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De un almuerzo familiar al debut soñado: la historia de Sebastián Rivas en Cipo

El pibe entró en el último partido del albinegro por el Federal A y el equipo ganó sobre la hora.

Hay momentos que cambian una rutina para siempre. Un mensaje, una lista de convocados, una noticia que rompe los esquemas. Para Sebastián Rivas, el último fin de semana fue exactamente eso en la victoria de Cipo por 2 a 1 sobre Deportivo Rincón, en el Federal A.

Lo que iba a ser un Día del Padre en casa rodeado de su familia terminó convertido en una fecha que quedará marcada para siempre.

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El defensor surgido de las inferiores del Club Cipolletti recibió la noticia que todo chico del club espera alguna vez: estar entre los 20 convocados para enfrentar a Deportivo Rincón. Pero no solo eso: integraría el banco de suplentes y, además, tendría su estreno oficial en el Federal A. Nada menos que en La Visera de Cemento y en una victoria agónica que hizo explotar el estadio.

"La convocatoria se dio el sábado después del último entrenamiento, donde se ajustaron las últimas cosas. Durante la semana fue todo normal. Siempre trato de exigirme al máximo, de hacer todo lo que tengo al alcance con la ilusión de que llegue el fin de semana y esté convocado", contó Rivas a LM.

La noticia llegó cuando la familia ya tenía otros planes para el domingo.

cipo federal a sebastián rivas (2)

"Fue un momento muy lindo acá en familia. Estaban mis viejos, así que una vez que salió la convocatoria se los comenté y hubo mucha alegría. Mis hermanos también me felicitaban. Fue gracioso porque ya estaba organizada una comida al mediodía en casa con mis abuelos, mis tíos, y esta noticia cambió todo", dijo entre risas.

El domingo ya no sería uno más. De repente, el almuerzo familiar tuvo que ser rápido y de poca sobremesa. Todo pasó a girar alrededor de un partido aparte para los Rivas.

"Pudimos almorzar todos juntos, celebrar y después mi mamá, mi papá y mi hermanito se fueron para la cancha. Quedaron en casa mis abuelos, mis tíos, con mi otro hermano, pero fue un momento muy lindo", aseguró.

De la tribuna al banco de suplentes

Acostumbrado a vivir los partidos desde afuera, esta vez el recorrido fue distinto. El vestuario, la manga, el banco y la posibilidad concreta de ingresar en un partido que se presentaba cada vez más complicado para el Albinegro.

"Como en todo partido de fútbol pueden pasar muchas cosas que puedan hacer que uno tenga que entrar, que sume minutos y ayude, como también puede que no. Igualmente traté de estar siempre mentalizado, de enfocarme en el partido, estar atento en los detalles y en qué tenía que hacer si entraba, en qué tarea debía cumplir", explicó con soltura.

Más allá de la plena concentración, las emociones no se pueden apagar. A sus 23 años, llegó el momento más esperado desde que viste la camiseta albinegra.

"Obviamente también lo disfruté, disfruté mucho esta convocatoria, pero sin perder el enfoque. Siempre traté de estar metido y mentalizado en qué tenía que hacer si me tocaba entrar a jugar", dijo.

Con el correr de los minutos empezó a sentir que el momento se acercaba, sobre todo en el entretiempo, cuando el plantel recibió indicaciones en el vestuario.

"En la charla del entretiempo no me lo dijeron directamente, pero con las indicaciones y con lo que decía el Colo, entendía que había muchas chances de que entre. Así que ahí también fue otro momento lindo porque sinceramente pasaban muchas cosas por mi cabeza", repasó.

Los nervios eran inevitables. Las vivencias desde pequeño empezaron a recapitularse en su cabeza.

"Hubo mucha alegría, nervios, entusiasmo, pero como dije anteriormente, siempre trataba de enfocarme, de mentalizarme que las cosas iban a salir bien y disfrutarlo", insistió.

"A pesar de todos esos sentimientos, esas emociones que a veces te pueden jugar en contra, no me olvido que este deporte lo elijo porque lo disfruto. Entonces también trataba de que eso no se me vaya de la cabeza", agregó con madurez.

El llamado esperado

A los 65 minutos llegó el momento. El director técnico movió el banco y llamó a tres jugadores. Sebastián reemplazó a Andrés Domínguez, lo que permitió que Andrés Almirón se adelantara unos metros para que el juvenil ocupara el lateral derecho.

"Lo viví muy bien, fue muy lindo. Ya entrando en calor y cuando sabía que iba a entrar, el profe me lo había dicho, me alentaba, me arengaba, mis compañeros también. Desde ese momento hasta que me llamaron para entrar, traté de dejar esas emociones de lado, ese entusiasmo, esos nervios, esa ansiedad, y enfocarme 100% en el partido", recordó.

La tarea no era sencilla. El partido estaba igualado, Cipolletti necesitaba ganar, el reloj avanzaba. Los visitantes se defendían y esperaban el error para atacar el arco de Crespo. Cipo buscaba meterlos en su área y vencer al Oso Sánchez.

"Sabía que teníamos que ganar. Cipolletti de local siempre tiene que ganar y hacerse fuerte, pero tampoco había que descuidar el arco. Mi principal función como defensor es cuidar el arco y darle seguridad a Facu. Traté de mentalizarme en ir para adelante, en buscar a los delanteros, en buscar el arco, pero sin descuidar mi principal función que era defender", detalló.

El gol, la tribuna y el abrazo más esperado

Cuando parecía que el empate estaba sellado, Cipolletti encontró el gol de la victoria en el último suspiro con un golazo de la Wacha Almirón, que volvía a estar en su posición natural. Adentro de la cancha, Sebastián lo vivió como un hincha más.

"El gol fue increíble, fue una emoción terrible. Escuchar a la gente, estar ahí adentro, fue muy bueno. Había perdido conciencia del tiempo. Recién cuando volví a mi casa y volví a ver el partido me di cuenta de que el gol fue en el último minuto", aseguró.

La celebración continuó, aún con más emoción. Sebastián miró al lugar de siempre, donde la familia se ubica en cada partido.

"Terminó el partido y, cuando miré a la tribuna, sabiendo dónde estaba mi viejo porque siempre se sienta en el mismo lugar, los vi: mi vieja, mi hermanito. Fue terrible. Un momento muy lindo que me queda guardado. El haber podido festejar con ellos, con la gente, pero adentro de la cancha, fue muy lindo", sostuvo.

Detrás de la alegría también aparecieron recuerdos difíciles. Porque no todo fue color de rosa en la temporada en la que logró subir al plantel profesional.

"Ese último momento fue un desahogo muy lindo porque pude festejarlo con mi familia. Justo este año, cuando arrancó, que tuve la oportunidad de hacer la pretemporada con el Federal y de estar en el plantel, tuve una fractura en la mano que me tuvieron que operar y estuve casi dos meses afuera", explicó.

La lesión llegó cuando sentía que estaba más cerca que nunca. Rivas fue del pequeño grupo de inferiores tenidos en cuenta a principios de año para el Federal.

"Justo cuando tenía la oportunidad de ser parte del plantel y de poder pelear para tener la chance de sumar minutos, me pasó esto. Fue un bajón anímico muy grande en el que, aparte de mis compañeros, siempre estuvo mi familia en el día a día para alentarme, para no dejarme caer", dijo.

Por eso, cuando el árbitro marcó el final y La Visera explotó de alegría, el juvenil entendió que no solo estaba celebrando un triunfo.

"Cuando terminó el partido, festejé con mi familia y se me vino tanto esa situación como otras más, en donde tuve que luchar. A pesar de una injusticia, seguí luchando, intentándolo, a veces hasta desmotivado por situaciones como la de la lesión. Por suerte, y gracias a mi familia y su apoyo, me pude mantener para seguir adelante y cumplir este sueño", agradeció.

Para muchos fue apenas un cambio más en una victoria importante de Cipolletti. Para Sebastián Rivas fue mucho más: el final de una espera y la recompensa a años de esfuerzo.

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