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Villar: "Kielmasz no nos deja ver lo que pasó"

Consideró que es "un chivo expiatorio" utilizado para encubrir el Triple Crimen.
Hubo un acto en plaza San Martín para recordar a las víctimas del hecho, aún impune.
 
"A 13 años no sabemos qué pasó, quienes fueron, dónde, porqué pasó. Solo sabemos que las chicas salieron a caminar y no volvieron", aseguró ayer Ofelia Mosconi de Villar, la madre de Verónica, al recordarla tras cumplirse un nuevo aniversario del Triple Crimen de Cipolletti.
Mosconi encabezó una jornada de protesta en la plaza San Martín, acompañada por distintas organizaciones sociales y de Derechos Humanos. "Resistir es posible y necesario y nos ayuda a no doblegarnos ante el poder, que nos tiene silenciados", expresó la madre de una de las tres víctimas (también murieron María Emilia y Paula González).
En el acto, que incluyó una movilización por el centro cipoleño (ver aparte), hubo críticas hacia la Policía, el poder Judicial -"tiene mucho de poder y poco de justicia", se dijo- y los distintos gobiernos provinciales y municipales de 1997 a la fecha.
La mujer lamentó que "son 13 años que nos ven movilizarnos en esta plaza, en las calles; 13 años con el mismo dolor. También con "el mismo Gobierno, Justicia y Policía. Con más crímenes y más impunidad. Seguimos igual, no sabemos en manos de quién estamos".
Sin embargo, aseguró que "tenemos esperanza y rebeldía, porque quieta la veo como una cobardía. Esta es la otra historia, la que el poder quiere silenciar", para buscar justicia en torno al caso.
Por el triple crimen hay un sólo detenido, Claudio Kielmasz, a quien Mosconi de Villar calificó como "un chivo expiatorio que no nos deja ver lo que realmente pasó. Pensamos en quién preparó y puso a Kielmasz ahí". Y sostuvo que "no sabemos que rol cumple Kielmasz. Vemos el árbol, pero no el bosque. Qué hay detrás de Kielmasz: el poder político y económico".
En torno al pedido de salidas transitorias que efectuó, por el que la Justicia aún no se pronunció, la mamá de Verónica dijo que "hay gente preocupada porque si no le dan lo que quiere, quizás amenaza con hablar. Lo que nosotros pedimos es que si no habla, cumpla la condena".
Durante el acto hubo numerosas manifestaciones de repudio al encubrimiento que aún hoy se mantiene e impide conocer la verdad en torno al hecho.

Pintadas y escrache a la Policía


Hubo graffitis en el municipio y la comisaría Cuarta, donde además quemaron un muñeco.
 
"Si no hay justicia, hay escrache", es una de las consignas recurrentes de Hijos, una de las agrupaciones de Derechos Humanos que participó del acto en memoria de las víctimas del trimple crimen de 1997. La frase se transformó en acción durante la breve movilización desde la plaza San Martín, en la que los manifestantes pasaron frente a la sede del municipio y la comisaría Cuarta de Cipolletti.
En los edificios hubo pintadas en relación al homicidio. En tanto que -además- frente a la sede policial se incendió un muñeco de cartón que representaba la figura de un policía.
Fue llamativo que en el ingreso a la dependencia, a diferencia de otros años, tres efectivos permanecieran durante el paso de la marcha y la realización de pintadas (que tuvieron también como blanco a un patrullero). No intentaron evitar el escrache, por lo que sorprendió que permanecieran fuera de la dependencia.
La llegada de otros móviles provocó que los manifestantes -unos 200- continuarán su marcha rumbo a la plaza.