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Sin competencia: las prepagas coordinaron un aumento del 40% y van por mas

Seguirán mas aumentos en 2024 con la idea de recuperar el espacio perdido durante el gobierno anterior. Advierten sobre los problemas para financiar la Prestación Mínima Obligatoria (PMO).

A pesar de que el Decreto de Necesidad y Urgencia que firmó el presidente Javier Milei tiene por objetivo desregular la economía para incentivar la competencia y bajar precios, la verdad es que en muchos casos las empresas prefieren evitar la confrontación y ponerse de acuerdo. Un caso es el de la medicina prepaga, en el que las principales firmas del país coordinaron un incremento del 40% que ya se está aplicando y seguirán haciéndolo en los próximos meses.

Así lo reconoció Claudio Belocopit, titular de Swiss Medical y de la Unión Argentina de la Salud, entidad que representa a las empresas de medicina prepaga. En declaraciones radiales, Belocopit admitió que se trata de “un acuerdo para un punto de salida, para que no haya empresas que aumenten 100%”.

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El pacto entre empresas se lleva a cabo luego de conocerse el DNU del gobierno destinado a desregular economía precisamente, con la idea de que las empresas compitan para bajar precio.

El titular de Swiss Medical sostuvo que durante el gobierno de Alberto Fernández “hubo control de precio pero no de costos” y que a lo último “la cosa se puso muy complicada”. Justificó la suba de las cuotas en que “las empresas de salud pretenden estar a tiro de mercado” y que “es imposible estar abajo de los costos”.

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El presidente de la cámara de empresas de sector dijo que las cuotas “de hecho está aumentando un 40%” y que estos incrementos van a seguir de manera gradual hasta recomponer la ecuación económica. “Vamos a generar planes alternativos”, señaló.

Qué diferencia hay entre prepagas y obras sociales

El DNU del gobierno establece una desregulación total del sector de la salud. Esto implica que las empresas privadas podrán disputar afiliados a las obras sociales de sindicato. Hoy, si un empleado quiere derivar sus aportes a una prepaga tiene que hacerlo a través de una obra social, que se quedarán con una comisión.

Con el DNU las firmas privadas podrán conseguir cápitas de manera directa, sin pasar por las obras sociales. El problema que hay con ello es que el sistema de las obras sociales es de naturaleza solidaria. No pueden rechazar personas por enfermedades pre existentes y tiene que ofrecer una Prestación Mínima Obligatoria (PMO).

Por otro lado, una parte de la recaudación de las obras sociales se destina a financiar el Fondo de Redistribución, que tiene por objetivo cubrir el costo de tratamientos caros, sobre todo aquellos que son de enfermedades menos frecuentes. Lo mismo para los casos de discapacidades.

Por lo tanto, si hubiera una desregulación del sector, el gobierno debería igualar las condiciones. Si las prepagas no estuvieran obligadas a cubrir una PMO y pudieran rechazar personas con enfermedades preexistentes o pretendieran cobrarle cuotas mas caras, a la larga, su clientela se conformaría de gente sana, preferentemente menores de 50 años, que usan menos los servicios de salud. Se quedarían con la crema del negocio, mientras que los enfermos y viejos tendrían como opción casi exclusiva a las obras sociales de sindicato.

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Propuesta de cambio del sistema

El libre ingreso de las empresas de medicina prepaga para los trabajadores sin la necesidad de optar por una obra social como intermediaria necesita como complemento una modificación en la distribución del Fondo Solidario de Redistribución en favor de los trabajadores de menores recursos, según señala en un informe el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA),

El informe sostiene que de esa manera se puede resolver la situación de los hogares que, por su mayor tamaño o bajos salarios, tienen un aporte per cápita insuficiente para financiar el Programa Médico Obligatorio (PMO). Para la entidad, el desafío se puede resolver replanteando el FSR, que se constituye por aproximadamente el 15% de los aportes salariales al sistema.

A septiembre de este año, se asignaron del FSR $185.000 millones en subsidios para obras sociales para compensarlas por gastos en servicios a la discapacidad y otros $ 23.000 millones por erogaciones en tratamientos de alto costo, mientras que los los trabajadores de bajos ingresos «apenas se utilizaron $4.000 millones» para que eleven su aporte per cápita familiar.

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