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El asaltante de la picana va tres años a prisión

Con un dispositivo eléctrico y a los golpes le robó a una comerciante cerca de $3 millones que iba a depositar a un banco del centro cipoleño. Pero dos vecinos lo atraparon. Admitió su culpa y lo condenaron.

Tres años en la cárcel pasará el violento asaltante que hace pocos meses fue atrapado por dos vecinos luego de robarle cerca de $3 millones a una comerciante cuando iba a realizar un depósito a un banco ubicado en pleno centro de Cipolletti.

Lo particular del caso es que el delincuente, poseedor de un amplio prontuario, utilizó una picana eléctrica para cometer el hecho, además de haber golpeado salvajemente a la víctima.

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El fallo se conoció días atrás y surgió de un juicio abreviado en el que Martín Pablo Luna, de 46 años, confesó su responsabilidad en un proceso abreviado. No es un maleante novato, pues ya cumplió una pena de 17 años tras las rejas, impuesta por la Cámara en lo Criminal de General Roca en 2007. El documento no especifica el tipo de delito por el que cayó.

Esta vez el golpe tampoco le resultó exitoso y dos testigos que intervinieron y se convirtieron en héroes fueron determinantes para frustrar su plan.

Ocurrió que la mujer, al verse sorprendida por el ladrón, gritó desesperadamente en busca de auxilio, y allí aparecieron los dos hombres que al ver la maniobra salieron tras el autor, que escapó corriendo con la bolsa repleta de dinero que le había arrebatado. Lo siguieron varias cuadras hasta que lograron atraparlo en Alem al 800. Después se lo entregaron a los policías, que también habían iniciado la búsqueda del prófugo, quien tenía en su poder el arma utilizada y el jugoso botín, que finalmente fue recuperado por la damnificada.

Por ese motivo, no haber concretado el atraco y haber sido apresado “en flagrancia”, Luna fue imputado por el delito de “Robo calificado por el empleo de arma en grado de tentativa”.

La investigación logró pruebas abundantes para incriminarlo. Además del testimonio de la damnificada, contaban también con el de los testigos que interceptaron al asaltante y los policías que actuaron en el procedimiento.

La fiscal Rocío Guiñazú Alaniz ofreció cerrar la causa en un juicio abreviado con una pena de 3 años de prisión de cumplimiento obligatorio y la declaración de reincidencia, debido a sus antecedentes penales.

La propuesta requería la aceptación por parte de Luna. No solo admitió haber cometido el hecho, decisión que fue respaldada por su defensor Oficial, Mario Nolivo, sino que también le pidió perdón a la comerciante.

El juez Guillermo Baquero Lazcano avaló el acuerdo alcanzado por las partes y dictó la sentencia según lo consensuado. Dispuso poner al condenado a disposición del Servicio Penitenciario Provincia para que comience a cumplir el castigo y ordenó remitir la picana secuestrada al Gabinete de Criminalistica para su destrucción.

Símbolo de tortura, convertida en arma

La picana eléctrica tiene una connotación espantosa en Argentina y otros países de la región, porque fue un instrumento utilizado por la dictadura militar para torturar a sus prisioneros.

En los últimos años, con la creciente ola de inseguridad, se comenzaron a vender en el mercado distintos modelos para la defensa personal, dado que la descarga eléctrica que produce tiene efecto inmovilizador en un eventual atacante. Pero justamente ese poder de shock que llega a desordenar el estado de conciencia de la víctima, es aprovechado por los delincuentes como un arma.

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