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Freydoz escuchó y no declaró en la primera jornada

María Emilia, hija del matrimonio, brindó testimonio. El Tribunal permitirá que todos los hermanos hablen sin público ni prensa en la sala.

Discusiones en la pareja  cada vez más frecuentes, los celos de la imputada, la sospecha hacia una kinesióloga y hasta la automedicación constante fueron algunos de los puntos que más se repitieron en la acusación que pesa sobre Susana Freydoz por el asesinato de su esposo, el ex gobernador de Río Negro Carlos Soria.

Hoy se completó la primera jornada del juicio por la muerte del ex Intendente de General Roca a manos de su esposa, única imputada. La jornada comenzó con la lectura de la requisitoria fiscal de elevación a juicio. La imputada, sentada junto a su abogado, Alberto Richieri, siguió el desarrollo y se abstuvo de declarar.

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Detalles
A las 4 de la madrugada del 1 de enero, en la vivienda familiar de la chacra ubicada en el camino a Paso Córdova, “luego de finalizado la reunión familiar que se realizó con motivo de los festejos de año nuevo, Carlos Soria se retiró a descansar a la habitación que compartía con su esposa Susana Graciela Freydoz. Inmediatamente, ésta última que se encontraba junto a su hija –María Emilia- en el sector cocina-comedor ordenando y lavando elementos que habían sido utilizados en la fiesta, dejó lo que estaba haciendo y se dirigió a la habitación matrimonial cerrando la puerta de un portazo. Ya en el interior de la habitación, luego de mantener una breve discusión con su esposo, Carlos Ernesto Soria, tomó el arma de fuego que se encontraba en el lugar, un revolver calibre 38 marca Smith And Wesson y disparó a su esposo mientras éste se encontraba acostado sobre el lecho conyugal, ingresando el proyectil en la zona malar izquierda, causándole lesiones encefálicas hemorrágicas y destructivas que a los pocos minutos le produjeron su muerte”.

Beneficios
Los jueces Gauna Kroeger, Fernando Sánchez Freytes y María Evelina García resolvieron el pedido de los hijos de Soria de declarar a puertas cerradas, sin presencia de la prensa ni del público.

Los dos primeros magistrados hicieron lugar al planteo mientras que la jueza García votó en disidencia y en forma minoritaria a favor de que las mencionadas testimoniales fueran públicas.

Por eso, maría Emilia, una de las hijas, se quedó en soledad por más de una prestando declaración. Lo que sí pudo escucharse fue el testimonio de Mariano Valentín, pareja de la mujer, quien compartió la cena familiar ese trágico 1º de enero.

Hacía cuatro años que el hombre compartía las fiestas con la familia de su pareja y si bien reconoció que pudo ver discusiones entre Soria y su esposa, en el último tiempo y en concreto en las últimas fiestas, esta situación se profundizó. “No la vi bien a Susana ese día” sostuvo Valentín y agregó que “la cara no era la misma; estaba rara”.

La  tarde del 31 de diciembre, el ex Gobernador se había puesto a colgar unos llaveros con formas de herraduras, lo que generó el cuestionamiento de su esposa.  Los caballos eran una de las pasiones de Soria.

Así se repitió una situación similar en distintos momento de la noche familiar y festiva; como surge de los testimonios en la requisitoria fiscal, también se generó una crítica de Freydoz por hablar por teléfono en forma reiterada,   cuando Soria se puso a cantar tango en medio de la cena familiar de año nuevo o, cuando ya sobre las primeras horas del 2012, la víctima decidió bañarse en la piscina, haciendo que sus nietas quisieran hacer lo mismo.

Cuando se fueron todos los invitados y luego de ordenar algunas cosas en el patio junto a su suegro, Valentín ingresó junto a él a la vivienda. Freydoz y María Emilia estaban en la cocina ordenando. Soria se despidió y se retiró a su dormitorio. Detrás de él, lo hizo Freydoz. Valentín dijo que se fue a dormir y cuando pasó por un sector de la vivienda escuchó que el matrimonio estaba discutiendo. Se acostó y se despertó con los gritos de María Emilia. Así fue que corrió al dormitorio matrimonial y allí vio a Soria en la cama, con sangre en su rostro y el revólver sobre la cama. Aclaró que intentó evitar que Soria se ahogara con la sangre que caía por su rostro hacia su boca, a la vez que corrió el arma y la puso sobre la mesa de luz. 

Fue allí cuando dijo que María Emilia hizo sonar la alarma. En medio de toda esa situación, tuvo que forcejear y hasta recibir algunos golpes que le propinó Freydoz, quien, según dijo el testigo, quería acercarse a la cama y temió que tomara el arma.

A los pocos minutos, salió afuera y gritó a los efectivos policiales, Luís Córdoba y Néstor Núñez, que pidieran una ambulancia. En la primera jornada, los dos efectivos también declararon ya que fueron ellos quienes avisaron a su superior policial y al hospital.

Valentín expresó que esa noche, luego de la cena, escuchó en un momento, cuando Freydoz le comentó a María Emilia que Soria no había brindado con ella. También se citó en varias oportunidades, sobre el consumo prolongado de la acusada de Alplax.

Celos
En varios pasajes, testimonios de amigas de Freydoz daban cuentas de las sospechas que la acusada tenía en torno a una kinesióloga. Ella habría descubierto algunos mensajes de textos en el celular de su esposo.

Freydoz le pidió varias veces a algunas de sus amigas que la acompañaran para seguir a su marido. En la larga requisitoria fiscal, también surge un testimonio de uno de los hijos del matrimonio y a través del que se expresó que “Carlos Soria y Susana Freydoz no podían estar juntos, pero tampoco separados”, y que coincide con otras descripciones de allegados a la familia  acerca del carácter fuerte de ambos y a la vez de todo lo que podían lograr juntos.

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