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Combustibles, protestas y política

La escasez de nafta en la región y los reclamos de los productores han marcado la semana, a pocos días de las elecciones primarias en el país.

Por OSCAR CARES LEIVA

Los tiempos también influyen. Dos hechos han detonado muestras de malestar en la región, con diferente grado de repercusión general pero con fuerte impacto en la opinión pública. Por un lado, la escasez de combustibles en las estaciones de servicios y, por el otro, el ya prolongado conflicto de los productores frutícolas.
Durante toda la semana, se han repetido las largas colas de automovilistas deseosos de cargar sus tanques de nafta o gasoil para no tener inconvenientes. El malestar, en algunos casos, por las horas de espera, resulta por demás comprensible, dadas las circunstancias.
Y si el origen de los inconvenientes puede parecer simple, ciertas referencias pueden indicar que no sería tanto. Las causas que se mencionan remiten a la falta de inversión en el sector petrolero, lo limitado de las cuotas de suministro en el mercado interno (en particular, en algunas regiones, como las no turísticas) y el espectacular crecimiento en el número de vehículos en la Argentina de los últimos años.
Difícil es que el usuario común pueda acceder a los intrincados vericuetos de la realidad y la política vigente en materia de combustibles, que siempre tienen, por otra parte, puntos de vista divergentes en los análisis, según la posición ideológica o partidaria de quien los manifieste.
Lo cierto es que el problema existe y lo sufren los automovilistas, transportistas y todo aquel que se desplaza en un vehículo. Quienes también, dada cierta histeria que tiende a cundir, también terminan aportando, sin quererlo por supuesto, al inconveniente, porque todo el mundo sale a cargar, y a cargar el tanque para no quedarse sin combustible. Con ello, se secan más rápido las existencias de naftas y demás suministros.
Pero los tiempos que corren son tiempos densamente políticos. Y habría que recordar que el malestar y el miedo, real o inducido, es siempre un gran orientador del voto. Políticos, grandes empresarios, grandes corporaciones periodísticas nacionales, analistas de la opinión pública, todos ellos lo saben. Y las elecciones primarias del 14 de agosto están muy cerca. Y son muy conocidos los enfrentamientos que ha tenido el gobierno nacional con una de las grandes empresas petroleras que operan en el país. El recrudecimiento de la escasez en estos días resulta al menos llamativo. Como el hecho, no tan difundido, de que una de las causas del desabastecimiento ha estado vinculada a los graves conflictos que afectaron algunas plantas petroleras de Santa Cruz y de otros lugares, lo que ha provocado retrasos en la producción y en toda la cadena.
La crisis en la fruticultura regional es profunda a la vez que de muy larga data. Trasciende sucesivos gobiernos y se caracteriza por la precarización de la situación de los pequeños y medianos productores ante un mercado que les resulta ajeno, en el que casi no intervienen y al que tienen que entregar su fruta a precios irrisorios. La concentración de la actividad del empaque, el frío y la exportación en pocas manos, torna muy grave el panorama y la falta de políticas públicas permanentes que sostengan al más débil, termina por dar cuenta de la situación.
Pero tampoco hay que olvidarse. En la producción, sean años buenos, sean años malos, la precariedad laboral afecta a muchos peones rurales y no son infrecuentes los casos de trabajo semi esclavo. El último eslabón de la cadena no son los productores, son los trabajadores rurales.
Las protestas actuales se iniciaron hace dos semanas y han tenido por eje central a la Cámara de Cipolletti. Durante la semana, se sumó la Federación regional. A la toma de la sede de Fruticultura, se agregó la quema de neumáticos a la vera de las Rutas 22 y 151. El listado de reclamos de los productores es grande. Como las metas de sus protestas, de no ser escuchados. Se habla de un tractorazo hacia la Casa Rosada, en Buenos Aires, para el 10 de agosto, cuatro días antes de las elecciones primarias. Y se habla de unir a la movilización a agricultores de otras regiones. Quizá una reedición, más acotada, del recordado lock out patronal contra la Resolución 125, bien respaldado por la principal corporación mediática del país. En tiempos políticos y electorales, suelen ser muchos los sectores que aprovechan para presionar en pos de legítimas reivindicaciones. Es de manual que sea así. Lo cierto es que, de una u otra forma, los tiempos influyen. Vaya a saberse, en esta ocasión, cuánto.

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