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Femicidio de Guadalupe: la familia también denuncia al novio

Piden formular cargos contra Roberto Yevenes. También denuncian al juez Jorge Videla y al comisario Guillermo Alfaro. La familia está convencida de que el femicidio de Guadalupe se pudo haber evitado.

Familiares de Guadalupe Curual, la joven víctima de un atroz femicidio ocurrido en pleno centro de Villa La Angostura, no descansan en su búsqueda de Justicia.

El femicida Bautista Quintriqueo se suicidó en el hospital, donde se encontraba custodiado por fuerzas policiales. Pero ahora, la familia de Guadalupe se constituyó como querellante en la causa y pidió que se formulen cargos contra quienes -según su visión- incumplieron en sus deberes y, con su accionar, propiciaron el femicidio de Guadalupe.

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En ese sentido, a través de su representante legal Marcelo Hertzriken Velasco, solicitaron formular cargos contra el ex juez Jorge Alberto Videla por los delitos de homicidio culposo, en concurso ideal con incumplimiento de deberes de funcionario público y omisión de actos de oficio. En ese sentido, en la presentación realizada se asegura que de haberse adoptado las medidas oportunas que requería el caso, tras las numerosas denuncias por hechos de violencia de genero realizadas por Guadalupe, el femicidio no se hubiera concretado.

También solicitaron la formulación de cargos contra el policía Roberto Leonardo Yevenes, con quien Guadalupe mantenía una relación sentimental, quien se encontraba con ella al momento del ataque y que también resultó herido. En este caso, lo acusan de no haber comunicado de manera inmediata a la Fiscalía los delitos de violencia de género que Guadalupe había denunciado.

El otro acusado por la familia de Guadalupe es el comisario Guillermo Enrique Alfaro, quien al momento del hecho era el titular de la Comisaría 28. Lo acusan de “omitir comunicar en forma inmediata la comisión del hecho delictivo de la desobediencia a una orden judicial denunciada en la unidad a su cargo y de la cual tuviera conocimiento directo”.

Un femicidio anunciado

El desenlace ya es conocido. El 23 de febrero, aproximadamente a las 21:30, el femicida Quintriqueo se acercó a un auto Volkswagen Gol Trend que estaba estacionado en calle Las Frambuesas 29, en Villa la Angostura. A bordo del vehículo estaba Guadalupe, ex pareja del femicida, la hija de ambos y el oficial Yevenes, quien era el novio actual de la víctima.

En ese contexto, Quintriqueo sacó un cuchillo y comenzó a amenazarlos. Yevenes bajó del auto e intentó frenarlo, pero recibió cinco puñaladas. Guadalupe salió corriendo para salvar su vida. Sin embargo, a los pocos metros fue alcanzada por Quintriqueo, quien le asestó una puñalada mortal en el corazón.

Pero ese es solo el final de una historia de martirio que Guadalupe venía padeciendo a causa de agresiones y amenazas constantes. Ese es el desenlace que los familiares de las víctimas creen que pudo haberse evitado si el juez, el comisario y el policía -pareja de ella- hubiesen tomado las medidas que ameritaba el caso.

El expediente de violencia se inició con una denuncia el 20 de julio del 2020, donde Guadalupe daba cuenta de que su concubino era violento verbal, la golpeaba, le pegaba patadas, le daba empujones, la generó ahorcamientos y, ante esa situación, solicitó el auxilio policial porque tenía miedo de ser una nueva víctima de femicidio.

Marcelo Hertzriken Velasco, querellante de la familia de Guadalupe.
Marcelo Hertzriken Velasco, querellante de la familia de Guadalupe.
Marcelo Hertzriken Velasco, querellante de la familia de Guadalupe.

Uno de los últimos hechos denunciados por Guadalupe tuvo lugar el 6 de enero cuando, alrededor de las 23, Quintriqueo ingresó a su domicilio por la fuerza. Allí, mientras caminaba por el interior de la casa, comenzó a interrogar a su ex pareja sobre su nuevo vínculo sentimental. Según consta en la denuncia, le dijo: “Tené cuidado”, mientras le mostraba un cuchillo.

Dos días después, el 8 de enero, a las 22, ella fue a la casa del femicida a buscar a su hija, a quien él zamarreó y tiró contra el suelo, mientras le exigía explicaciones a Guadalupe sobre su vida personal. Estos hechos fueron denunciados ante el oficial subinspector Yevenes, quien no comunicó la situación de manera inmediata a la Fiscalía.

Unos 15 días antes del femicidio, ingresó al Juzgado un oficio en el que se daba cuenta de que Quintriqueo incumplía permanentemente las medidas coercitivas dispuestas, informe que fue despachado por el magistrado a cargo del Juzgado de Familia. Cuatro días después; es decir, 11 días antes del femicidio; desde el hospital de Villa La Angostura informaron que la víctima no contaba con familia en la localidad y que “refirió episodios de violencia considerados de alto riesgo, como amenazas con cuchillo...”. Ese informe jamás fue despachado por el magistrado a cargo del Juzgado de Familia.

El 29 de enero Guadalupe realizó otra denuncia en la Comisaría 18 de Villa La Angostura, nuevamente ante el oficial Yevenes, quien otra vez omitió comunicarla a la Fiscalía. La denuncia, en ese caso, fue por de desobediencia a la orden judicial de prohibición de acercamiento.

En la presentación realizada por la familia Curual también se señala que, pese a contar con un diagnóstico psicosocial adverso, no se tomó ninguna medida efectiva ni se realiza un seguimiento idóneo. No se ordenó el secuestro de las armas con las que Quintreiqueo amenazaba a Guadalupe; frente al incumplimiento del agresor no dispuso otras medidas, no se aplicó una sanción idónea; pese a que los informes y las denuncias que daban cuenta de la comisión de los delitos de desobediencia a una orden judicial, así como amenazas con arma, debiendo informar al Fiscal de tal circunstancia, no se lo hizo. Esas son algunas de las irregularidades que crearon el contexto para la concreción del femicidio, según denuncia la familia de la víctima.

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Conocían el riesgo, pero no adoptaron medidas

El 18 de enero, la psicóloga Manuela Hornos y la trabajadora social Julia Caminito, luego de entrevistar a la víctima y su victimario, señalaron que Guadalupe estaba en riesgo alto, vulnerabilidad social por su corta edad, falta de presencia familiar, con necesidad de seguimiento, conflictividad desde la primera denuncia en julio del 2020, con portación de armas blancas. También indicaron que Guadalupe tenía miedo por un homicidio cometido por el hermano de Quintriqueo en la vía pública con un cuchillo.

Ante esta situación, el 20 de enero, el juez expresó: “Por recibido el informe remitido por parte de la Lic. Hornos y la Lic. Caminito, agréguese y téngase presente. Líbrense sendos oficios a la Secretaría de Desarrollo Social de la Municipalidad, al equipo psicosocial del Hospital local y al Centro de Atención a la Víctima a fin de poner en conocimiento lo informado por las profesionales del gabinete interdisciplinario...”. La familia criticó duramente el accionar del magistrado en este punto, porque no adoptó “siquiera una sola medida idónea y delegó en terceros sin potestades de vigilancia y cuidado directo”.

Para la familia Curual, los informes son claros ya que estaban en conocimiento del riesgo y, sin embargo, no se adoptaron las medidas necesarias para cuidar a Guadalupe. Es por eso que están convencidos de que el femicidio se pudo haber evitado.

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