Abastecerse de naftas volvió a ser una tarea muy compleja
La jornada de ayer fue un calco de lo que ha venido sucediendo en los últimos días: largas colas y tediosas esperas en medio de algunas quejas por parte de los usuarios y las resignadas explicaciones de los empleados y/o responsables de las gasolineras, que nada pueden solucionar en estas contigencias que ocurren en pleno invierno.
El problema se agudiza, según quienes trabajan en este rubro, por encontrarnos a fin de mes, cuando el cupo que las petroleras entregan a sus clientes está virtualmente sobrepasado. Para colmo, el abastecimiento que llega a las estaciones se ajusta a las entregas que recibieron hace un año, de lo que es fácil deducir que frente al crecimiento del parque automotor, la escasez de combustibles es una consecuencia lógica.
Y a ello se agrega un elemento más: el pánico de la gente a quedarse sin abastecimiento para sus rodados.
Un responsable de una gasolinera lo explicaba muy bien ayer: “Es cierto que el cupo que recibimos de las petroleras es igual al del mismo mes del año pasado y que hay más autos, pero ante la posibilidad de que la carencia se acentúe, en lugar de cargar la cantidad habitual de nafta la gente se abastecenen mayor medida, o bien rellenan sus tanques en forma permanente, algo que no hacían con frecuencia. Y eso, como consecuencia inmediata agota en pocas horas el stock de las estaciones”.
Como dato alentador, la proximidad de agosto –cuando se renueve el cupo que envían a las estaciones- permite abrigar esperanzas de que los surtidores no se secarán tan pronto y todos los usuarios podrían disponer de combustible a cualquier hora del día y sin sufrir las largas esperas como le pasó a un hombre que al cerrarse la tarde ayer estaba desde las tres de la tarde en la YPF del Derivador Centenario esperando junto a muchos otros la llegada del camión tanque que tenía hora de arribo para las 20.
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