En medio de la crisis, Cipo buscará zafar del descenso

¿Qué le pasó al equipo para hacer peligrar nuevamente la categoría?

Los dirigentes, los entrenadores, los jugadores. ¿Quiénes son los culpables de este pésimo presente de Cipolletti armado con los billetes necesarios para aspirar al ascenso, pero jugando como para perder la categoría?

Desde el descenso en el 2006, ni el más pesimista de los hinchas creyó volver a vivir semejante campaña.

Los números son catastróficos desde el punto de vista deportivo: 22 jugados, 9 perdidos (tres de esos en las últimas salidas como local) y 6 empatados. Solamente 7 victorias no alcanzan para preciarse de ser un gran equipo.

En la reválida, dicha efectividad se reduce aún más, hasta llegar a poco más del 22% de los puntos. Alarmante.

Entre un momento y el otro hay marcadas diferencias. Cuando General Paz Juniors lo mandó al Torneo Argentino B al Albinegro por penales en Córdoba, el club vivía el posgerenciamiento, lo tapaban las deudas y el presupuesto del fútbol era más que acotado.

Esta vez, la elección de los jugadores se centró en la base que tocó semifinales hace sólo un año ante Gimnasia de Mendoza y se reforzó con Jorge Piñero da Silva y Matías Sosa.

Nutricionistas, kinesiólogo, traumatólogo, psicólogo son puestos al servicio de los jugadores, una estructura que guarda banco de datos propio que ni los alejamientos de los últimos dos técnicos lograron derribar.

Individual

A Homann se le criticó su falta de audacia en algunos momentos y la falta de repentización de su equipo. Se repetían formaciones sin provocar el verdadero cambio.

En contra de Botella, en su breve estadía, terminó siendo contraproducente la gran cantidad de cambios que improvisó, desde los nombres hasta los esquemas.

Pero en ambos ciclos hubo un denominador común: el bajo rendimiento individual de los futbolistas.

El único a salvo de la máxima sin dudas es el arquero Matías Alasia. El cordobés es la clave para haber estirado la permanencia de muchos de sus compañeros bajo el ala protectora de la famosa base, con apariciones vitales en definiciones de playoff y Copa Argentina (siempre por penales).

Jorge Piñero da Silva insinuó mucho más de los que terminó concretando, hasta terminar mezclado en la misma confusión colectiva.

Pero la famosa columna vertebral nunca logró rendimiento. Mala temporada de César Medina (lesión de por medio), Fabio Giménez, Eduardo Vilce, Matías Sosa y fundamentalmente Germán Weiner.

Y para empeorar aún más el panorama sobre el epílogo, la desunión laboral del grupo. Encontronazos físicos como el que se hizo público en los últimos días entre Federico Velázquez y Matías Carrera que no hicieron más que empeorar la imagen en medio de una tormenta futbolística que parece no tener fin y busca en gente de la zona la armonía necesaria para salvaguardar la plaza en los dos partidos que restan, y así un poco de claridad en medio de las largas vacaciones para barajar y dar de nuevo.

A Velázquez lo sancionarán económicamente

El defensor central Federico Velázquez, quien en la práctica del lunes había golpeado a su compañero Matías Carrera en el inicio de la práctica, será sancionado económicamente pero continuará a disposición del cuerpo técnico que ahora encabeza Germán Alecha.

Por el delicado momento deportivo que se vive, la dirigencia optó por no prescindir del uruguayo, y el flamante cuerpo técnico se dispuso a manejar la situación en el vestuario para tenerlo como alternativa.

Cipo juega el domingo a las 17 de visitante ante Deportivo Madryn, luego queda libre y cierra en casa ante Rivadavia.

Federico Azcárate, por un golpe en la zona lumbar, está en duda para el fin de semana. Matías Alasia es baja porque debe una fecha de suspensión y Maxi Carrasco, expulsado, no viajará a Chubut.

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