Advierten a comerciantes por préstamos con trampa

Se los ofrecen a quienes tienen deudas, pero se vuelven impagables.

Comerciantes cipoleños recurrieron a la cámara del sector para expresar su preocupación respecto de un grupo de prestamistas, de dudosa procedencia y credibilidad financiera y legal, que se aprovechan de la situación económica desesperante por la que están atravesando varios negocios, ofreciendo créditos que parecen de fácil acceso en un comienzo, pero que luego se tornan impagables.

Varios comerciantes cayeron en la trampa y ahora se ven acorralados porque no tienen cómo afrontar la refinanciación con recargo que les ejecutan, con tan sólo atrasarse en el pago de una cuota.

Algunos de los vecinos que tomaron el préstamo ya se encontraban en una situación apremiante y, por eso, estuvieron dispuestos a negociar créditos que no son confiables, porque tampoco se les exigía una firma, estar libres de deudas y otros requisitos para asumir ese compromiso de pago en lo inmediato. La transacción era muy simple: el prestamista le otorgaba la suma de dinero solicitada y al día siguiente ya pasaba por el negocio para cobrar la cuota diaria, de lunes a sábado, sin firmar nada.

Desde la Cámara de Industria y Comercio se dio conocimiento a esta situación para alertar a la población y evitar futuras operaciones. Aseguraron que varios comerciantes que están ahogados se metieron en ese préstamo, que se les fue de las manos y ahora no saben cómo salir, ni quieren denunciar a los responsables por miedo.

La modalidad es más o menos la siguiente: si toman 5 mil pesos, a 24 días, las cuotas a pagar, de lunes a sábados, son de aproximadamente 250 pesos. El problema es que si el dueño del comercio se atrasa con un pago, le ejecutan 35 cuotas más, y eso es lo que les ha ocurrido a varios.

“Instamos a que tomen préstamos en casas legales y reconocidas. Tengan cuidado y prevean sus ingresos, porque los que cayeron en esto, luego no pueden seguir pagando ni salir”, advirtieron con preocupación, desde la CIC.

Consultado por esta situación, el titular de la Cámara, José Luis Bunter, consideró que el manotazo de ahogado que realizaron algunos comerciantes con estos préstamos es una muestra más de la dificultad que tienen para sostener sus negocios. Por eso, cuando el Municipio dice que las altas comerciales superan a las bajas, y exhibe los números fríos, Bunter llama la atención sobre una cifra negra de locales que cerraron sus puertas y no van a figurar nunca en las estadísticas municipales.

Se trata de aquellos comercios que no pudieron cancelar sus deudas y, por eso, no pidieron la baja. Simplemente, bajaron las persianas. Si volvieron a abrir, fue a nombre de un familiar o se pasaron al circuito de venta informal que se refleja en las redes sociales.

“Bajo ningún punto de vista hay un repunte. Nosotros vamos a la calle y vemos la realidad, las pymes se están cayendo”, dijo Bunter, y agregó: “Yo entiendo que haya números fríos, pero el registro de la Municipalidad es parcial. Hay una cifra negra de gente que no pasa la baja porque primero tiene que cancelar sus deudas. Figuran como activos pero ya no existen más”.

No les exigen ningún documento y los usureros pasan todos los días por la cuota diaria. Ante el mínimo atraso se multiplica la deuda.

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