Crece el consumo de alcohol y drogas entre los cipoleños

En el Municipio se sigue con atención un drama social que se extiende sin importar clases sociales ni franjas etarias.

A través del tiempo, el aumento sostenido en el consumo de alcohol es una realidad en Cipolletti, lo mismo que el crecimiento del consumo de otras drogas, desde la marihuana hasta los psicofármacos y la cocaína. Año a año, el fenómeno se ha ido acentuando, y para el Municipio resulta fundamental redoblar esfuerzos para enfrentar el problema, ya que, si no, puede volverse incontrolable.

Hace unos días, la divulgación de un informe del Observatorio Argentino de Drogas, que depende de la Sedronar, despertó la alarma en Río Negro. Sus conclusiones, en base a estudios efectuados en Cipolletti, General Roca y Bariloche, revelaron el alto impacto que tiene en la sociedad esta situación.

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Ayer, Mónica Pereira, funcionaria responsable del Grupo Institucional de Alcoholismo (GIA), coincidió en la relevancia que ha alcanzado este drama social, que abarca a todas las clases y que cada vez incluye a segmentos más jóvenes de la población. En Cipolletti, el GIA viene trabajando desde 1989, siempre en el ámbito de la comuna. En otras localidades, las iniciativas en esta materia dependen de Salud Pública, mientras que aquí se ha logrado desde hace un tiempo coordinar distintas acciones con el hospital, con resultados provechosos.

Desde la Sedronar se viene impulsando una nueva política para el sector que incluya a todo el país, lo que en el Municipio se tratará de armonizar con la forma en que se viene trabajando en la ciudad hace ya tantos años.

La funcionaria ratificó que, lamentablemente, en la ciudad se viene expandiendo el consumo del alcohol, en parte debido a que existe una permisividad social cada vez más acentuada, y en parte por los intereses económicos que promueven la ingesta de bebidas alcohólicas, entre otros factores.

Además, al más tradicional y continuo consumo de marihuana, en los últimos años se ha sumado la presencia de otros estupefacientes, como la cocaína.

En todos los casos de drogas, incluido el alcohol, que es legal, se observa una ampliación en los rangos de edad, incluyéndose más y más segmentos juveniles que antes no padecían los inconvenientes de este tipo de productos.

En cuanto a las clases sociales, no hay límites para el consumo, si bien las de bajos recursos suelen sufrir más las consecuencias por sus carencias y necesidades.

Bebedores cada vez más jóvenes

En términos generales, hace tres décadas las personas que acudían al GIA en busca de ayuda por sus consumo, sobre todo alcohólicos, no bajaban de los 35 años. Sin embargo, esa situación cambió en la actualidad y, desde hace un tiempo, se incluyen desde 20 y 25 años. En su mayoría, son varones los que procuran atención, pero crece la cantidad de mujeres, que serían más si los estigmas y prejuicios sociales no las desalentaran.

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