Las playas de Miami se están quedando sin arena

El océano avanza y la ciudad pierde su principal atractivo: las extensas playas de arenas blancas

Miami Beach podría pronto quedarse sin su atracción más famosa: las largas playas de arena blanca.

El problema principal es que toda la arena de la playa de la ciudad de Florida es artificial.

Durante años el océano fue erosionando la costa, y la ciudad gastó millones de dólares para bombear la arena desde el fondo del mar para reemplazar la que desaparecía: pero al poco tiempo, el océano se la volvía a "comer".

Ahora, a causa del cambio climatico, ese problema se amplificó: el nivel del agua sube de 2,5 centímetros por año -a un ritmo en aumento- y la arena está desapareciendo cada vez más rápidamente.

Los efectos ya son visibles hoy en día: en frente al Hotel Fontainebleau -uno de los más famosos de la ciudad- ya casi no hay más arena y el mar está a pocos metros de alcanzar la avenida que bordea la costa.

Reemplazar la arena, además, es complicado porque ya no queda tampoco en los lugares que la ciudad usaba para abasteserse de nueva arena y reemplazar la que desaparecía.

Se trata de un trabajo difícil, que los técnicos definen como "nutrición": se vuelve a alimentar con

También hay otra cuestión: no cualquier tipo de arena sirve para usar en las playas. En general, no tiene que ser ni demasiado finita -como la de las dunas del desierto- ni demasiado gruesa y tiene que respetar lo más posible las características y el color de la arena original para preservar el medio ambiente y el hábitat de las especies animales que viven en el lugar.

Pero en las cercanías de Miami Beach la arena que sería ideal para la ciudad no está más. Por eso, según The Verge, empezó la que los funcionarios definen como "la guerra de la arena".

Miami necesita arena para mantener su turismo, pero no está encontrando otros condados o municipios disponibles a renunciar a su arena -inclusive pagando- que se está convirtiendo en un recurso escaso.

La ciudad decidió entonces buscar arena en las islas Bahamas, a 80 kilómetros más al sur, que tiene una arena compatible con la de Miami.

Al comienzo, las autoridades de las islas no querían vender la arena, pero al final accedieron. Otra solución que está intentando la ciudad es también fabricar nueva arena desmenuzando piedras de la mina de Witherspoon, 160 kilómetros al norte.

Desde junio la mina está produciendo arena para la ciudad, con 300 camiones que cada día transportan 7 mil toneladas de arena. El costo estimado de la operación es de 12 millones de dólares.

Sin embargo, a largo plazo tampoco esa solución será sostenible, aunque reconoce The Verge, "sin playa no habría motivos para ir a Miami Beach". Por eso es probable que la ciudad "hará cosas absurdas para mantener su playa" que -al contrario de los edificios que se construyen en la costa- es además una barrera natural para ralentizar la subida del océano.

Fuente: Infobae

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