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Doce años de prisión por violento robo en Cipolletti

La Cámara Primera del Crimen condenó hoy a Ignacio Alfredo Valdivia por considerar que quedó probado su participación en un violento robo ocurrido el 14 de abril de 2014 en el barrio Manzanar.

Por unanimidad la Cámara Primera del Crimen condenó hoy a la pena de doce años de prisión a Ignacio Alfredo Valdivia por considerar que durante el juicio quedó probada su participación en un violento robo perpetrado el 14 de abril de 2014 en el barrio Manzanar de Cipolletti. En el fallo también rechazaron el planteo de inconstitucionalidad que había introducido el defensor particular Claudio Romero.

Con el voto rector del juez Álvaro Meynet y las coincidencias de los vocales Julio César Sueldo y Alejandra Berenguer, resolvieron condenar a Valdivia como coautor de robo calificado por el uso de armas, cometido en lugar poblado y en banda y mediante efracción (arts. 45, 166 inc. 2, 167 incs. 2 y 3, 12 y 29 inc. 3 del C.P)

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"En primer lugar debe ponerse de manifiesto que el nombrado fue reconocido por tres de las mujeres, víctimas directas del violento suceso, en distintos momentos, de forma distintas y diferentes situaciones pero en todos los casos sindicándolo cada una de ellas sin ofrecer lugar a la duda" explicó el juez Álvaro Meynet.

"Indudablemente que el origen de la vinculación de Valdivia al suceso resulta de un episodio casual y fortuito como lo fue el hecho de hacerse presente un par de meses después en el comercio de venta de artículos de deportes denominado Olimpia Sport. El propio acusado admite haber concurrido al dicho local en varias oportunidades y al menos en dos ocasiones con posterioridad a los trabajos que dijo estar haciendo en Fernández Oro para la época del presente suceso, agregando que lo hizo acompañado de distintas personas como su hijo, su mujer y un hermano".-

"Corresponde abordar aquí los conceptos que este cuerpo destaca como marco teórico de la apreciación de la prueba testimonial, según lo hemos sostenido en distintos pronunciamientos como "Núñez" (2012), "Geldres" 2013) y "Ojeda" (2014) entre otros" agregó Meynet .-

"Dijimos entonces que "Los elementos psicológicos que integran el testimonio comprenden la percepción, la memoria y la deposición.- La percepción será siempre un análisis parcial de la situación por el cual se acentúa un aspecto en detrimento de otros por lo tanto importará necesariamente un recuerdo incompleto del hecho pues no puede pretenderse del testigo, aun del mas confiable, una descripción íntegra del hecho y menos deducir de ello la ineficacia o reticencia del mismo. Ello así desde que influyen tanto las condiciones del testigo a las que mas allá de la imposibilidad genérica de que cualquier persona pueda observar la totalidad de una realidad exterior tal como si fuese una cámara filmadora, se añade el proceso de evocación que como puente debe ejercitar entre lo percibido y su declaración. Así también la curiosidad, sensibilidad o impresionabilidad diferente en las personas llevan al individuo, ante lo sorpresivo y rápido de los sucesos, a prestar atención sobre distintos fragmentos del hecho que mas le despiertan interés, con lo cual conservaran un recuerdo distorsionado, confuso y en ocasiones hasta inexistente sobre el resto del suceso.-

La memoria importa un proceso mental complejo que requiere necesariamente la conservación de lo percibido mediante los sentidos, luego su evocación como mecanismo psíquico para traerlo nuevamente a la conciencia mediante el recuerdo.-

La deposición en tanto constituye el momento más importante en el cual se desarrollan las etapas ya mencionadas y se transmite el conocimiento o información sobre el hecho. Aquí han de jugar rol importante la edad, la educación, la forma de vida, el oficio que desempeña así como la condición moral de la persona.- Empero debe conectarse estos aspectos con otros no menos trascendentes como la naturaleza objetiva" enumeró el juez.

"En definitiva, no pudo establecerse entre los tres relatos precisiones absolutas que en cualquier caso tampoco pueden demandárseles a testigos que deponen sobre un evento de contexto tan conmocionante y único" analizó Meynet en otro tramo de la sentencia.

"De todos modos considero que la dinámica de ese suceso violento, que se prolongó por más de una hora con varios individuos armados invadiendo un domicilio de dos plantas que recorrieron y se movilizaron en cada rincón, para sustraer distintos elementos del ajuar hogareño y en el que sólo se encontraban mujeres; es natural que haya impedido el recuerdo puntual a evocar luego con el paso del tiempo hasta la fecha del debate; pero las testigos demostraron seguridad en su señalamiento y –como afirmara la Fiscalía de Cámara- nada indica que se traten de tres confabuladas para falsear aviesamente a la verdad con el propósito de perjudicar al imputado".-

"En el caso de la menor M. G. su relato en el debate fue conteste con los dichos de su madre y la empleada C. y, a mi entender, al evocar el traumático episodio disipó aquella duda primigenia sobre el rol que le cupo al acusado; abonando con ello las referencias de su madre en cuanto a que resultó ser Ignacio Valdivia el sujeto que utilizó la plancha, conducta siempre achacada a uno sólo de los cinco sujetos, razón mas que suficiente para no descreer de su referencia".-

"En definitiva, las tres víctimas reconocientes sostuvieron la clara sindicación de la persona de Valdivia en el juicio y en eso no ofrecieron, a consideración del suscripto, margen alguno para la duda".-

"Todas ellas, además, resultaron con las lesiones propias de la situación que relatan destacándose en el caso de (la empleada de la casa) una en cara posterior lateral izquierda de región cervical (Cerviño-escapular) de forma ligeramente triangular de siete por cinco centímetros dolorosa a la palpación que resulta compatible con la producida por la plancha, en asiento anatómico aludido, como todas han referido".-

"Ello así en tanto consistió en ingresar al domicilio sito del barrio Manzanar de ésta ciudad, acompañado de al menos cuatro personas mas, fracturando la puerta principal de acceso a la vivienda para luego, ya en el interior, emplear elementos contundentes como armas impropias en contra de las víctimas a fin de obligarlas a proporcionar información sobre personas y bienes" relató el camarista.

"Entiendo que para graduarla debe tenerse en cuenta la naturaleza, modalidades y consecuencias de los hechos, especialmente el número de sujetos que invadieron violentamente el domicilio, la extensión del daño material causado por la gran cantidad de efectos que fueran sustraídos, así como su prolongación en el tiempo".-

"Destaco asimismo la vulnerabilidad de las víctimas, todas mujeres, dos de ellas menores de edad, así como el uso innecesario y desproporcionado de fuerza física especialmente sobre las mayores, con un elemento destinado a las tareas de la casa empleado para lastimar y producir quemaduras y también el despliegue de vis moral para amedrentarlas no sólo bajo amenazas de padecimientos físicos sino de amenazar a la madre con secuestrar a las menores para pedir rescate" evaluó el magistrado.-

El hecho por el que Ignacio Valdivia resultó condenado se habría desencadenado alrededor del mediodía en circunstancias que el imputado junto a otras cinco personas no identificadas, presumiblemente siguiendo un plan preacordado, ingresaron con armas de fuego tipo pistolas y previo romper la puerta de madera del acceso principal de la casa redujeron a la dueña de casa junto a una de sus hijas adolescentes. La requisitoria fiscal puntualiza que las habrían privado de su libertad, atándolas en la habitación de la chica. En ese momento habría arribado la otra hija adolescente junto a la empleada de la casa quienes también fueron reducidas a punta de pistola y llevadas a la habitación con las otras dos mujeres. Posteriormente Valdivia valiéndose del empleo de una plancha caliente, habría intimidado y amenazado a la dueña de casa para que le entregaran la caja fuerte, haciendo lo mismo con la empleada a quien habría quemado en la espalda y también habría recibido un golpe en la cabeza con la culata del arma de fuego. También resultaron con golpes las jóvenes. Posteriormente el imputado se habría dado a la fuga con los restantes individuos llevándose del domicilio tres plasmas de grandes dimensiones, dos equipos de música, una notebook, tres celulares, una tablet, una cámara fotográfica, joyas, dinero y un vehículo.

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