A 12 años del último gran festejo xeneize en la Copa Libertadores

Se cumple este jueves un nuevo aniversario de la obtención de la sexta de Boca. Riquelme la rompió toda ante Gremio y el equipo que dirigía Russo dio la vuelta justo en Porto Alegre, donde la Selección se juega la vida el domingo.

Para los hinchas de Boca parece que fue ayer. El golazo de Riquelme del 1 a 0, la combinación con Palacio para que Román liquide el partido, el penal errado por Palermo, la fiesta de miles en Porto Alegre, Brasil y de gran parte del país en Argentina.

Un 20 de junio, pero de 2007, Boca ganó su sexta Libertadores. Pasaron, entonces, doce años exactos ya de la última gran hazaña azul y oro. El xeneize ganó la serie con un global de 5 a 0 y muchos simpatizantes afirman que ese equipo que conducía Miguel Angel Russo disfrutó al mejor Riquelme de todos.

Boca llegó al partido de vuelta de la final con la cómoda ventaja de 3-0 que logró en la ida en La Bombonera y lejos de replegarse en su área, llevó los hilos del partido de la mano del ídolo, que como en aquella final del mundo ante el Madrid del 2000 estuvo imparable.

Riquelme disputó su último partido en esa etapa con el equipo xeneize antes de su breve retorno al Villarreal de España (luego volvería a Boca) y se despidió con una obra maestra, incluyendo un primer tanto a los 69 minutos digno de un cuadrito: recibió un pase corto en la esquina derecha del área grande, se dio media vuelta y sacudió un latigazo que entró por el ángulo derecho del arco defendido por el argentino Sebastián Saja.

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El segundo fue a los 81 minutos, cuando empujó al fondo de la red el rebote de un disparo de Rodrigo Palacio, tapado inicialmente por Sajita.

Martín Palermo incluso se dio el lujo de fallar un penal por Boca a los 85 minutos, luego de ser derribado en el área por el argentino Rolando Schiavi, un ex jugador xeneize. Riquelme también anotó uno de los goles en la ida en Buenos Aires y fue partícipe en los otros dos de ese encuentro. El volante sumó ocho goles en el torneo y se convirtió en el máximo artillero de su equipo.

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Riquelme sumó así aquella noche su tercera Copa Libertadores, luego de coronarse en el 2000 y 2001 en un equipo dirigido por Carlos Bianchi. Con esa conquista, Boca sumó su sexta estrella y se puso a tiro de Independiente, el denominado Rey de Copas con siete coronas en el máximo torneo continental.

Boca ganó entonces un boleto al mundial de clubes, cuya final perdió 4 a 2 ante el poderoso Milán en Japón. Inolvidable.

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