El clima en Cipolletti

icon
19° Temp
32% Hum
LMCipolletti

Examen de destreza; lección de vida

Mariana Barnes obtuvo su cinturón marrón en judo. En su pasión por el deporte encontró un sólido argumento para alimentar su integración social plena. Con 18 años va por más y es un ejemplo a seguir.

Mario, el papá, y Cecilia, su mamá, siguieron de cerca cada movimiento efectuado con Jara y Cofré, que la acompañaron en el tatami.

Con 18 años, Mariana Barnes demostró ante una multitud porqué el deporte puede convertirse en un gran argumento de integración social para personas que transitan la vida con síndrome de down.
Rodeada de autoridades, ante la mesa examinadora integrada por Oscar Bossero y su instructor de los últimos cuatro años, Guillermo Sangre, familiares y representantes de Apasido (Asociación Patagónica de Síndrome de Down), la joven rindió examen en la cámara que la disciplina posee en el Complejo Municipal (ex Corpofrut).
En realidad, lo que concretó esta cipoleña sobre el tatami fue una lección de constancia y perseverancia, la misma que cualquier chico que ama el deporte debe tener para llegar a un nivel relevante.
Su elección fue el judo, disciplina que la recibió cuando tenía 12 años después de un paso poco atrayente para ella por la gimnasia. “No le gustó mucho”, simplificó mamá Cecilia.
Fue clave durante el proceso de aprendizaje el trabajo de sus profesores, sus compañeros y sus familiares, aunque lo que realmente terminó movilizándola fue la pasión por luchar y superarse.
No ha sido la única persona con síndrome de down que se acercó a lo largo de las décadas que la escuela municipal lleva en funciones. Sí la única en recorrer un largo camino de 6 años.
 
Integrada
La vida de Mariana dentro de la Escuela Municipal transita por los mismos caminos de cualquier chico. Sus instructores destacan que es una fiel colaboradora en la tarea de guiar a los menores en cada entrenamiento.
“Está integrada. Recibe la ayuda que necesita, pero no tiene diferencias en cuanto a la exigencia, ni siquiera en los torneos”, destacó Sangre que ayer tuvo el privilegio de verla graduarse como 1º kiu. “Es ejemplar”, amplió el destacado judoca cipoleño que trabaja junto a ella.
La inquietud por el deporte fue de gran ayuda para la familia. Mario, el papá, destacó las bondades sociales que su participación en las actividades del judo significaron para una de sus tres hijos.
Junto a mamá Cecilia, Héctor de 25 y Micaela de 11 años que son los hermanos disfrutaron de cada avance de Mariana. “Fue espectacular lo que sucedió con ella. Nos enteramos de las actividades como cualquiera. La clave estuvo en encontrar algo que la apasionara”, destacó.
Ayer fue un día de fiesta para toda la familia, en especial para esta reciente 1º kiu cipoleña que recibió el abrazo de colegas, profesores y el aplauso de reconocimiento de los presentes.

Dejá tu comentario