó aprobando una ordenanza municipal, respetando el Código de Planeamiento Urbano, para que en el corredor de la calle Primeros Pobladores no funcionen boliches ni confiterías bailables.

Pero el hábil Nardanone, realizó otro pase mágico y cedió parte del predio a una supuesta iglesia evangelista.

Para algunos, Nardanone es un astuto hombre de negocios; para otros, un estafador inescrupuloso con manejos seudo mafiosos.

Para los familiares de Sergio Ávalos, sus abogados querellantes, Sergio Heredia y Leandro Aparicio, y la fiscalía federal, es uno de los principales responsables de la desaparición forzada del joven estudiante.

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Pedro Nardanone llega al Juzgado Federal 2 con su pareja y uno de sus abogados.

Pedro Nardanone llega al Juzgado Federal 2 con su pareja y uno de sus abogados.

Millones para dilatar

Tras ser citado a indagatoria a mediados de marzo de este año, los abogados defensores de Nardanone, Melina Pozzer y Ezequiel Espina, apelaron solicitando la nulidad del requerimiento y del llamado a indagatoria. Además, solicitaron que se declare la incompetencia del Juzgado Federal.

El juez Federal Gustavo Villanueva rechazó la solicitud de los defensores que buscaron dilatar el proceso.

Con el pulgar abajo, escalaron el recurso a la Cámara Federal de Apelaciones que también respaldó la decisión del juez Villanueva por lo que le volvieron a bajar el pulgar.

Por este motivo, los defensores particulares decidieron recurrir a Casación, pero la Cámara de Apelaciones les dijo que no era procedente por lo que fueron en queja a Casación.

La queja no frena los tiempos legales, motivo por el cual se avanzó con la indagatoria y don Pedro tuvo que acudir esta semana al juzgado federal.

Un detalle: cada una de estas presentaciones en el fuero federal y por un delito de lesa humanidad tienen costos elevados, cifras millonarias.

Son pocos los involucrados en la causa Ávalos que han recurrido a abogados particulares, pero en el caso de Nardanone tiene contratado al estudio, considerado no solo el más importante de Neuquén, sino también el más caro.

En una consulta realizada a distintos abogados, si bien no les gusta hablar de montos, estimaron que don Pedro ya debe haber desembolsado unos 50 millones de pesos.

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Para la fiscal federal, en Las Palmas tenía un aparato de violencia organizado, con un modus operandi predefinido.

Para la fiscal federal, en Las Palmas tenía un aparato de violencia organizado, con un modus operandi predefinido.

El amo en las sombras

La noche de la desaparición de Sergio Ávalos, el 14 de junio de 2003, estuvo marcada por una serie de eventos inquietantes en el interior del boliche.

Ávalos, asistió al local bailable y fue visto por última vez alrededor de las 6:30 de la madrugada según los testimonios recolectados y que figuran en la causa federal.

Esa noche, el boliche estaba lleno y operaba bajo un estricto control de seguridad, gestionado por personal que incluía a miembros del Ejército y de la Policía neuquina.

El local, para los jóvenes de la época, era conocido entre otras cosas por su historial de violencia y manejo agresivo de parte de la seguridad de Las Palmas.

De acuerdo con las imputaciones de la fiscalía federal, Pedro Nardanone, dueño del boliche, tenía conocimiento detallado de lo que ocurría en el local, incluidas las prácticas violentas.

“Nardanone era dueño del local bailable, conocía el funcionamiento del lugar, controlaba todo lo que ocurría a través de diversos mecanismos entre los cuales existía un sistema de comunicación por ‘Handy’ que poseían la totalidad del personal que cumplía funciones en el boliche, mediante los cuales se reportaban todo lo que ocurría en el interior y exterior del lugar; además había dispuesto la instalación de un sistema de cámaras (sumamente avanzado para la época) que implicaban un detallado control de todos los movimientos del local; entre otros mecanismos de control. Ello le permitía a Nardanone, tener pleno conocimiento de lo que iba sucediendo en el transcurso de la noche”, detalla la imputación.

Además, se precisó que: “el imputado conocía, al menos, los siguientes hechos que tuvieron trascendencia pública: 1) en mayo de 2003 (un mes antes de la desaparición de Sergio Avalos) una mujer fue brutalmente golpeada por el personal de seguridad de Las Palmas; 2) sobre el fallecimiento de un joven de 21 años, producto de una caída de unos cuatro metros de altura en el interior del local bailable en 2001”.

Una aclaración para el lector desprevenido. Cuando se produjo la muerte del joven de 21 años, que fue accidental, el boliche se llamaba El Fuerte. Tras el hecho fatal se cambió el nombre a Las Palmas para evitar cualquier tipo de demanda. Una treta que conocía y conoce al detalle don Pedro.

En la imputación, se da cuenta que, tras ese incidente, “si bien implementó medidas de seguridad, las mismas eran tendientes a procurar el éxito comercial de su emprendimiento, más no a resguardar la integridad de sus clientes”.

Nardanone es un personaje inescrupuloso por donde se lo mire.

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Sergio Ávalos fue visto por última vez con vida en el boliche Las Palmas.

Sergio Ávalos fue visto por última vez con vida en el boliche Las Palmas.

¿Y qué fue de Sergio Ávalos?

La teoría principal sobre la desaparición de Ávalos se conoce desde el minuto cero: lo golpearon, mataron en Las Palmas y luego lo sacaron en un vehículo para hacerlo desaparecer.

No obstante, esa teoría genera un nuevo impacto porque ahora es una fiscal federal la que hace la lectura y avanza sobre el dueño del boliche y todo el personal de seguridad.

En la imputación se explica que: “Dicha modalidad de organización, en la que reinaba la violencia validada por su propietario, desencadenó la desaparición forzada de Sergio Daniel Avalos, por parte de agentes de seguridad pertenecientes al Ejército argentino y la Policía de Neuquén, los empleados de confianza y la enfermera del local comercial, todos bajo su expresa coordinación”.

Luego se aseveara: “Concretamente, bajo su dirección (de Nardanone) se encontraba un aparato de violencia organizado, con un modus operandi predefinido, que determinó que el 14 de junio de 2003 con posterioridad a las 6:30 de la madrugada, hicieran desaparecer a Sergio Daniel Avalos del boliche”.

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El pacto de silencio

Tras la desaparición, la Justicia Federal considera que Nardanone acordó un pacto de silencio y se brindan los nombres de cada uno de los integrantes de ese pacto que va a cumplir 21 años.

“Nardanone, siendo el dueño de la explotación comercial de Las Palmas, desde el momento de la desaparición de Sergio Daniel Avalos, 14 de junio de 2003, hasta la actualidad acordó un pacto de silencio y no brindó ningún tipo de información durante más de 20 años”, reza la imputación.

Los integrantes de ese pacto de acuerdo con lo que entiende la fiscalía federal son: Patricio Sesnich (encargado del local); los policías de Neuquén y los integrantes del Ejército: José Luis Flores, Alfredo Cortínez, Juan Darío Arévalo Smith, Roberto Pablo Martín Fanton, Alejandro Costa, Osvaldo Carracedo, Diego Alberto Herman, Cristian Rubén Cepeda, Irene Ester Fuentes y Rubén Gustavo Escobar.

A la lista se suman los empleados de confianza: Ítalo Edgardo Soto, Pedro Ángel Pacheco, Pedro José Sepúlveda Palacio (exmilitar chileno), Eugenio Alejandro Tarifeño (empleado del área de Comercio del municipio al momento de la desaparición), Rubén Ángel Ferreyra (muy allegado Nardanone), Julio César Navarrete, María Teresa Monsalve (supervisaba las cámaras de seguridad) y María Cristian Canale (enfermera del boliche). Todos van camino a ser procesados.

En resumen, la Justicia Federal sostiene que Nardadone sabía lo que ocurría en el boliche y tras el crimen de Ávalos, determinaron desaparecerlo y acordar un pacto de silencio, motivo por el cual ha no brindando información.

Es simple de entender, si salía a la luz que habían matado a un joven en el boliche, cerraban. Todos iban a quedar vinculados a un homicidio y con el local cerrado se quedarían sin trabajo.

En definitiva, ahora Nardanone sabe que será procesado por la desaparición de Sergio Ávalos, un chico humilde de Picún Leufú al que le arrebataron sus sueños, proyectos y la vida.

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