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Geldres, sentenciado a prisión perpetua

El tribunal de la Cámara Primera falló en forma unánime y dispuso la pena máxima para el autor del brutal homicidio del comerciante. Rechazaron el cargo de tentativa de homicidio de Natanael.

La Cámara Criminal Primera condenó a Ramón Geldres a prisión perpetua por el crimen del comerciante Claudio Araya y por las lesiones que le provocó a su hermano, Natanael, cuando ambos intentaron socorrer a una mujer a la que el imputado le había robado su cartera. El hecho ocurrió el pasado 6 de marzo. El tribunal, integrado por Julio Sueldo, Álvaro Meynet y Alejandra Berenguer, votó por unanimidad la condena y coincidió con la acusación con la que la causa fue elevada a juicio. Se le imputaron los delitos de homicidio y lesiones graves criminis causa, pero no se hizo lugar al pedido de ampliación de imputación que la querella realizó durante los alegatos.
Los jueces consideraron que la prueba y los testimonios fueron más que suficientes para sentenciar a Geldres a una pena de prisión de reclusión perpetua. La defensora oficial, Verónica Rodríguez, había solicitado que fuera acusado por el delito de homicidio en ocasión de robo, a la pena mínima, que sería de 10 años de prisión, y en su alegato adelantó que en el caso que fuera condenado por el hecho descripto por la fiscalía y la querella, solicitaría la inconstitucionalidad de la pena. A esta cuestión el tribunal no hizo lugar y se espera que Rodríguez apele el fallo.
La familia de Claudio no se hizo presente ayer en la lectura de la sentencia, aunque sí lo hizo su abogado, Santiago Ramos Luna. El profesional, tras haber escuchado el fallo, expresó fuera de la sala de audiencias que “a partir de ahora la familia va a tener paz” y agregó: “Estamos muy conformes con la sentencia, pero no hay que olvidarse que este hecho pudo haberse evitado ya que cuando Geldres asesinó a Claudio se encontraba con el beneficio de las salidas transitorias”.
En su alegato, Ramos Luna solicitó que el acusado también sea condenado por el delito de tentativa de homicidio en perjuicio de Natanael, pero los jueces no hicieron lugar a este pedido. Algunos allegados al acusado estuvieron ayer en Tribunales.
 
Crudos testimonios
El testimonio más fuerte fue el de Natanael Araya. El joven relató que cuando se encontró con Geldres éste le mostró un cuchillo y lo amenazó diciéndole: “quedate ahí piola que te cocino”. Pero él reaccionó pateándole su moto para que no huyera. Luego ambos cayeron al suelo y comenzaron a pelear. Para los jueces este testimonio fue clave y en la sentencia aseguraron que esta versión coincidía con la de los otros testigos, por lo que no quedaron dudas de que el acusado, en su afán de huir, tuvo la intención de herir a los hermanos Araya.
Relató que se trenzaron por pocos segundos y que con una habilidad, que el propio Natanael destacó, lo soltó tras haberlo apuñalado en el pecho. En ese momento intervino Claudio. Los dos hombres pelearon hasta que el imputado lo hirió de muerte.
Los testigos aseguraron que pese a que la víctima lo tenía agarrado de sus manos, Geldres nunca soltó el cuchillo y la cartera. El hecho ocurrió cerca de las 10, sobre la calle Urquiza, y casi Mengelle, a pocos metros del vivero propiedad de los Araya. La víctima y su hermano salieron a perseguir al imputado luego de haber visto cómo le había robado la cartera a una mujer.
Otro de los testimonios más crudos fue el que brindó un agente de la Policía Federal que está retirado hace algunos años. En la última audiencia del juicio, el ex agente declaró que “Claudio estuvo encima de él todo el tiempo. Hasta que no se quedó sin sangre no lo largó. Se veía que lo había herido en una de las primeras costillas”, sostuvo el testigo.
Durante el debate el imputado admitió el hecho, pero dio otra versión de lo sucedido. Argumentó que como el dinero que ganaba no le alcanzaba, salió a robar. Aseguró que sólo quería dinero y que por eso le robó la cartera a una señora que vio caminando, pero que en ningún momento tuvo la intención de matar. Inclusive hasta le pidió perdón a la familia Araya y para justificar su accionar aseguró que él sólo atinó a defenderse.

Accionarían judicialmente contra el Estado
La familia de Claudio Araya podría demandar civilmente al Estado provincial, por considerar que su homicida gozaba de un beneficio que no se le debió otorgar, ni fue debidamente controlado. Así lo dejó entrever el abogado Santiago Ramos Luna, quien luego de conocer la sentencia condenatoria contra Ramón Geldres afirmó: "Vamos a poner los ojos en por qué estaba libre, es la intención de la querella avanzar sobre el particular".
El 6 de marzo, cuando Geldres le robó la cartera a una mujer y luego atacó brutalmente a cuchillazos a los hermanos Araya, en realidad debía estar trabajando. Para ello la Justicia le había concedido permisos especiales para que saliera de prisión. Sin embargo, el lugar en el que supuestamente se desempeñaba ni siquiera existía. Por ello, los familiares podrían accionar considerando que hubo irregularidades que permitieron el accionar criminal.
"Este hecho podría haberse evitado (negando las salidas transitorias) teniendo en cuenta sus antecedentes. Es prematuro opinar, pero vamos a tener una reunión", dijo Ramos Luna antes de abandonar los tribunales del fuero Penal de España y Urquiza.

Meynet: hubo "desprecio por la vida"
El juez Álvaro Meynet tuvo a su cargo el voto rector del fallo y al expresar su opinión fue contundente respecto de la valoración de las pruebas recolectadas durante la investigación, mediante las cuales determinó que "resultan pautas especialmente agravantes el desprecio por la vida humana puesto de manifiesto en el desarrollo de los hechos, la clara peligrosidad evidenciada en su desmedido e irracional proceder para herir gravemente a una persona y dar muerte a otra cuya única finalidad, en valiente y comprometido actuar, fue impedir que huyera llevándose la cartera de la vecina".
Además, dijo que no pierde de vista “que el incuso fue abordado por los hermanos, en principio en momentos distintos, y con la sola intención de detenerlo para que restituyera el objeto robado a su propietaria, pues ambos actuaron a mano limpia, de modo que la vida del imputado no corrió peligro en momento alguno".
Los magistrados Julio Sueldo y Alejandra Berenguer coincidieron en los aspectos centrales del análisis, ya que el fallo dado a conocer ayer al mediodía fue unánime.