Buscan revincular a nena que habría sido abusada

Su mamá está desesperada y suma dos causas por impedimento de contacto. De una fue sobreseída.

María M. recorre un camino no muy distinto al de otras mujeres hostigadas por sus ex parejas y que, día a día, hacen un gran esfuerzo para mostrarles una sonrisa a sus hijos. Por si fuera poco, esta vecina de Cipolletti se encuentra con una jueza controvertida, que le sugiere la posible pérdida de la tenencia de sus hijos. Demasiado para María M., quien decidió hacer pública su situación a través de LM Cipolletti y pedir el respaldo de otras mujeres que se sienten hostigadas por un sistema judicial escaso de sentido común.

La historia de María se inició con una denuncia por impedimento de contacto por parte de su ex pareja, un empresario petrolero de la provincia de Neuquén. Antes, ella había realizado una presentación en la Justicia penal por un violento incidente y consiguió una restricción de acercamiento a través de la Ley 3040.

Respecto de la acusación en su contra, un juez cipoleño decidió sobreseerla el año pasado. “Yo intenté la revinculación y a mi nena había que llevarla arrastrando”, destacó María. Con estos antecedentes, creyó que iba a encontrar un respaldo en la Justicia de Familia pero su sorpresa fue grande cuando la funcionaria Marissa Palacios “me dijo que me iba a sacar la tenencia”.

Una vez más, se reiteraron dramáticos intentos de acercamiento entre su hija de 6 años y el padre en las oficinas judiciales de Roca y Sarmiento. “La nena no quería ir más”, recordó su mamá.

Por lo que estaba viviendo, la menor empezó a ser tratada por un psicólogo particular y durante la terapia, el profesional dio con la aparente razón de la negativa de la niña a encontrarse con su padre: un presunto abuso. María contó que ella nunca sospechó nada aunque le llamaban la atención algunas conductas extrañas de su hija, como querer bañarse con ropa en determinadas oportunidades.

Muy shockeada y luego de recibir el informe del psicólogo, decidió presentarse en la fiscalía de Cipolletti y formalizar una denuncia por supuesto abuso sexual.

Mientras tanto, la madre de la niña enfrenta una segunda acusación de impedimento de contacto. “Pasó un mes y medio y ya me imputaron de nuevo”, se quejó. En este marco, se muestra confundida y molesta por las decisiones judiciales que, por ejemplo, “no avanzaron con pericias psicológicas del padre que pedí hace más de un año”, indicó. Por el contrario, ella está cumpliendo con un tratamiento en el programa de violencia familiar del Ruca Quimey.

En la actualidad, María M. no quiere bajar los brazos e intenta sobrellevar la dura realidad que le toca vivir. “La nena tiene derecho a tener un padre, yo no se lo voy a quitar, pero no en este marco. La jueza desoye todo eso y dice que me va a mandar presa”, enfatizó.

Sin ocultar su inmensa preocupación, María M. confía en que en algún momento se va a terminar la pesadilla y que podrá vivir tranquila junto a su hija y su hermanito, de 10 años. “Trato de darles lo mejor y no quiero que sufran”, finalizó.

--> “Violencia institucional”

Para María M., hay una evidente “violencia institucional” en el accionar de la jueza Marissa Palacios y por ese motivo formalizó una denuncia ante el Consejo de la Magistratura de la provincia de Río Negro. Enfática, dijo que la magistrada se tendrá que hacer cargo de cualquier consecuencia indeseada en la salud de su pequeña hija.

Por otro lado, destacó que siempre cumplió con las citaciones y disposiciones judiciales que le llegaron oportunamente.

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