El tesoro que sólo tiene Las Grutas

La restinga que descubre la bajamar muestra a los turistas parte del ecosistema oceánico. Se encuentra a partir de la Tercera Bajada.

Desde la costanera de Las Grutas, la restinga que se extiende en la Tercera Bajada parece un continente en miniatura, con lagos, lagunas, arroyos, golfos y bahías, y el mar de fondo.

Son casi mil metros de superficie rocosa irregular y alargada que se revela en su totalidad sólo cuando baja la marea.

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En sus concavidades, de distintos tamaños y una profundidad de poco más de medio metro – científicamente llamadas pozas-, alberga una muestra de la vida del océano que se renueva luego de cada movimiento del mar.

Es una tentación irresistible para muchos visitantes, que se internan en calidad de exploradores a recorrer los recovecos.

Las pozas suelen tener macizos de algas de colores llamativos, y también es habitual encontrar pequeños peces y cangrejos que huyen ante la presencia humana.

Es muy agradable ubicarse con reposeras al borde de las lagunas, cuyas aguas van adquiriendo calidez con el correr de las horas. Por su escasa altura y la proximidad, es un lugar magnífico para que los chicos jueguen en el agua.

El estanque más grande que está en el centro también es propicio para practicar esnórquel, la modalidad de buceo que utiliza un visor y un tubo para respirar.

El cuadro se completa con la placidez de la calma, pues casi no se escucha el bullicio de la muchedumbre.

Es muy importante recorrer la restinga con calzado –tanto grandes como chicos- porque los mejillines (mejillones mini) y los dientes de perro –un crustáceo conocido también como picoroco– adheridos a la piedra provocan mucho dolor en los pies y hasta pueden provocar cortes superficiales.

Además, hay lugares resbaladizos, con riesgo de provocar caídas, como ha sucedido muchas veces, y se requiere adherencia para caminar con más seguridad.

Cuando sube la marea hay que retirarse. Los guardavidas se encargan de sacar a los menos cautelosos que insisten en quedarse. El silbato anuncia que es hora de salir porque se viene el agua en forma implacable. De todos modos, se han producido rescates. Uno de los últimos fue para Navidad, cuando una pareja de jóvenes quedó atrapada por el mar.

Con la siguiente pleamar el universo de la restinga vuelve a renovar su encanto natural, para satisfacción de los próximos exploradores.

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