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"Los dos eran de explotar, enojarse"

Ayer se presentó a declarar Martín Soria en el juicio por el crimen de su padre y brindó varios detalles de las circunstancias posteriores al hecho. Aseguró que no le habría permitido al ex gobernador una infidelidad.

También se presentaron Carlitos Soria, Leyla Aschkar, Julián Goinhex y el cuñado de Susana Freydoz.
 
Martín Soria, hijo mayor del matrimonio de Carlos Soria y Susana Freydoz e intendente de Roca, dijo en medio del llanto que no olvidará nunca la imagen de su padre en la cama con el rostro sangrando. Cuando entró al escenario de la tragedia, se arrodilló junto a él. "Todavía respiraba. Le hablé al oído y le dije: 'Aguantá, viejo, que ya llega la ambulancia'".
En otro sector de la casa, tal su testimonio, su hermana, María Emilia, intentaba contener a su madre en un baño. En medio, pudo escuchar los gritos de Mariano Valentín, pareja de María Emilia. A los pocos minutos llegó la ambulancia y trasladaron a su padre al hospital.
Para Martín Soria, lo que ocurrió esa noche trágica del 1 de enero fue “el desencadenante de un momento de sus vidas”, para lo cual describió al tribunal, con un relato varias veces cortado por las lágrimas, qué pasó esa noche, los días previos y cómo fue gran parte de la relación de sus padres.
Si bien el intendente de Roca acompañó el petitorio que realizaron sus hermanos –María Emilia, Carlitos y Germán- de declarar a puertas cerradas, decidió ayer hacerlo en público argumentando que él, a diferencia de sus hermanos, eligió como su padre la función pública, por lo que consideró que debe dar cuenta de sus actos. 
Los celos enfermizos de Susana Freydoz hicieron que el último año la relación entre ella y su esposo, el ex gobernador Carlos Soria, generara enfrentamientos constantes. 
“Mi viejo y mi vieja eran dos tractores. Siempre fue así. O se amaban o se odiaban, y pasaban del amor al odio en segundos”, explicó el hijo mayor del matrimonio. En otro pasaje de su testimonio, definió al Gringo –como se refirió a su padre en varias oportunidades- y a su madre como “dos huracanes”, en alusión al carácter fuerte de los dos.
Justificó la tenencia del arma de su padre por el solo hecho de sentirse seguro en la zona de chacras. No obstante, negó que su padre fuera “pistolero o golpeador” y hasta tuvo calificativos duros, sin nombrarlo, hacia el presidente del Superior Tribunal de Justicia de Río Negro, Víctor Sodero Nievas, por las declaraciones que realizó éste a poco de ocurrido el hecho relacionado a la violencia doméstica en el matrimonio de Carlos Soria y Susana Freydoz. 
El pasado 1 de enero, la mujer baleó en el rostro a su esposo, que estaba acostado sobre la cama matrimonial. Toda la familia había compartido una cena en la residencia de la chacra situada en el camino a Paso Córdova. Se habían ido todos los invitados y en ese momento, además del matrimonio, estaban en otro sector de la vivienda la hija de ambos, María Emilia, y su novio, Mariano Valentín, quienes fueron los primeros en intervenir tras el hecho. A los pocos minutos llegó al lugar Martín, y detrás lo hizo la ambulancia.
Martín Soria dijo que luego de ver a su padre tendido en cama y herido, se dirigió a un baño donde su hermana, María Emilia, intentaba controlar a su madre. Incluso reprodujo el insulto que le efectuó a su madre; inmediatamente, aclaró que fue propio del momento que se vivió en esa confusa y trágica situación y describió: “Mi madre me miró y no voy a olvidar su mirada; esos ojos no eran de mi vieja. Eran negros. Era como un perro que acababa de morder. Nunca  había visto esa mirada en mi vieja”.
Relató que cargaron con el personal médico y enfermero a su papá en la camilla y siguió detrás a la ambulancia hasta el hospital. “Aguantá, viejo”, dijo en reiteradas oportunidades Martín a su padre.
Siguió contando cómo fueron los procedimientos de reanimación en el hospital que incluyeron hasta electroshock. Habría pasado una media hora desde que se inició con el trabajo de reanimación. En un momento, al ver que el personal hizo lo imposible por salvarle la vida, “dije basta. Así se murió mi viejo”, sostuvo, quebrado por el llanto, Martín Soria.   
Contó que cuando regresó a la chacra, a la cual ya habían llegado familiares y amigos, vio a su madre sentada afuera. “Estaba como desenchufada”, dijo.
 
La relación
Aclaró que la relación entre sus padres siempre fue una suerte de amor y odio. Y si bien reconoció que discutían, debido en parte al carácter de los dos, negó que alguna vez una pelea haya generado violencia física. Incluso dijo que los dos eran posesivos y celosos, pero afirmó que sus padres nunca se hubiesen separado. “Los dos eran de explotar, de enojarse, de no guardarse las cosas”, indicó. En otro momento del relato recordó que, así como eran frecuentes sus discusiones, “también los vi riéndose y queriéndose”. 
Explicó al tribunal que estas últimas fiestas fueron diferentes y provocaron cambios. Carlos Soria había asumido como gobernador y él como intendente, lo que también modificó sus vidas personales y familiares. Sumó a eso la llegada de María Emilia para radicarse en esta ciudad y la nueva etapa como mandatario provincial de su padre. 
Si bien admitió que su madre tomaba calmantes  –Alplax- y que le gustaba el vino blanco, aclaró que “no es la figura que tengo de mi madre, tomando alcohol y pastillas”.
También declaró que el Gringo a veces se quedaba a cenar en su casa y fue en alguna de esas oportunidades en que le contó que su madre le reprochaba convencida que la engañaba.
Sobre este aspecto, Martín Soria indicó que “yo no se lo hubiese permitido, por respeto  a la mujer que le crió sus cuatro hijos. No se lo hubiese permitido”.
En otro tramo de su larga declaración, soltó: “Mis hijas tienen un recuerdo hermoso de su abuelo y su abuela”.
Finalmente, el intendente roquense recordó expresiones de Sodero Nievas y no dudó en afirmar que "cierto personaje deberá pedir perdón".

Para Freydoz, funcionarias menores de 40 años eran "gatos"

La nuera de Susana Freydoz, Leyla Aschkar, explicó que se notó la noche del crimen un clima tenso y algunas discusiones en el matrimonio. Admitió que en varias oportunidades su suegra le dijo sospechar de una posible infidelidad de parte de Carlos Soria. También se refería a funcionarias menores de 40 años como “gatos”. Sobre la cena de año nuevo, Aschkar opinó que se notaba que Freydoz había consumido alcohol.
Agregó que las discusiones nunca pasaron de lo verbal. “Eran muy pasionales los dos. Mi suegro, como todos saben, era verborrágico y ella no se quedaba callada” sostuvo e indicó: “Pero se cuidaban mutuamente. Ella no le dejaba comer nada con sal”.
Otro de los testimonios recibidos ayer fue del máximo responsable de la señal televisiva Canal 10, Julián Goinhex, quien trabajó junto a Carlos Soria durante los dos mandatos al frente de la comuna de Roca. Explicó que muchas veces Freydoz lo llamó desde el teléfono de su esposo. Cuando Goinhex atendía, ella cortaba. En ese sentido, explicó que Freydoz lo llamaba para constatar de quién era el número de las distintas llamadas que había realizado su esposo. Agregó que en reiteradas oportunidades, en la organización de algún evento o acto de Soria, debieron prever determinados detalles, por caso, qué mujer compartiría el acto junto a Soria para evitar que Freydoz hiciera escenas de celos.

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