Acusan a policías por golpear a un pibe en una toma

Su hermano menor les había tirado un beso a los efectivos, quienes vieron el gesto como una burla.

Una familia de la toma 10 de Febrero denunció que tres policías golpearon a un adolescente de 16 años y le quebraron el yeso que tenía en el brazo izquierdo. Según explicó la víctima, él se interpuso para evitar que los efectivos redujeran a su hermano de 13 mientras jugaban fuera de su casa. Todo habría comenzado porque el niño les tiró un beso a los efectivos policiales, que vieron el gesto como una provocación.

La Fiscalía se encuentra investigando el hecho y ya remitió pedidos de informes a la Unidad 45.

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El violento suceso ocurrió el miércoles, cuando los hermanos y un primito de 6 años jugaban a la pelota frente a su casa, a plena luz del día. El chico agredido contó que el patrullero frenó y agregó: “Comenzaron a insultar a mi hermano menor y lo acusaban de que les había tirado un beso”.

Según su testimonio, se bajaron tres efectivos y rodearon al pibe intentando reducirlo. Ahí fue cuando el hermano mayor intervino para evitar que lo detengan. “Les dije que porque anden con armas no nos íbamos a dejar tratar así y me querían tomar los datos, con insultos de por medio”, recordó.

Luego de negarse a la identificación, los efectivos lo redujeron violentamente, lo tiraron al piso y lo golpearon hasta quebrarle el yeso que llevaba en el brazo por una operación de muñeca. “Me pegaron en el piso, me revisaron, y me decían que era un negro, chorro y drogadicto. Quedé todo revolcado. Mi primo corrió llorando para mi casa para avisarle a mi abuelo mientras los vecinos miraban”, contó el adolescente.

Entre los gritos, el joven les pedía piedad a los uniformados haciéndoles saber que tenía una lesión y le dolía el brazo. Pero, según él, sólo recibió risas y apretones aún más fuertes en la herida. “Me querían esposar y llevar porque no me creían que era menor. Me dijeron que era un maricón, que no me aguantaba nada. Cuando me soltaron, me amenazaron con que ya me van agarrar de noche y me van a llevar”, relató.

La abuela de los chicos indicó que tras la agresión fueron a la Comisaría 45 del barrio Anai Mapu para denunciar el hecho. “Llegamos con los documentos de los chicos y quisimos denunciar, pero el oficial no nos quiso ni recibir la declaración. Tuvimos que ir hasta la Fiscalía del centro para que nos tomen la denuncia”, narró.

La investigación se encuentra a cargo del fiscal Martín Pezzetta, quien indicó que se pidieron detalles a la comisaría y el hospital. “Tenemos testimoniales de las víctimas y vamos a citar a vecinos para ampliar. A primera vista creo que el protocolo policial estuvo incumplido por parte de los funcionarios”, comentó el fiscal.

Además, dijo que en este caso, al parecer, los menores no habrían incurrido en ningún delito que motivara la intervención policial.

La respuesta
“Fue una simple identificación”

El subcomisario de la Unidad 45, Javier Palomo, dijo que la familia se acercó pero no para denunciar. “El oficial de servicio los atendió con la mejor predisposición, pero estos prácticamente quisieron golpearlo. Vinieron a prepotear y gritar, muy maleducados, incluso lo que dicen no es la verdad, fue una simple identificación”, indicó. Agregó que esta familia ya ha tenido problemas con la Policía.

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