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Inauguraron renovada delegación de Trabajo

Asistieron autoridades de todos los ámbitos y también referentes sindicales.

De Nación llegó la viceministra Noemí Rial, quien participó del acto junto al gobernador Miguel Saiz y el intendente roquense Carlos Soria.

La renovada sede del Ministerio de Trabajo de la Nación en Roca quedó inaugurada ayer con la presencia de la viceministra de Trabajo de Nación, Noemí Rial, el gobernador Miguel Saiz y el intendente Carlos Soria.
El emblemático edificio de la esquina Tucumán y Avenida Roca, de estilo andino porque sus planos originales estaban destinados a Bariloche, fue refaccionado a nuevo en su interior y reacondicionada su fachada respetando el estilo y los materiales originales. La empresa local Srur y Srur fue la responsable de todas las tareas.
Este lugar, que es escenario de las paritarias de la fruta, de rurales, portuarios, entre otros y desde donde se coordinan los controles para la erradicación del trabajo en negro en la provincia, recibió ayer además a los principales dirigentes gremiales de la región.
Después de las gestiones del lunes en Neuquén para destrabar el conflicto petrolero, uno de los que participó del acto fue el dirigente del Sindicato del Petróleo, Guillermo Pereyra. También estuvieron Marcelo Nervi de UNTER, Rubén López del Sindicato de la Fruta, y Rubén Belich de la CGT Río Negro, entre otros referentes gremiales que colmaron con sus bombos, pancartas y banderas la céntrica intersección. El motivo de la manifestación, esta vez, fue celebrar la inauguración.
El edificio fue abierto para que el público lo recorra y conozca, y su sala de reuniones fue denominada Juan Manso, en homenaje a un trabajador del Ministerio, fallecido en un accidente de tránsito hace nueve años.

Más allá de la crónica
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Por ALFREDO CELANI

No se saludaron. Casi ni cruzaron miradas. Gestos adustos en ambos. Miguel Saiz y Carlos Soria estuvieron a poca distancia, pero tampoco el protocolo obró para un acercamiento que no fuese el de rigor como en el corte de cintas, durante la hora y media que ambos permanecieron en la sede inaugurada ayer. Hablamos del gobernador y el intendente local, nada menos. Está visto nomás que el «divorcio» se mantiene latente y la relación institucional que debería existir en estos casos registra nomás profundas grietas.
Soria llegó antes al lugar «escoltado» por algunos funcionarios y sus concejales.
Saiz lo hizo junto con la comitiva principal –la viceministra Rial y autoridades del Ministerio de Trabajo-, casi al mismo tiempo que la columna de manifestantes de la CGT, Camioneros y Sindicato de la Fruta, que con bombos y muchas banderas saludaron el acontecimiento. Falló la presunción de quienes, cuando los vieron llegar, creyeron que era una protesta gremial.
A la hora de las palabras, también se ignoraron. Soria apeló a un verbo político, con evocaciones al peronismo y frases sugerentes con destinatarios indirectos: «Se reitera la filosofía de la convivencia y del bienestar fundada por Perón cada vez que hay un diálogo en ese ámbito del Ministerio de Trabajo», complementando con que «otros por más que toquen el bombo no lo lograrán». Al final exhortó a «poner en marcha un nuevo modelo y proyecto de provincia». 
Saiz no recogió guante alguno. Citó la importancia del acto, el recuerdo de un lugar histórico de la ciudad y la esperanza de que «en una crisis internacional profunda, el objetivo es mantener el nivel de empleo, tras los trágicos `90 con una desocupación alarmante».
Luego, cada cual por su lado. El gobernador, tras reuniones privadas en el lugar, partió a un almuerzo que le ofrecían en el parador de Camioneros en Allen.

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