Droga y violencia, el combo del que escapan los pibes

La muerte de Sebita expuso el drama de los jóvenes vulnerables.

El asesinato de un chico del barrio Anai Mapu mostró de la peor manera cómo es el día a día de quienes viven con problemas de consumo de drogas y miedo incesante a los transas en la zona norte de la ciudad. La muerte de Sebita, el joven de 18 años a quien le dispararon en el cuello, no sólo causó tristeza entre quienes lo conocían y apreciaban, sino que también volvió a abrir el debate en torno a la realidad que aqueja a los barrios más vulnerables de la ciudad.

Es que quienes viven en carne propia lo que sucede a diario en estos sectores afirman que a los pibes los señalan con el dedo, los acusan por haber crecido en un contexto que ellos no eligieron y los marginan. Pero lo cierto es que caminan por las calles en un estado de alerta constante, con miedo a que los transas o la misma Policía los mate, con miedo a que no puedan tener un futuro mejor.

Este es el desfavorable panorama que describe una de las operadoras de la casa Red Puentes de Cipolletti (quien prefirió mantenerse en el anonimato por seguridad). La institución, desde su lugar, ayuda a jóvenes con problemas de consumo de drogas que buscan apartarse de ese mundo que los arruina, que le arrebata sus sueños. Hace un año comenzó a desempeñarse en la institución y desde entonces pudo comprender cómo viven los chicos, cuáles son sus temores y cómo su día a día es tan diferente del resto.

“Mi laburo con ellos es acompañarlos en el transcurso del día y muchas veces es necesario entablar una relación más profunda e individual, como llegar y desayunar juntos, tocar la guitarra o tener largas charlas. La red entra en lo que son los dispositivos alternativos a la internación en el tratamiento de consumo problemático con un abordaje en territorio porque surge del mismo lugar de la organización, que es el Movimiento La Dignidad. Acá se ofrecen tres comidas al día, talleres por la mañana y hay un psicólogo que realiza terapias individuales”, explica la joven.

Con este importante trabajo en sus manos, cuenta que ahora puede entender el trasfondo del barrio y que “existe una brecha cultural, social, económica y política abismal que muchas veces cuesta ver desde afuera porque viven en una sociedad que los estigmatiza y los excluye”.

Y en ese contexto aparece el fantasma de la droga y quienes lucran con la marginalidad. “También hay negocio narco gigante, una Policía que es cómplice y en el medio quedan ellos que no pueden retroceder y si muestran que tienen la intención de hacerlo, los comen. Es difícil que un chico se rescate cuando los vienen a buscar a su casa, por eso hoy tenemos un muerto y dos detenidos que, en el fondo, también son víctimas de este sistema que los arruina, que los hace transas, que les da armas, que los llama a entrar en este mundo”, asegura.

Al estar en constante contacto con los chicos que asisten a la casita, pudo llegar a la conclusión de que “vivimos en una sociedad en la que todos consumen de todo” y que la única diferencia “entre que yo pueda consumir y estar viva y que los pibes consuman y estén es riesgo es el contexto”.

“Una vez que te ponés a hablar con ellos te das cuenta de que el consumo es el problema número 20 que tienen que afrontar y que la realidad los lastima, los flagela. Todos los pibes que van a la casa, como lo hacía Sebita, hacen un gran esfuerzo para mantenerse con vida y después poder hacer con ella algo mejor a pesar de la adversidad y todas las trabas que el sistema les pone. Aún así participan, vienen todos los días”, concluyó.

En la casa de Red Puentes aseguraron que se esfuerzan a diario por salir de la adicción y escapar de los transas.

“Existe una brecha cultural, social, económica y política abismal que cuesta ver desde afuera porque viven en una sociedad que los estigmatiza y los excluye”.Operadora de Puentes, (se reserva su nombre por seguridad)

Hay dos sospechosos por el asesinato

Tras el crimen de Sebastián Sapuri, la Policía aseguró que hubo un enfrentamiento a tiros entre dos grupos de jóvenes. Sin embargo, esa hipótesis fue perdiendo fuerza con el correr de las horas. Hay dos sospechosos -uno de ellos detenido-, que según testimonios de personas que estaban en el lugar, serían vendedores de drogas que fueron hasta la sede de Red Puentes a buscar a otro joven, dispararon e hirieron a Sapuri en el cuello. Vecinos del Anai Mapu también aseguraron que los sospechosos venden drogas en el lugar y negaron que haya existido una pelea previa.

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