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Aboy ya tiene libro: Cuando el poder compra la verdad

Tercera parte. Redactado en una celda en aislamiento, ahora llega a los estantes de las librerías. El hombre condenado por el crimen de las hermanas Buamscha revela su verdad y busca reabrir la causa.

Llegó a la región el libro escrito por Luis Aboy, condenado a prisión perpetua por el crimen de las hermanas Buamscha: Cuando el poder compra la verdad, de editorial Argenta.

El libro lo redactó Aboy en una celda de aislamiento tras ser recapturado por escapar de la U11 dentro de un exhibidor de tortas en 2013.

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A lo largo de 160 páginas, el condenado por homicidio calificado en ocasión de robo sostiene su inocencia y brinda detalles por los cuales entiende que es un perejil en esta trama.

La historia se remonta a su juventud en Junín de los Andes, donde en marzo de 2005 fue detenido por el homicidio de Teresa y Olga Buamscha, que hasta fines de 2004 habían sido sus patronas.

Recién a fines de 2008 fue condenado por un tribunal. Uno de los jueces resolvió absolverlo por el beneficio de la duda y los otros dos lo conminaron a prisión perpetua.

Aboy ha sido de todo a sus 43 años: un joven que dejó los estudios para convertirse en carpintero, testigo de Jehová, repartidor de pan, novio, esposo, padre, ladrón, asesino, preso, prófugo, abanderado en sus estudios tras los muros, actualmente estudiante de derecho y ahora escritor.

A lo largo de los dos últimos fines de semana hemos venido contando la trama de esta historia criminal, sumando testimonios, revisando las pruebas del caso, la sentencia y el expediente.

La historia de Aboy es incomoda, más aún para un pueblo como Junín, donde el caso estremeció, conmovió y obligó a tomar posición, a veces silenciosa, a veces forzada.

De hecho, en Junín y en San Martín de los Andes no hay mucho ánimo de que el libro llegue a las librerías.

Se presume que será una suerte de libro prohibido en la localidad cordillerana y también se prevé que pueda haber algún tipo de revisión legal de parte de los familiares de las víctimas. Todo está por verse.

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De puño y letra

Desde su última fuga, en 2013, pude dialogar en varias oportunidades con Aboy y siempre me anunciaba que se acercaba su libro, pero luego todo se diluía. Incluso, cuando he acudido a visitarlo o conversado con otros detenidos, me recordaba el tema.

Si hay algo que atraviesa a los presos es la necesidad de futuro, de visualizar lo más pronto posible algún proyecto, aunque sea de fuga. La carencia de actividad, los barrotes y las sombras los desesperan.

En la última charla, y previo a entregarme una copia del libro, me reveló que todo había comenzado con un viejo escrito que se llamó “Cuando la mentira es la verdad”, que es una suerte de anexo del libro al final.

“Cuando la mentira es la verdad” tenía 35 páginas y circuló por Facebook principalmente en la zona cordillerana. Ese texto fue la base del libro.

“Le quise mantener el mismo título, pero tenía que pagar”, me comentó Aboy, lamentando el detalle.

Pasa que Aboy sacó la idea del título a partir de la letra de la canción “¿Qué ves?” de Divididos.

El estribillo es toda una interpelación: “¿Qué ves? ¿Qué ves cuando me ves? Cuando la mentira es la verdad”. Este interrogante a terceros ha sido una suerte de mantra para él.

Finalmente, el cambio de título lo plasmó este año enterado de dicho detalle, denominado “derecho de autor”. Si hay algo que buscó evitar Aboy es que se lo vinculara con alguna ilegalidad.

“El libro lo escribí casi por completo en los tres meses que me tuvieron en aislamiento en los buzones de la U11, castigado por haberme fugado”, me confió Aboy, que desde entonces no volvió a intentar escapar, aunque la idea siempre está latente en la cabeza de todo preso.

Sus fugas, trepidantes, serán parte de las “Historias del crimen”, ya que tienen todo tipo de condimentos, pero en ninguna de las dos cometió delito, según pudo determinar la Justicia, que terminó archivando ambas causas.

La temporada de aislamiento de la que habla Luis Aboy ocurrió en el último trimestre del 2013. “Cuando me permitieron una visita, me hice traer el expediente completo y copia del texto que ya había difundido por las redes”, detalló.

“Lo escribí a mano. Nunca me dejaron utilizar una computadora en la cárcel para escribirlo. El original tuvo 606 páginas”, recordó Aboy.

Tras las rejas, Aboy intuía que la empresa no sería sencilla, pero sabía que tenía que ser prolija y detallada.

“El original se lo mandé a una escritora amiga que lo tipeó, acomodó y corrigió. Luego, yo le hice algunas correcciones y, finalmente, lo mandamos a la editorial”, resumió.

“No es fácil escribir, pero creo que se me hizo fácil porque es un relato que viví en carne propia”, aseguró el preso, que anhela presentar su historia en la Feria del Libro de Neuquén.

En Cuando el poder compra la verdad, Aboy avisa de entrada, como alertando a cualquier lector desprevenido: “Hoy entiendo que la única forma que poseo a mi alcance para demostrar que soy inocente es a través de estas páginas”. Y luego aclara: “Algunos dirán que utilicé (del expediente) solo lo que me convenía, y es cierto; en definitiva, hice lo mismo que hicieron el juez que me detuvo y los dos que me condenaron”.

Como se aprecia, Aboy viene a pelo y sin ganas de pasar desapercibido.

El lector debe saber que no tiene obligación de nada, pese a que el relato lo puede conducir a una encrucijada.

Olga y Teresa Buamscha eran muy conocidas en Junín de los Andes y tenían una histórica panadería: La Moderna. El doble crimen sacudió a toda la localidad cordillerana.
Olga y Teresa Buamscha eran muy conocidas en Junín de los Andes y tenían una histórica panadería: La Moderna. El doble crimen sacudió a toda la localidad cordillerana.
Olga y Teresa Buamscha eran muy conocidas en Junín de los Andes y tenían una histórica panadería: La Moderna. El doble crimen sacudió a toda la localidad cordillerana.

Sin pruebas, es solo un libro

A los fines judiciales, el libro ya aterrizó en manos de la Justicia neuquina.

Para los funcionarios judiciales, solo se trata de una aventura narrativa y en solitario de Aboy.

“Está en todo su derecho de escribirlo. De ninguna manera un libro va a motivar una revisión de una causa pasada en autoridad de cosa juzgada”, indicó una fuente que ya tiene su ejemplar.

Si Aboy quiere cambiar algo de su situación legal, tiene otra alternatias. “La vía debería ser un recurso de revisión, detallando que la condena se fundó en prueba irregular y que se produjo error judicial. Pero esto sería una acción que podría realizar con nueva prueba que demuestre que la prueba anterior estuvo viciada”, aclaró.

Es decir, Aboy con su libro concluye una etapa de su vida que es poder difundir su verdad. Si ese libro no se le convierte en llave para nuevas pruebas, solo le quedará continuar con su condena y sus estudios de abogacía.

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“Quiere que su caso se conozca”

“Para mí, Aboy fue condenado y es culpable. Hace siete meses mi pareja me dijo que había terminado el libro y me pidió que lo lea. Al quinto párrafo me interesó y me fue cautivando en la medida en que avanzaba. Fue así que decidí producirlo y me contacté con distintas editoriales hasta que di con Argenta, con quienes tuvimos una excelente relación”, me contó Miguel Aravena, café de por medio, junto a su pareja, la escritora amiga de Aboy que tipeó y realizó la primera corrección del libro.

“Cuando hablé con el encargado de la editorial Argenta, le dije: ‘Te mando el libro más importante que vas a editar’. Después de leerlo, me dijo que le pareció sumamente atractivo”, confió Aravena con su seseo característico.

“Para poder editarlo, hubo que ver las distintas líneas de financiamiento que tenían ellos, porque obviamente esto requiere dinero, hasta que finalmente nos pusimos de acuerdo en un paquete”, detalló el hombre que devino en una suerte de intermediario del libro.

“Lo vamos a presentar a mediados de enero en Buenos Aires y Luis Aboy estará por Zoom desde la cárcel. También aspiramos a presentarlo en el Poder Judicial y en la Universidad Nacional del Comahue cuando se retomen las actividades. Además, va a estar en el stand que Argenta presenta todos los años en la Feria del Libro de Buenos Aires y otras ferias del país”, contó Aravena.

Avanzada la charla, el hombre me reveló con entusiasmo: “Solo en el primer día de preventa, en la web de la editorial, se compraron 122 ejemplares, y todavía no fue presentado”.

“Luis quiere que su caso se conozca a nivel nacional e internacional. Con el libro, quiere ver si logra una revisión de su caso para que él pueda demostrar su inocencia”, concluyó Aravena.

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El gran provocador

Lo ideal para la editorial, el intermediario y Luis Aboy es poder presentarlo en septiembre en la Feria del Libro de Neuquén.

La cuestión es si se lo van a permitir, porque es fuerte e impactante la imagen de Aboy, un doble homicida, en un evento como este divulgando a los cuatro vientos que es inocente y víctima del poder.

Primero tendría que aprobarlo el Municipio capitalino. En lo profundo, el MPN, en cuyo doble crimen se implicó de lleno el gobierno provincial con el ministro de Seguridad de la época, Luis “Toti” Manganaro, supervisando tareas que corrían por cuenta de la Justicia.

De hecho, se discutió si hubo intromisión de poderes porque conceptualmente existe la independencia de poderes.

Pero avancemos. Si el Municipio accediera a que Aboy presentara el libro, dejaría a la Justicia envuelta en su propio laberinto.

Con dos fugas en su haber, la Justicia podrían asegurar que existen ciertos riesgos y negarle la autorización.

Ahora, ¿sería creíble que Aboy planifique una fuga en ese contexto? Como dicen, “es fino el filo”.

Si lo autorizan, sería una gran vidriera para la Justicia neuquina, casi vanguardista. Insisto, es un preso de alta exposición pública que escribió un libro en prisión y asegura estar mal condenado.

Para la provincia sería un bálsamo, más con los grandes incumplimientos a la ley 24660 que viene acumulando.

Pero la negativa a que asista también traccionaría como una lupa del cercenamiento de la libertad de expresión de los internos, su reinserción social y rehabilitación.

En cuanto a la Policía, que ya se ha quemado con Aboy dos veces, sería ridículo que le dijera al país que no puede custodiar durante dos horas a un interno en una actividad pública donde lo único que tiene que hacer es hablar de su libro.

En definitiva, Aboy está narrando su verdad, pero también está provocando a todo el sistema, y si hay algo que no soporta el sistema es a los provocadores. Caos, solo en el núcleo.

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