Ahora no hay lugar para estacionar en los barrios

Los cipoleños buscan evitar pagar y dejan sus autos cada vez más lejos.

Guadalupe Maqueda

maquedag@lmneuquen.com.ar

El problema de estar varios minutos circulando por el centro para encontrar estacionamiento ahora se corrió a la periferia. Mucha gente no está dispuesta a pagar, porque no puede o no quiere, ni deja el auto en su casa, y a fuerza de encontrar un lugar estaciona en zonas prohibidas. Esto genera un gran dolor de cabeza para los frentistas que por ahí logran salir de sus casas a bordo de un auto, pero al regresar ya no tienen modo de entrar porque encuentran su garage parcial o totalmente ocupado.

En un comercio ubicado sobre la calle Brentana 227, desde hace tres días es moneda corriente que entren algunos vecinos del barrio San Pablo a consultar si entre sus clientes está el conductor que estacionó en su cochera. “A partir de Libertad está todo lleno y lo malo es que los autos también ocupan los garages de los frentistas, y esto es un problema que genera muchas quejas”, comentó Oscar, de la Casa del Volkswagen.

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Él es un empleado que llega a las 8 a trabajar y ya no encuentra lugar fuera del radio de estacionamiento pago. Ahora deja su vehículo a seis cuadras de distancia. “Con un sueldo de empleado de comercio no se pueden pagar tantas horas de estacionamiento”, acotó.

$12 cuesta la primera hora de estacionamiento en el centro. La segunda hora tiene un valor de $15, mientras que a partir de la tercera hay que abonar $18. El sistema funciona de lunes a viernes de 8 a 21 y los sábados de 9 a 13.

También confunde a la gente que no estén todos los boxes demarcados para estacionar, aunque sí colocaron el cartel que indica que en esa cuadra hay que pagar. Esa situación genera dudas que recién después de las 9, con suerte, los vecinos pueden despejar. “Antes no hay a quién consultar y eso molesta mucho”, advirtió el empleado de comercio.

Betty, empleada de La Nonnina, contó que “la gente da vueltas y se enoja. Encima, Altec recién empieza a atender a partir de las 9, cuando muchos organismos públicos y privados arrancan a las 7. Son dos horas de duda y confusión y esto es un desastre. Podrían haber esperado un poco más y difundir mejor”.

Por su parte, Gustavo, un vecino del barrio San Pablo, recordó que siempre fue una dificultad encontrar estacionamiento, pero desde que se implementó el nuevo sistema, el sector colapsó. Él vive sobre calle Libertad, a media cuadra del Policlínico, donde a falta de cocheras es un trastorno para cualquier automovilista estacionarse. “Lo que es Vélez Sarfield, San Martín, Roca, Yrigoyen, 9 de Julio, entre Brentana y Puerto Belgrano, inclusive llegando a Uruguay, todo lleno de autos”, graficó el vecino del San Pablo.

La complicación es tan grande que muchos han decidido estacionar sobre las entradas de sus cocheras, aunque no se pueda. “Es una forma de asegurarte que no te tapen la salida. Si no, es una pelea constante”, comentó el frentista Gustavo.

También ocurre que sobre calles como O’Higgins, donde solo está permitido estacionar de un lado, los conductores dejan autos y hasta camiones antes del ingreso a Kleppe, sobre la vereda norte, algo que está prohibido.

Algo similar ocurre también en el barrio Rosauer, donde los vecinos indignados piden la presencia de inspectores municipales porque en cada cuadra hay una infracción diferente.

Mucho espacio en el centro

Mónica trabaja en un comercio -Dante Sagripanti- ubicado sobre la Fernández Oro 462 y notó que desde que se implementó el nuevo sistema “hay demasiado espacio” en las calles donde hay que marcar tarjeta. “La gente no quiere pagar, se está yendo afuera”, comentó. Algo parecido advirtió Rosario, de la Farmacia Cipolletti, ubicada en Mengelle, donde notó que el amontonamiento de vehículos se corrió hasta Urquiza y Reconquista. “Eso antes no ocurría. Se ve que la gente que viene a trabajar está dejando sus autos en esas calles, porque está todo cubierto, tanto paralelas como verticales”, aseveró.

En esa zona, por ejemplo, un vecino escrachó por Facebook a un conductor que le tapó la entrada de su casa. Le hizo un par de cruces con cinta de papel a su camioneta y luego difundió la foto por las redes sociales.

Tensión

Agredieron a un empleado de Altec

Todas las quejas llegan a las oficinas de Altec y ayer se vivió un momento tenso cuando un hombre intentó agredir al empleado de seguridad que está en la reja de entrada. Según relató Mirian a LM Cipolletti, en medio de una larga espera para acceder a la oficina una persona de unos 40 años comenzó a pelear con uno de los integrantes del personal. “El hombre que está en la entrada es muy prepotente. Yo creo que este señor se cansó y lo quiso agarrar del cuello”. Desde Altec aseguraron que fue un incidente leve.

En la zona restringida, muchos comercios pierden clientes.
En la zona restringida, muchos comercios pierden clientes.
En la zona restringida, muchos comercios pierden clientes.

Menos clientes para los comercios

“Es imposible estacionar en Uspallata, Viedma, 3 de Octubre, Blas Pareda y O’Higgins. Todo colapsado”, comentó Betty, que trabaja hace muchos años en La Nonnina, sobre Mengelle 210. Y agregó: “Los empleados tienen 3 mil pesos de estacionamiento pago y no se puede, por eso eligen estacionar más lejos y caminar”.

Para la comerciante, el nuevo sistema los ha “perjudicado terriblemente”. Es que desde que se puso en marcha, notó con suma preocupación que los comensales mermaron abruptamente, en un 80 por ciento. “Los almuerzos son desérticos. Tenemos más gente comiendo en la cocina que en el comedor. A la noche, en cambio, no tenemos problemas”, ilustró Betty.

Es que los clientes que habitualmente iban a comer a ese lugar, ahora se van a otro lado. Si no, tienen que dejar sus autos a cinco cuadras de distancia. “Van a comer donde pueden estacionar cerca”, concluyó apenada.

Otros comercios, que viven de ventas ocasionales, como los kioscos, también sintieron el impacto del estacionamiento medido ya que las cuadras del centro tienen mucho menos movimiento, lo que se traduce en una drástica reducción de su clientela.

Incluso ya no todas las personas que ingresan a los locales son clientes. Muchos se confunden y van a cargar crédito a los lugares que tienen parquímetro, cuando las máquinas sólo sirven para registrar el pago. “La gente da vueltas y se enoja. Encima, Altec recién empieza a atender a las 9, cuando muchos organismos arrancan a las 7”, contó Betty.

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