La Nación acepta dialogar, pero en Buenos Aires
La protesta latente de los chacareros hasta puso en duda la realización del acto de inauguración del nuevo edificio de la Universidad de Río Negro (ver página 3). Para no alterar los planes, pero evitarle un dolor de cabeza a la presidenta Cristina Fernández, una comitiva de funcionarios se reunió con dirigentes frutícolas para aplacar los ánimos y desalentar una medida de fuerza.
“El Alto Valle seguirá siendo frutícola y nosotros tenemos que garantizar las condiciones mínimas e indispensables para que la producción se siga llevando a cabo como en los mejores momentos”, aseguró el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, uno de los representantes de la mandataria ante los chacareros, quienes reclaman medidas de fondo para salir de una crisis que, para quienes trabajan a pequeña o median escala, parece terminal.
El ministro planteó que la negociación no podía llevarse a cabo “como si fuese el último día”. Y garantizó que habrá diálogo, pero en Buenos Aires. “Seguiremos hablando hasta que encontremos las soluciones y las vamos a encontrar”, detalló el ministro antes del encuentro en la Municipalidad de Roca, cuando aún había incertidumbre sobre las medidas de fuerza de los pequeños productores.
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