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Una toma le pidió la expropiación a Tortoriello

Los vecinos del Barrio Obrero quieren que el intendente electo apoye su plan de regularización.

El intendente electo Aníbal Tortoriello visitó el Barrio Obrero para conocer de cerca la realidad de miles de vecinos que viven en ese asentamiento. El encuentro fue la punta de lanza para iniciar el diálogo y comenzar a caminar hacia la regularización de la toma. “El Estado tiene la obligación de mediar para que se normalice esta situación. No puede desentenderse”, sostuvo.
Reunidos en la casa de la dirigente barrial Lila Calderón, ya que el comedor era ocupado por otros vecinos que preparaban la leche para los más chicos, los vecinos hicieron conocer a Tortoriello el derrotero que viven hace siete años, desde que se ocupó la chacra al norte de la Circunvalación.
Calderón le mostró el proyecto de expropiación que presentaron en la Legislatura provincial, el registro de propiedad referido a las tierras que ocupan, las gestiones que realizaron para tener luz, el trabajo territorial que realizan en el barrio, las más de 400 firmas que respaldan su reclamo y las puertas que tocaron sin que haya respuesta.
“Queremos hechos, no más palabras. Ya no podemos confiar en más nadie ni tener expectativas porque nos mintieron mucho. Necesitamos un compromiso real. Si no, seguiremos la lucha”, expresó Calderón.
El intendente electo reconoció el enorme trabajo de base que realizan los vecinos, como contener la necesidad de un plato de comida o un refrigerio y realizar numerosas gestiones para regularizar los servicios y mejorar así la calidad de vida de sus habitantes. “Invito a los vecinos de Cipolletti a conocer las tomas. Así se darán cuenta de que son gente trabajadora que lucha por vivir mejor”, señaló.
Al recorrer la barriada, notó que son enormes las necesidades y muy precarias las condiciones habitacionales de más de 600 familias.
No tienen agua en el verano, tampoco energía eléctrica ni recolección de basura,  y cuando llueve, las calles son intransitables. “Si el Estado no interviene, van a estar siempre relegados de muchas cosas”, indicó.
Lejos de estigmatizar a los vecinos que viven en las tomas, consideró necesario despojarse de los prejuicios, realizar un mea culpa colectivo y subsanar el estado de irregularidad.
“Todos hemos fallado para que buena parte de la población no pueda pagar un alquiler o comprar una propiedad a valor petrolero y entonces se vea obligada a usurpar un pedazo de tierra”, sostuvo.
Sin embargo, expresó que la expropiación debería ser la última herramienta a utilizar para resolver la situación del Barrio Obrero, aunque Calderón y otros vecinos ya no crean posible otra salida, luego de que fracasara el acuerdo con el propietario de esas tierras ocupadas, Carlos Romero.
En lugar de expropiar, lo que consideró una “alternativa de máxima”, Tortoriello apostó por el diálogo con los vecinos y el dueño, como medio de salida. Él quiere regularizar la toma y a la vez compensar al particular.
“Los vecinos están dispuestos a pagar, no quieren nada regalado”, señaló. Ahora espera juntarse con el Foro por la Tierra.