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De jugar al fútbol en Cipolletti a una noche de misiles en Dubái: el impactante relato de Mateo Méndez

El pibe rionegrino contó en primera persona como es vivir en la zona del conflicto bélico que tiene en vilo al mundo.

El sueño de jugar al fútbol en el exterior llegó rápido para Mateo Méndez. A los 19 años, el defensor central cambió Cipolletti y la Patagonia por Medio Oriente para sumarse al Emerald FC, equipo que compite en la tercera división de los Emiratos Árabes Unidos.

Lo que parecía una aventura deportiva se cruzó, de golpe, con una experiencia que nunca imaginó vivir: quedar en medio de un escenario de tensión militar en la región, en el marco de la escalada del conflicto entre Irán, Israel y Estados Unidos, que en los últimos días provocó alertas aéreas y ataques con misiles en distintas zonas de Medio Oriente.

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Hace poco más de un año, su carrera había tomado otro rumbo. El defensor había dejado Cipolletti para probar suerte en Buenos Aires. “Estuve un año en Excursionistas, en Buenos Aires, y en enero de este año me surgió una oportunidad de venir a jugar acá a los Emiratos Árabes Unidos. Cuando llegué, fui a varios clubes, tuve entrenamientos y partidos”, contó a LMCipolletti.

mateo méndez

En ese proceso, mientras vestía la camiseta de Excursionistas, apareció la oportunidad que cambió su presente. “Los clubes nos estaban mirando y uno me dio la posibilidad de quedarme en una casa, con comida y traslado, y decidí quedarme. No quería desaprovechar esta oportunidad”, repasó.

Del otro lado del mundo, Mateo se encontró con un fútbol distinto al que conocía. “El fútbol de acá es muy diferente, ya que es primera división. El roce es muy fuerte, es más exigente”, aseguró.

La adaptación no fue sencilla. “Me tuve que poner a punto en lo físico y adaptarme al juego. Estoy en un plantel con compañeros africanos, el director técnico es francés. La verdad es que es muy loco estar viviendo todo esto”, reconoció.

En el vestuario conviven idiomas y culturas a las que todos deben acostumbrarse. “Acá me manejo con el inglés, también voy aprendiendo a medida que pasan los días. Con mis compañeros aprendo francés, árabe también”, comentó.

Allí, en el Emerald de Emiratos, casi no hay sudamericanos, se cuentan con los dedos de una mano. “Argentinos jugando conmigo no hay. Los más cercanos son dos colombianos y uno de Ecuador”, afirmó.

La apuesta del país y el crecimiento del fútbol en la región también lo sorprenden. “Estoy en un grupo donde todo el tiempo llega gente nueva, ya que están invirtiendo mucho en el fútbol acá”, dijo.

A pesar de la distancia, el balance es positivo, más allá de lo vivido el pasado fin de semana. “La verdad, me ha gustado mucho. Me recibieron súper bien los compañeros, la gente de acá, el cuerpo técnico. Estoy muy agradecido con todo el equipo y especialmente con Leandro Rodríguez y Facundo Coria, que fueron los que me trajeron hasta acá y me dieron esta oportunidad de poder mostrar mi juego”, sostuvo.

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Más allá del día a día, entre entrenamientos y aprendizajes, hubo una jornada donde el fútbol quedó en segundo plano. La semana pasada, Mateo viajó a Dubái para disputar un partido de liga. Como suele ocurrir en la región, el encuentro fue por la noche. “El viernes me tocó disputar un partido en Dubái. Jugamos de noche porque el calor es bastante pesado durante el día”, explicó.

Después del partido, decidió aprovechar el fin de semana libre para recorrer la ciudad. Pero la tranquilidad duró poco. “Aproveché para quedarme a pasear el finde y el sábado a la tarde estaba paseando y había empezado el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán”, repasó.

Las primeras señales llegaron mientras almorzaba con un grupo de compañeros. “Estábamos almorzando, empezamos a ver las noticias y la verdad que en el momento nos asustamos un poco. Por la noche era peor”, relató.

El día ya se había consumido casi por completo y lo que vino después fue impactante. “Cuando llegamos a la casa se escuchaban las bombas muy fuertes, muy cerca también. Incluso se veían los misiles pasar por el cielo”, afirmó.

La sensación fue de desconcierto total, susto e incertidumbre ante algo desconocido en su rutina: “La verdad no entendía nada, estaba muy asustado. Llegaban notificaciones de alerta que había que resguardarse para estar a salvo. La verdad estoy totalmente impactado porque, como argentino, nunca había vivido algo así”.

Alarmas, misiles y una noche difícil de olvidar

En los Emiratos Árabes Unidos existe uno de los sistemas de defensa aérea más avanzados de la región, diseñado para interceptar misiles antes de que impacten en zonas urbanas. “Gracias a la Defensa, que es una de las mejores del mundo, interceptan los misiles y todo proyectil que quiera entrar”, sostuvo.

Aun así, algunos restos cayeron en zonas de la ciudad. “Los dos atentados que hubo acá en Dubái fueron producto de los restos que cayeron. Uno cayó en La Palma y otro en el aeropuerto de Dubái”, dijo.

Dormir esa noche fue casi imposible, entre detonaciones y alertas en los móviles. “Al día siguiente también fue difícil dormir por los ruidos y por las alarmas que llegaban”, aseguró.

En su celular aparecían notificaciones constantes. “Las alertas llegaban al celular. Decían que había que resguardarse, con una alarma que sonaba bastante fuerte y daba bastante miedo”, mencionó.

Al día siguiente, decidió alejarse de Dubái hacia una ciudad vecina: “Al otro día yo me trasladé a Umm al-Qaywayn, que es una ciudad que está a una hora y media de Dubái”.

Allí, el panorama es algo más tranquilo: “Desde acá no se escuchaban tan fuertes los bombardeos, pero igualmente estamos resguardados con las precauciones que dicta el gobierno. Los clubes cancelaron todas las actividades, los partidos de liga”.

Ante la incertidumbre, Mateo también tomó recaudos. “Yo ya me contacté con la Cancillería de Argentina para la base de datos de evacuación en caso de ser necesario, ya que han cerrado los vuelos y están saliendo de a poco”, relató.

A miles de kilómetros de Cipolletti, Mateo atraviesa una experiencia que mezcla fútbol, adaptación cultural y un escenario internacional inesperado.

Mientras sigue en contacto con su familia en Argentina, espera que todo vuelva a la normalidad: “Espero que se calme todo esto, que haya paz y pueda pasar todo esto lo más rápido posible”.

En medio del ruido de las alarmas y la incertidumbre, el defensor patagónico sigue aferrado al mismo objetivo que lo llevó hasta Medio Oriente: crecer en el fútbol.

video mateo méndez dubai

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