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El humo del cigarrillo dura más de lo que se cree y daña la salud

Son residuos del fumar que pueden quedar en muebles, alfombras o paredes. Científicos revelaron detalles sobre las vías de exposición y su impacto potencial.

Científicos en los Estados Unidos, liderados por el argentino Hugo Destaillats acaban de descubrir el daño que produce el humo del cigarrillo u otros productos con tabaco se va de un espacio cerrado, como un hogar o una oficina. Aseguraron que quedan residuos químicos que pueden ser adsorbidos en las superficies de las paredes, incorporados a las partículas del polvo o suspendidos en el aire. Forman parte del humo de tercera mano. Según la investigación, esos residuos contaminantes pueden permanecer en los ambientes interiores mucho más tiempo del que se creía y aumentar el riesgo de daños en la salud humana.

Hugo Destaillats, junto a investigadores de la Universidad de California en San Francisco y en Riverside y de la Universidad Estatal de San Diego, demostraron que compuestos del humo de tercera mano pueden aumentar el riesgo de desarrollar cáncer cuando son incorporados por la inhalación de aire contaminado, ingestión de partículas de polvo, o absorbidos a través de la piel. Incluso en los hogares en los que ya no se perciben los olores del tabaco, los contaminantes pueden permanecer por más de 10 años.

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En diálogo con Infobae, Destaillats contó: “En 2010, publicamos un estudio por el cual demostramos que cuando se consume productos con tabaco, la nicotina acumulada en las superficies reacciona con un compuesto que está en el aire y se forman sustancias carcinógenas, conocidas como nitrosaminas específicas del tabaco, que pueden quedar en las alfombras, los muebles, o las paredes del lugar”.

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Desde entonces tanto el equipo del científico como otros grupos de investigadores fueron midiendo la presencia de esos compuestos en diversas superficies, en el polvo y en el aire de hogares, habitaciones de hoteles, casinos, entre otros lugares. “En nuestro nuevo trabajo incluimos toda la información disponible sobre las mediciones y calculamos la dosis diaria de las nitrosaminas que puede ser inhalada, ingerida o incorporada a través de la piel”, precisó.

Para muchas personas “la exposición al humo de tercera mano puede ser una molestia. Porque los olores del tabaco no resultan agradables, especialmente cuando están añejados. Lo que todavía no sabíamos era si se podía hablar de un nivel de riesgo para la salud asociado a exposiciones prolongadas a los residuos del tabaco. Nuestro nuevo trabajo se enfocó en entender ese aspecto”, afirmó el investigador. El estudio fue publicado y destacado en la revista Environmental Science & Technology de la Sociedad Estadounidense de Química.

Las nitrosaminas específicas del tabaco (también son conocidas por sus iniciales en inglés “TSNAs”) son un grupo de compuestos que son carcinogénicos. Su toxicidad está cuantificada en función de la dosis. Al no tener otro origen que el tabaco, se puede establecer un vínculo inequívoco de las nitrosaminas específicas del tabaco con el humo.

También se sabe que las “TSNAs” son “semivolátiles”. Significa que son compuestos que tienen una tendencia a adsorberse en superficies y a permanecer durante largos períodos de tiempo. Las personas entonces quedan expuestas a los compuestos del humo de tercera mano por tres vías, según detalló el científico: la respiración, la ingestión, y la absorción a través de la piel.

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A través de la investigación se evaluó el impacto de cada una de estas vías al calcular la dosis diaria de los compuestos TSNAs que puede ser incorporada en condiciones habituales. Tuvieron en cuenta mediciones hechas durante la última década en hogares, vehículos, habitaciones de hotel y casinos. “Nos permitió saber cuál es la concentración de TSNAs en el aire interior, en las partículas de polvo, y adsorbida a superficies, incluyendo paredes, alfombras o sábanas del dormitorio”, comentó.

La exposición a través de la piel puede ocurrir a través del contacto directo con materiales contaminados (en particular, con sábanas, frazadas y demás materiales con los que las personas están en contacto durante muchas horas por día mientras duermen en ambientes donde se fumó tabaco. “Los compuestos también se pueden depositar en la piel mientras están suspendidos en el aire del lugar. También existe evidencia sobre la formación de los compuestos TSNAs in situ sobre la piel, por reacción de nicotina con HONO, un compuesto que se encuentra comúnmente en el aire”, señaló Destaillats.

Para verificar que los compuestos contaminantes se absorben a través de la piel, se hizo una experimentación con ratas. Se aplicaron los compuestos sobre la piel de ratas de laboratorio. Y se observó como la absorción y metabolización de los compuestos era comparable a la de nicotina.

A partir de los análisis de los datos disponibles y los resultados de la experimentación, se calculó la dosis diaria de exposición para uno de los compuestos más carcinogénicos. Los investigadores descubrieron que la cantidad de estas sustancias químicas presentes en un hogar en el que se ha fumado frecuentemente puede superar las pautas de seguridad que tiene el Estado de California. Allí, la Oficina de Evaluación de Peligros para la Salud Ambiental estableció un nivel de riesgo no significativo (conocido como “NSRL” por su sigla en inglés) que son 14 nanogramos por día para uno de los compuestos TSNAs, que llaman NNK.

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La exposición a los compuestos de larga duración a través de la inhalación, la ingestión de polvo, el contacto directo, la deposición del aire a la piel y la química epidérmica fueron calificadas por el estudio como superiores al NSRL de California. “Para las vías de exposición que analizamos, existen circunstancias en las que la dosis diaria calculada excede el nivel de riesgo no significativo. Estas circunstancias corresponden a ambientes con mayor contaminación de humo de tercera mano”, expresó.

“Si bien aún hay que llevar a cabo más estudios, hoy ya se puede afirmar que la exposición crónica a los compuestos TSNAs que están presentes en el humo de tercera mano puede representar, en algunos casos, un riesgo para la salud de los no-fumadores cuando se excede el nivel de riesgo no significativo de forma sistemática durante muchos años”, dijo.

Para evitar el impacto del humo de tercera mano, el científico argentino dice que la mejor manera de reducir el riesgo es evitar fumar en espacios cerrados. “A veces en los hogares los adultos fuman solamente cuando no están los niños con la intención de protegerlos. Pero se debería tener en cuenta que al fumar se generan los residuos que forman el humo de tercera mano y que pueden afectar la salud de otras personas si se exponen de manera crónica. Quizá la nube de humo se disipa rápido, pero los contaminantes siguen estando allí, y muchos de ellos se acumulan a lo largo del tiempo y pueden perdurar en los hogares durante meses o años”.

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