El clima en Cipolletti

icon
14° Temp
82% Hum
LMCipolletti vacaciones

La odisea de salir de vacaciones y enterarte que sos contacto estrecho

Una familia iba pasar Año Nuevo en Huechulafquen, pero en cuando llegó a Piedra del Águila tuvo que sacar un plan B de la galera. El hit de la tercera ola.

El incremento de contagios en la tercera ola de COVID, después de los festejos de Navidad, se convirtió en un verdadero problema para el sistema de salud y, también, para las personas que lograron tomarse vacaciones luego de un año de trabajo.

Los planes y las ilusiones de meses, las reservas hechas con antelación y el ahorro de dinero para invertir en el descanso - en un contexto inflacionario-, de pronto se ponen en juego y coquetean en quedar en un mero proyecto lleno de frustración, luego de casi dos años de idas y vueltas, incertidumbre, restricciones y aislamiento por la pandemia. Casi como un grito de desahogo, que en algunos casos se queda sin voz.

Te puede interesar...

Afortunadamente, ese no es el final (o mejor dicho, el comienzo del año) de Francisco Olivera y su familia, quienes tras una verdadera odisea, lograron adaptarse a las cambiantes circunstancias poniendo a prueba sus nervios, la capacidad de tomar decisiones con el tiempo acotado, la solidaridad y responsabilidad con su salud y la de terceros.

El lunes 27 de diciembre Francisco, su esposa y sus dos hijas hicieron los bolsos y partieron rumbo al Lago Huechulafquen para despedir el 2021 y celebrar Año Nuevo junto a su madre y su pareja que los esperaban en una cabaña familiar. Lo que no sabían era que la parada casi obligada en Piedra del Águila -esa que se suele hacer para cargar combustible, estirar las piernas y ponerse a tono con los mensajes que caen de Whatsapp, tras kilómetros sin señal- iba a poner en jaque sus vacaciones.

francisco olivera6.jpg
Gentileza Francisco Olivera

Gentileza Francisco Olivera

Una de sus hermanas, a quien habían pasado a saludar un ratito en Navidad, le avisó que había dado positivo en COVID. "Después de pasar Nochebuena con la familia de mi pareja, habíamos pasado a saludar a parte de mi familia y a entregar los regalos del amigo invisible que es casi como un ritual para nosotros. Pasamos un rato, siempre con distanciamiento, en un lugar abierto. Al día siguiente nos juntamos en el río, también en un lugar abierto", remarcó Francisco, en diálogo con LM Neuquén, dando cuenta del contexto que tuvo que repasar sentado en su auto para tomar una decisión de cómo proceder.

El dilema de qué hacer, ante el posible positivo

"Con mi señora entramos en un dilema porque si evaluás en términos de distancia, ahí estás más cerca de Junín que de Neuquén. Además de la ilusión de las vacaciones, todo el auto cargado, el kayak... Pero entrás a analizar un montón de cosas y terminás separándolas en dos cuestiones: lo económico y la salud -simplificando la cuestión-, además de la parte moral y responsable de cada uno. En el lago estaba mi mamá y su pareja que son personas grandes y de riesgo", explicó.

"Nos preguntamos: '¿qué hacemos?, ¿volvemos a Neuquén? ¿Esperamos? Empezamos a ver en las noticias que habían aumentado mucho los contagios y que empezaban a desbordar los centro de hisopado. Pensás en tu familia, si te pasa algo allá - yo soy el único que maneja-, cómo vuelvo, cómo aviso, cómo me hacen un seguimiento, cómo me va a pegar a mi el coronavirus, porque cada persona es distinta en cómo reacciona. Algunos son asintomáticos, otros estuvieron al borde de la muerte", postuló dando cuenta de las dudas, inquietudes y planteos que se les pasaron por la mente en ese momento.

"Yo decía: 'Prefiero volver y perder lo que vengo gastando en nafta, pero estar tranquilo, a ir y complicarla a mi mamá que está a 20 kilómetros de Junín de los Andes y que además ni tiene señal. Vuelvo y me haré el hisopado'", recordó Francisco.

francisco olivera2.jpg
Gentileza Francisco Olivera

Gentileza Francisco Olivera

De regreso, tras los numerosos mensajes y llamadas que intercambió con los integrantes de su familia, apostó por volver a cambiar el rumbo. "Pensé en preguntar en Picún Leufú si me podían hisopar. En ese trayecto me enteré que mi hermano Sergio había dado negativo en el test rápido, así que pensé que yo podrá dar igual. Sergio había sido el que entregó los regalos, el que más contacto tuvo", conjeturó.

"En Picún me atiende una señora muy amable que me dijo que ahí no hacían hisopados rápidos, sino PCR; y que si me lo hacía, tenía que aislarme ahí mismo durante 72 horas. Cuando le dije que yo iba camino a Junín, me sugirió hacerlo allá. Así que ahí se dio nuevamente otra reorganización pensando qué hacer y dónde parar", relató.

francisco olivera5.jpg
Gentileza Francisco Olivera

Gentileza Francisco Olivera

Con la carta del negativo de su hermano, pegaron la vuelta y enfilaron a Junín de los Andes, en medio de llamadas y diligencias para encontrar un alojamiento para aislarse. "Otra de mis hermanas, Vero, me consiguió departamento muy sencillo y cómodo. Así que fuimos a Junín, compramos unas cosas y nos quedamos ahí tres días", sintetizó luego de remarcar que fue al hospital local a dar cuenta de su situación para hisoparse.

Como un grito de gol

"Muy responsable el equipo del hospital. Me hicieron una prueba de olfato, me pusieron el saturómetro. Yo les expliqué que venía de un resfrío desde hace varios días por el aire acondicionado y el ventilador, pero sin fiebre, ni dolor de cabeza, ni de espalda, ni de garganta. Les expliqué que iba a vacacionar, que no quería exponer a terceros, y que si ellos me decían que era positivo, automáticamente me pegaba la vuelta a mi casa de Neuquén", contó.

francisco olivera4.jpg
Gentileza Francisco Olivera

Gentileza Francisco Olivera

Después de tres días de aislamiento e incertidumbre, el resultado negativo en la aplicación Andes fue celebrado por los Olivera como un gol de Argentina en un Mundial. Con la tranquilidad que les brindó ese PCR retomaron su viaje a la casa del lago. El universo conspiró para que hicieran a tiempo de celebrar el Año Nuevo, tal como lo habían soñado en un primero momento, sanos y felices junto a su madre en el paradisíaco Huechulafquen.

"Hice 180 kilómetros extra entre la ida y vuelta de Piedra a Picún Leufú, pero valió la pena", dijo sin contabilizar los gastos de último momento en alojamiento y comida.

"La verdad es que no sé que haría una familia que tiene una reserva después de hacer el sacrificio de todo el año. Ahí entra en juego la consciencia de cada uno. En estas situaciones se pone en juego lo económico y la salud y qué pesa más. Y más si estás en medio del camino", concluyó dando cuenta del planteo que seguramente tuvieron y tiene que hacer muchas familias en lo días previos o ya rumbo a sus vacaciones.

francisco olivera3.jpg
Gentileza Francisco Olivera

Gentileza Francisco Olivera

Leé más

Noticias relacionadas

Dejá tu comentario