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Dolor en el boxeo regional por muerte súbita de una gloria cipoleña

Su estilo prolijo y lineal lejos del fajador natural, cautivó a los aficionados de la década del '70 cuando el boxeo era furor en Neuquén. Omar Canale, un estilista que falleció de forma repentina.

El cipoleño Omar Canale, que murió este jueves de manera repentina, marcó una época en el boxeo neuquino y su nombre quedó grabado a fuego en los años dorados de este deporte en la región cuando el Club Barrio Nuevo era el epicentro de grandes festivales en la década del ‘70. En su época amateur llegó a ser subcampeón argentino gallo en el año ’69 en la Federación Argentina de Box. También brilló en el profesionalismo dejando un grato recuerdo en los aficionados.

José Ortiz, ex promotor y actual presidente de la Federación Neuquina de Box fue su representante en campo rentado cuando el hoy dirigente también daba sus primeros pasos en esa función y Neuquén era la cuna de grandes campeones y del boxeo en la región.

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“Venía gente de todos lados, de Zapala, de Regina, de todo el Alto Valle y se armaban lindas peleas con pugilistas de Bahía Blanca, que era otro gran centro”, recordó.

En este clima brilló Omar Canale quien falleció en forma inesperada a los 70 años. Había nacido el 12 de agosto de 1950 y después de abandonar la actividad profesional también se dedicó a la enseñanza y trabajó durante años en la reconocida zapatería 4 Ases Calzados de esta capital.

Su última pelea fue en 1977. Disputó 37 combates de los cuales ganó 11, perdió 13 y logró 13 empates.

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Su debut pugilístico fue con victoria el 3 de julio de 1970 frente a Héctor Chávez (venía de Bahía Blanca) en Cipolletti, donde residía antes de mudarse para Neuquén.

“Me golpeó fuerte la noticia en lo emocional porque era una persona que yo quería mucho y con el que hicimos una gran amistad”, recordó "El Monito" Ortiz. “Un boxeador de un estilo muy lineal, un tiempista porque después vinieron otros como Bruno Urra un peleador natural. Pero Omar era un estilista y como persona genuina y muy apreciada”, lo describió.

“Acá tuvo peleas muy importantes. Peleó con José Luis Valdez -un buen boxeador con el que ganó y perdió y que después llegó a pelear por el título argentino superpluma con Víctor Echegaray-. Tuvo una trayectoria bastante intensa porque en esa época venían muchos y muy buenos boxeadores de Bahía Blanca. Empezó en la categoría supergallo, luego pasó a gallo y terminó en superpluma donde llegó a estar tercero en el ranking argentino”.

“El era nativo de Cipolletti”, contó. “Y cuando lo trajimos a Neuquén ahí empecé a manejar su carrera. Uno de los problemas que tenía era que se ahogaba, le costaba llegar a los diez rounds hasta que logramos llevarlo a un médico que le permitió mejorar en ese aspecto”, confesó.

En cada pelea “Omar traía su público porque era un boxeador que hacía buenas peleas y además una persona extraordinaria. Venía de una familia humilde y cuando fue útil los rescató a todos. Siempre lo puse como ejemplo como personal de bien. Un gran tipo”, resumió.

“Una de sus peleas clásicas era con Héctor Chávez a quien enfrentó en varias oportunidades, con triunfos, derrotas y empates, lindos festivales”, recalcó.

A la hora de seleccionar los combates que hicieron más ruido el dirigente destaca la pelea con el bonaerense Miguel Haedo al venció por puntos en el ’77 o aquella con Santos Lazarte en el ’72 con el que empató en Barrio Nuevo.

“Una época linda, empecé como promotor en el ’66 teníamos grandes figuras. Había muchos valores y Omar formaba parte de esa estirpe con esa técnica depurada que él tenía. Su muerte nos deja un vacío grande. Fue un ejemplo de vida para muchos pibes”, concluyó Ortiz.

Daniel Rodríguez ex árbitro lo recordó “como un muy buen boxeador. Peleó con todo los que había en ese momento. Era un boxeador muy prolijo, muy bien armadito”, destacó.

En el 2003 integró la nueva Comisión Municipal de Boxeo y en los últimos años recibió numerosos reconocimientos. Sin una pegada contundente, pero dueño de un estilo depurado y una técnica exquisita le tocó afrontar una época donde no era fácil ascender ya que no había tantas organizaciones para poder escalar y la competencia era feroz. A falta de posibilidades y una corona que premiara su carrera encontró en el reconocimiento popular y el recuerdo un lugar en la memoria.

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